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El llanto de la SGAE

Los Teddy Bautista Boys no dejan de llorar. En privado seguramente lo hagan de alegría debido a los ingentes ingresos que reciben de forma tan legal como ilegítima a través de cánones de distinto tipo. Sin embargo, el llanto que muestran en público pretende mostrar pena. SGAE y compañía están constantemente lamentándose del dinero que, según ellos, pierden por culpa de los malos, malísimos, terribles hábitos de los ciudadanos que se empeñan en no hacerles todavía más ricos.

El último ejemplo de esta práctica es el último comunicado lanzado por la Sociedad General de Autores y Editores con motivo del Día Mundial de Internet (esa jornada en la que, como dije hace un año, no hay nada que celebrar) y que numerosos medios han reproducido como noticia sin plantearse su incoherencia interna tras llegar a las redacciones en forma de teletipo de agencia de noticias. La SGAE se lamenta en el mismo de que "el 93% de los internautas adquiere música de forma gratuita y el 4% emplea ambas fórmulas". Claro que, si se tiene en cuenta que más abajo la entidad informa de que sólo el 61% de los internautas se descarga canciones de la Red, resulta que ese 93% de usuarios "ladrones", según la doctrina Pau Donés, se reduce en realidad a algo menos del 57%.

Con el sector cinematográfico sucede lo mismo. En el comunicado los Teddy Bautista Boys nos dicen en primer lugar que el 95% de los internautas se descargan películas de forma gratuita, el 2% las compra y el 3% hace ambas cosas. Una vez más, la SGAE se contradice un poco más abajo al afirmar que sólo el 51% de los usuarios se bajan obras del séptimo arte, aunque en la mayor parte de la producción española esta denominación sea una exageración injustificada. Teniendo en cuenta eso y siendo tan ingenuos como para pensar que son ciertas las cifras ofrecidas, resulta que el 95% de "chorizos" digitales se reduce a unas décimas por encima de un escaso 48%.

Es el momento de recordar que una vieja aspiración de la SGAE y otras entidades de gestión de derechos de autor, a la que siguen sin renunciar, es poder cobrar un canon a las ADSL y otras conexiones a Internet. Las cifras reales que hemos mostrado anteriormente dejan claro que los Teddy Bautista Boys son plenamente conscientes de que cerca de la mitad de los internautas no realizan las prácticas con las que pretenden justificar esa nueva fuente de ingresos. Precisamente por eso muestran los números de una forma tan liosa, para ocultar la clarísima injusticia que pretenden que el Estado cometa para que ellos llenen todavía más sus cuentas corrientes.

El llanto de la SGAE no es el de una persona que sufre. Ni tan siquiera merece ser considerado como lágrimas de cocodrilo. Es el lloro de un orondo niño malcriado que pretende que su papá Estado les quite sus posesiones a los demás para entregárselas a él. Y encima se atreve a ir de víctima.

Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.

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