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Eurocensura

¿Qué tiene la Comisión Europea que no podemos esperar nada bueno de ella cuando tiene una idea relativa a Internet? En algunos casos se trata sin duda alguna de complejos frente a Estados Unidos, en otros del intento de beneficiar a ciertos intereses particulares con la excusa de protegernos a los ciudadanos (como si fuéramos menores de edad durante toda nuestra vida) y en la mayor parte de las ocasiones tan sólo un desmesurado afán de control por parte de los burócratas. No por nada se ha dicho siempre que la Unión Europea no cumple los requisitos que exige a los países que quieren entrar a formar parte de ella.

Por supuesto que el ansia de control siempre se justifica con alguna excusa la defensa de la identidad cultural europea, asegurar la "pluralidad" de los contenidos en Internet accesibles por los habitantes de los Veintisiete o, la más habitual de ellas, la seguridad. Esto último ha sido el argumento esgrimido por el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Libertad, Justicia y Seguridad, el italiano Franco Frattini. Este miembro del Ejecutivo comunitario no ha tenido mejor idea que, según ha dicho que va a hacer, "explorar con el sector privado cómo se puede usar la tecnología para impedir que la gente utilice o busque en Internet palabras peligrosas como bomba, asesinato, genocidio o terrorismo".

Traducido del idioma burocrático a román paladino lo que Frattini ha querido decir es que va a hablar con los buscadores de Internet para que se preparen a que se les prohíba dar resultados cuando el usuario pretende buscar esas palabras tan "peligrosas". Una forma de censura tan ilegítima como estúpida. Con la excusa de que Google no pueda dirigirnos a una página donde se explique cómo hacer una bomba casera o se anime al exterminio de un pueblo, si Frattini se sale con la suya los europeos no podrán encontrar a través de este buscador información sobre el Holocausto, el 11-M, el 11-S, o noticias sobre la última acción terrorista de ETA o Hamás. Recuerda demasiado a la legislación china que prohíbe a los buscadores dar resultados a consultas como "Tibet", "Taiwán" o "derechos humanos".

No es de extrañar que ya haya quien haya protestado contra las propuestas de Frattini. Pero debería haber más quejas. Poco a poco la UE avanza en el desmantelamiento de la libertad online. Un proceso cuyo primer gran hito fue la imposición de la retención de datos de tráfico, con lo que implica de violación del derecho a la intimidad de los internautas y del secreto de las telecomunicaciones. Como se permita a los burócratas seguir por esta vía, el resultado será un modelo a la china. Tal vez de forma más disimulada pero con un fondo muy parecido. Esperemos que no lleguemos a eso.

Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.

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