Opinión
Noticias y opinión en la red
Cinco años de Libertad Digital

La madurez del periodismo electrónico

El quinto aniversario del nacimiento de Libertad Digital es una buena ocasión para reflexionar sobre el papel que juega la prensa on line y su relación con los rotativos tradicionales. Al fin y al cabo se trata del primer lustro de existencia del mayor éxito del periodismo sólo electrónico en español. En sus sesenta meses de existencia el diario dirigido por Javier Rubio se ha consolidado como segundo periódico en castellano más leído por Internet y el primero entre los puramente digitales. Aunque hayan influido causas ajenas a la labor de su equipo y promotores, gran parte de su éxito reside en la propia concepción y la estrategia seguida.
 
En una época en la que había un debate abierto sobre si Internet iba a significar el fin de los diarios en papel, en España y fuera de ella hubo quien apostó por reproducir en la Red el esquema de la prensa tradicional, pensando que así se ganaría. En la actualidad esos periódicos ya no existen o se han visto desde hace unos años relegados a un fenómeno marginal desconocido para gran parte de los internautas, a pesar de que en aquel momento fueran bastante conocidos. En la Red no sobrevive, y si lo hace es en estado de permanente agonía, un diario electrónico con un diseño que recuerda a un tabloide de papel (cuando Internet requiere una maquetación muy diferente) y con tan sólo dos o tres ediciones diarias.
 
Entre los aciertos de Libertad Digital y otros medios (incluidos las ediciones electrónicas de algunos grandes del papel, sobre todo El Mundo) estuvo desde el primer momento salirse del esquema de la prensa en papel. El acierto fue y sigue siendo el plantearse el periodismo electrónico como algo complementario del impreso, no como un sustituto. Con un soporte diferente, el mensaje y la estrategia ha de ser distinta. Frente a la noticia estática, en la prensa digital lo que funciona es la actualización constante, a un ritmo similar o incluso mayor al de la radio. De hecho, la noticia en Internet está a medio camino entre la impresa y la radiofónica. No puede ser tan breve como esta última, pero tampoco tener la extensión que permite el papel (debido a que la pantalla cansa más la vista y hace perder la atención).
 
Junto a lo anterior, es necesario conocer al internauta. Este suele ser más activo que el lector de medios impresos, por lo que proporcionarle mecanismos para relacionarse con el periódico y otros usuarios ha demostrado ser un acierto. Los foros y chats (generalistas o con personalidades) son elementos comunes a todos los que triunfan en la Red. Además, los periódicos digitales deben estar pendientes a las últimas tendencias en la Red y tratar de integrarlas. Así, la apuesta por las bitácoras –en la que una vez más Libertad Digital y El Mundo.es han sido pioneros– ha tenido tan buena acogida que ha empezado a ser imitada por otros diarios presentes en el ciberespacio.
 
Después entran los elementos diferenciales que permitan desmarcarse de los competidores que siguen los anteriores puntos. Como en cualquier otro formato entre estos se sitúa la línea editorial, con el añadido de que el lector on line sigue fielmente a quien se aproxima a su pensamiento pero también navega por las páginas de los medios electrónicos con posicionamientos diferentes (algo que no suele ocurrir en la prensa en papel). Pero existen otros. En el caso de Libertad Digital uno de sus principales rasgos es la apuesta por la opinión. Los artículos con análisis o en los que los colaboradores expresan sus ideas sobre diferentes cuestiones son una parte fundamental del diario que tiene como editor a Federico Jiménez Losantos.
 
La trayectoria ascendente de Libertad Digital muestra que, contra lo que pensaban algunos hace uno o dos años, la prensa en Internet no está crisis. Tan sólo lo están aquellos que no han sabido seguir unas normas básicas y encontrar un modelo adecuado para competir en la Red. El periodismo electrónico ya ha madurado y convivirá con los medios tradicionales hasta el punto de que artículos como este puedan parecer totalmente innecesarios dentro de cinco años, o incluso puede que menos.
 
Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.

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