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¿C’s abandona la lucha contra la inmersión?

¿Quieren decir que no serán beligerantes contra la inmersión, contra el monolingüismo, contra las multas lingüísticas?

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Albert Rivera, líder de Ciudadanos | EFE

Vivimos tiempos líquidos. Me ha costado aceptar la deriva de C's hacia la negación de sí mismo. La crueldad es mayor porque ha sido Juan Carlos Girauta, persona fuera de toda sospecha, honesta y comprometida con la libertad, quien ha dejado claro en TV3 lo que hace ya mucho tiempo viene mostrando con demasiados detalles la estrategia del partido: que C’s ha renunciado a combatir la inmersión. Sus palabras:

Estamos hartos de decir, ¡escuchen!, nosotros defendemos la inmersión en catalán, pero también debe haber un espacio para el castellano. Y más recientemente hemos dicho, nuestro modelo es trilingüe como lengua vehicular, y ya no hacemos polémica con eso. Y cuando lleguemos ya habrá una escuela trilingüe, y ya está y punto.

No se puede estar en misa y repicando. O se está de acuerdo con la inmersión o se permite estudiar también en castellano. Las dos cosas a la vez son incompatibles. La inmersión lingüística en Cataluña es la imposición del catalán como única lengua vehicular. En cuanto se permitiese enseñar también en español, ya no sería inmersión, sino libertad de elección lingüística, o bilingüismo si la docencia se impartiese en los dos idiomas. Por cierto, las sentencias de todos los tribunales, desde la 337/1994 del TC, consagran que catalán y castellano son lenguas vehiculares y ninguna puede ser exclusiva ni excluyente. Así que o se defiende la inmersión, o se defiende la libertad lingüística, sea éste el modelo bilingüe o cualquier otro que salve el derecho de las dos a ser lenguas vehiculares en alguna proporción.

Por la misma razón, la contradicción se mantiene cuando declara que "nuestro modelo es trilingüe". Si es así, necesariamente C’s tiene que estar en contra de la inmersión, porque español, catalán e inglés serían lenguas vehiculares. Por cierto, el mismo modelo con el que C’s fue a sus primeras elecciones en el 2006 y que sus tres diputados defendieron con uñas y dientes en el Parlamento frente a la inmersión. Desde el minuto cero, y no "recientemente" como afirma. Por otra parte, ¿cómo habrá una escuela trilingüe “cuando lleguemos” si nadie habrá hecho nada por eliminar la inmersión?

Pero quizás lo más grave, aunque clarificador, es cuando afirma tajante: "Y ya no hacemos polémica con eso". ¿Cómo? ¿Que C’s renuncia a ser beligerante con la exclusión lingüística? Llueve sobre mojado.

Es lo más grave porque ahí denota y connota la estrategia emprendida por C's desde las últimas elecciones autonómicas del 27 de Septiembre de 2015: dejar la polémica lingüística para ensanchar su perímetro electoral a sectores del catalanismo moderado de UDC y de lo que queda de CDC. O sea, pasar desapercibidos en el paisaje, la misma estrategia del PP contra la que nació C's. ¿Quieren decir que no serán beligerantes contra la inmersión, contra el monolingüismo, contra las multas lingüísticas, contra el incumplimiento de la sentencias judiciales, ni defenderán a los padres que disputan en los tribunales el derecho de sus hijos a estudiar también en español y están a merced del acoso nacionalista en sus negocios, sus trabajos y sus vidas privadas? ¿Quiere decir que no serán beligerantes contra el adoctrinamiento escolar encabezado por la inmersión, origen de la hegemonía moral del nacionalismo y causa del actual auge del secesionismo?

Porque, no lo olvidemos, la inmersión no solo es un modelo pedagógico de sustitución lingüística, es ante todo un modelo de ingeniería social para adoctrinar a las nuevas generaciones en el rechazo a España, imponer un relato histórico identitario a la medida del catalanismo, dinamitar los lazos emocionales con el resto de los españoles y crear las condiciones emocionales en la población para hacer demográficamente irreversible la secesión.

C's no nació para alcanzar el poder mediante las mismas argucias del catalanismo, sino para combatirlas. C's surgió para representar en el Parlamento lo que no se respetaba en la calle; por eso, hablar en castellano no sólo era la reivindicación de un derecho, sino un ejercicio pedagógico. Cada vez que lo hacíamos nos reivindicábamos como ciudadanos, y la población humillada y aplastada por la hegemonía del nacionalismo recuperaba la autoestima perdida, al verse reflejada en los medios y las instituciones.

Esa labor beligerante era y es absolutamente imprescindible para acabar con esa hegemonía. No lo olvidemos: ese es el origen de todos los males territoriales que tienen en jaque al Estado y cuestionada la nación.

Algunos españoles no estamos dispuestos a tolerar que los derechos fundamentales de las personas estén a merced de la estrategia o la táctica de los intereses electorales de los partidos. Si hay que volver a empezar, empezaremos.

PD: Juzguen ustedes mismos: entrevista completa de J. C. Girauta en TV3. A pesar de las evidencias, Girauta niega estar a favor de la inmersión. Y le creo, mil veces antes la ha combatido. La respuesta a tal contradicción está en la estrategia actual del partido, no en este desliz anecdótico del amigo al que hoy reprendo a mi pesar y con dolor. C’s quiere apartar el problema lingüístico de la primera línea de fuego en nombre de la rentabilidad electoral. Algunos pensamos que sus dirigentes no tienen derecho a traicionar así los principios que lo inspiraron.

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