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Perder derechos y no quejarse

¿Le gustaría a usted que Correos y todas las empresas de mensajería de España guardaran durante meses o años un listado de todas las personas, empresas o instituciones a las que usted envía cartas o paquetes? ¿Y que en dicho listado se incluyera todo lo que usted recibe de este modo? ¿Le agradaría que la policía o los servicios secretos tuvieran acceso a esa información cuando quisiera?
 
Suponemos que no.
 
¿Le gustaría a usted que cuando compra un periódico, o lo lee en la cafetería, alguien tomara nota de ello para crear un listado similar al anterior? ¿Y cuándo adquiere un libro o lo consulta en una biblioteca? ¿Y lo mismo si visita una tienda, incluso aunque no compre? ¿Y qué, por supuesto, esta información también estuviera a disposición de las Fuerzas de Seguridad y las agencias de espionaje del país?
 
Suponemos que no.
 
¿Distopía? ¿Ciencia ficción al más puro estilo Orwell o Huxley? ¿Totalitario sueño de la SGAE? Nada de eso. Futuro previsible a muy corto plazo. Al menos para los habitantes de cualquier país de la Unión Europea que se conecten a Internet y utilicen sus teléfonos fijos y móviles. Es casi seguro que la legislación comunitaria en esta materia se va a endurecer a niveles intolerables para nuestras libertades. El camino hacia un euro-1984 electrónico comenzó hace tiempo, y en unas semanas estará culminado. Malas son las propuestas de la Comisión, pero igual o más nocivas son las del Consejo de Ministros de Justicia e Interior. No sabemos cuál se impondrá, pero en cualquier caso serán los ciudadanos quienes pierdan derechos. ¿Rectificaran los políticos nacionales y comunitarios y no veremos como se recorta nuestra libertad?
 
Suponemos que no.
 
Como ya se ha señalado en esta misma sección en ocasiones anteriores, lo más lamentable de todo es la indiferencia de los afectados. Al menos en España. Cuando gobernaba el Partido Popular hubo un fuerte movimiento en la Internet española contra la nefasta LSSI en general, y la retención de datos en ella contemplada. Fue una causa que unió a amplios sectores, desde la derecha liberal hasta movimientos y personas de la izquierda. Tras la llegada al poder del PSOE, la mayoría de estos últimos dejaron atrás sus quejas. La intervencionista normativa dejó de importar para muchos que demostraron estar en realidad más interesados en desgastar al PP que en defender los derechos de los ciudadanos. ¿Se darán cuenta ahora de su error y protestarán contra los liberticidas planes de la UE y los Estados miembros?
 
Suponemos que no.
 
Con casi total seguridad no sirva de mucho, pero se puede protestar contra los planes comunitarios. La organización European Digital Rights ha puesto en marcha la campaña Data Retention Is No Solution, con el objetivo de recoger firmas protestando contra este tipo de medidas. Por el momento, han conseguido cerca de 30.000 apoyos. De estos, tan sólo unos 500 proceden de España. Así mismo, las webs españolas que se han sumado son bastante escasas. ¿Aumentará la repercusión de la campaña en nuestro país?
 
Suponemos que no.
 
Por desgracia, la mayor parte de los españoles siguen sin entender que sus derechos fundamentales son tan importantes en Internet como fuera de ella. Esperemos que esto algún día cambie, y que cuando ocurra no sea demasiado tarde.

Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.

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