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Marchando una de confianza

Resulta llamativa la insistencia machacona a la "confianza" con la que desde el Estado se nos trata de convencer de lo maravillosas que son sus actuaciones en el ámbito de Internet. Da igual quien gobierne, PSOE o PP, el caso es que siempre termina saliendo la palabra de marras, bien en boca de un ministro bien en una nota de prensa de una entidad pública empresarial como Red.es. Sin embargo, por mucho que insistan una y otra vez, parece que eso de la "confianza" no termina de cuajar entre los afectados.
 
Durante todo el proceso que llevó a la aprobación de la LSSI norma que no ha sido precisamente derogada por el actual ejecutivo– pudimos escuchar a Birulés, Borja Adsuara y Baudilio Tomé insistiendo de forma constante en que dicha ley iba a aumentar la "confianza" de los españoles en la Red. Lo malo que tiene la realidad es que se impone a los deseos y afirmaciones de los políticos. En este caso concreto, como en tantos otros relacionados con todo tipo de materias, lo cierto es que LSSI no consiguió su objetivo declarado. La citada "confianza" no creció. Por el contrario, siguió siendo la misma y el moderado aumento de personas conectadas se debe a otros factores. Lo que si se incrementó fue el enfado de muchos internautas con el anterior Ejecutivo, en especial con el Ministerio de Ciencia y Tecnología.
 
Con el cambio de Gobierno no desparece la "confianza" como argumento para defender determinadas actuaciones públicas en el ámbito de de la Red. Red.es apela a ella para convencer de las bondades del fracasado dominio .es. Como tantos otros argumentos que proceden del ámbito de la administración, esta entidad pública empresarial pone este argumento en boca del público –en este caso de profesionales– a través de una encuesta. Claro que este mensaje triunfalista basado en el sondeo se cae abajo si se tiene en cuenta que tan sólo un 21 por ciento de los encuestados afirma tener su dirección en Internet bajo un dominio territorial correspondiente a España. Vamos, que ofrece mucha confianza pero pocos confían en él.
 
Si tanta confianza tuvieran los ciudadanos en el dominio territorial correspondiente a España y en la profesionalidad de quien lo gestiona no les importaría pagar más y soportar una mayor burocracia que la necesaria para obtener un punto com. Sin embargo no ocurre así, este último sigue siendo con mucho el favorito de los españoles. Será que no desconfían de las empresas privadas que lo comercializan, que además lo ofrecen mucho más barato que el .es y con muchas más facilidades de todo tipo a la hora de adquirirlo.
 
Lo mejor que pueden hacer Red.es y el Gobierno para fomentar el uso del .es pasa por dejar de hablar de "confianza" y emprender un serio abaratamiento de precios y agilizar las gestiones. Se han dado los primeros pasos en este sentido, pero todavía hay que avanzar mucho en esta línea.
 
Cualquier gobierno que quiera realmente fomentar el desarrollo de Internet, o de algún aspecto concreto de la Red, en España no debe tratar de generar "confianza". De eso se encarga la sociedad civil presente en la Red y la iniciativa privada. Lo que debe hacer el Ejecutivo es intervenir lo menos posible, con reglas iguales para todos, y evitar a quien quiera estar presente en la Red cualquier tipo de burocracia.

Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.

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