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Todos con la Sociedad de la Información

Los políticos, tanto en el poder como en la oposición, que no están directamente implicados en esa nebulosa que llaman "Sociedad de la Información" suelen acordarse poco de los internautas y demás participantes en la misma. Casi es de agradecer, porque los que tienen alguna responsabilidad no suelen destacar por sus aciertos. Ahora, cuando se acercan comicios, todo cambia. No las incluyen en el centro de la campaña, pero tienen presentes las nuevas tecnologías en sus mensajes y promesas editoriales, un voto es un voto y hay que conseguirlo (aunque haya que buscarlo dentro del todavía minoritario grupo de ciudadanos preocupados por el desarrollo tecnológico español).

En cualquier materia, los mensajes y promesas de los candidatos varían según la formación a la que pertenecen. Es lógico, cada partido tiene su propia visión sobre las prioridades y las medidas que se deben tomar en cuestiones como empleo, vivienda urbanismo. Con las nuevas tecnologías esto no ocurre. En este terreno, da igual el partido al que pertenezca el candidato, en todas las formaciones se repite el mismo mensaje, que se resume en "nuestra prioridad es desarrollar la Sociedad de la Información". Las fórmulas propuestas también son casi idénticas.

Un ejemplo: durante estos días se ha podido escuchar a miembros del PP y del PSOE decir esta frase: "queremos pasar del aula de informática a la informática en el aula". Más, uno y otro partido se han comprometido (según que comunidades y ciudades) con el software libre. En esta cuestión hay una promesa popular, en la Comunidad Valenciana, y varias socialistas: Zaragoza, La Rioja y Asturias. Lo mismo ocurre con Internet en zonas rurales y varias cuestiones más.

Si no hubiera elecciones a la vista, llamaría la atención el repentino interés de nuestros políticos por la Sociedad de la Información. Lo realmente peculiar es que las propuestas de unos y otros sean tan parecidas. Hay dos posibles explicaciones. La primera es que los partidos han decidido escuchar a los afectados y, tras un serio análisis, han comprendido los problemas y las soluciones. La segunda es menos optimista y tiene más posibilidades de ser cierta. El habitual descuido de la materia se traduce en un desconocimiento de la misma y optan por un populismo fundamentado en lo que han visto y oído en los últimos meses.