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¿Por qué no cambiamos?

Mucha gente con talento, cuando ponen su empresa, es muy frecuente que no alcancen un mínimo de eficacia y rendimiento. En realidad, lo más habitual es que no logren salir adelante y tengan que cerrar.

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Seguro que ha observado Vd. una peculiar coincidencia en muchos pequeños empresarios: en buena medida, proceden de una profesión en la que han alcanzado un nivel destacado. Son profesionales buenos, incluso, muy buenos. O quizá son personas con talento, energía e iniciativa singulares.

Pero cuando ponen su empresa, es muy frecuente que no alcancen un mínimo de eficacia y rendimiento, a pesar de dedicar cantidades abrumadoras de tiempo, esfuerzo y trabajo (por no hablar de dinero). En realidad, lo más habitual (aproximadamente, el 80% de los casos) es que no logren salir adelante y tengan que cerrar.

Personalmente, me resulta intrigante cómo personas sin duda talentosas, con experiencia laboral y vital, con iniciativa y decisión exhiben esta tendencia asombrosa a caer en un nivel de rendimiento que de producirse en cualquier ámbito profesional les produciría bochorno.

Una situación tan extendida es, seguramente, debida a factores diversos. Quiero compartir una interpretación que a mi modo de ver ilustra esta tesitura y casa perfectamente con lo que veo a diario con mis clientes.

Las tareas que requieren la atención constante de un pequeño empresario son muy diferentes a las que componían su actividad como profesional. Es decir, que lo que antes era importante ha dejado de serlo tanto y mi atención ha de centrarse en tareas diferentes.

Cuando un profesional monta una empresa se enfrentará con muchas actividades que no sabrá realizar bien, y algunas que hará incluso muy mal, pero que resultan vitales para el desarrollo de su negocio. Pero también habrá actividades que conoce a la perfección (normalmente, las relacionadas con su formación o sus preferencias). Sólo que ahora no son las más importante para su empresa ¿Qué es lo que ocurre?

Podríamos verlo ilustrado en esta tabla:

En una situación de cambio es preciso identificar qué tareas o actividades ahora son importantes o pertinentes, y dedicarme a ellas aunque al principio no las haga "bien". Éste es el camino que muestra la flecha negra, de trazo continuo y que lleva a B. Durante un tiempo estaré haciendo lo que tengo que hacer, pero no a nivel óptimo. Con el tiempo, conforme voy aprendiendo, me iré moviendo de nuevo hacia A, que es donde quiero estar: hacer lo pertinente y hacerlo bien.

Sin embargo, por estar acostumbrados a hacer las cosas bien y, lo que es más importante, a conseguir en gran medida su autoestima a través de este grado de perfección o calidad de su trabajo, las personas habituadas a "hacerlo bien" tienden a seguir el camino de la flecha roja de trazo discontinuo: prefieren hacer "correctamente" tareas que no son las correctas. Es decir, hacen bien cosas que probablemente no deberían estar haciendo.

Lo desafortunado de esta "elección", es que al no desarrollar las áreas que ahora son las pertinentes y vitales para su empresa, no llego a mejorar en ellas, con lo cual no hay un camino de vuelta hacia A.

Cuando entramos en un área nueva o en una actividad novedosa, habrá un tiempo durante el cual no haremos las cosas bien. Este tiempo depende de diferentes factores, pero es razonable esperar que si, por ejemplo, comienzo a jugar al ajedrez, o al golf, necesitaré un par de años, si estudio, me aplico y practico habitualmente, hasta que pueda alcanzar un nivel medio.

El pequeño empresario "se resiste" a diario a penetrar en las áreas que su empresa necesita que él alimente, pero que le resultan ajenas. Y se resiste porque no está cómodo en ellas. Tampoco las delega claramente -aprender a delegar suele ser una de estas áreas pendientes-, ni decide que no se van a hacer (sabe que esto sería la ruina). Así que ni las hace ni se cerciora de que se hagan. Mientras tanto su empresa sufre.

Quizá ser consciente de esta tendencia a hacer lo que me resulta más gratificante y fácil, lo que conozco y donde me siento cómodo, y saber que no tiene camino de vuelta a A -hacer lo pertinente y hacerlo bien-, pueda servir para ayudarme a evitarlo y permitirme a mí mismo hacer las cosas mal una temporada, pero hacerlas porque resultan imprescindibles, y así desarrollar nuevas capacidades que me permitan dirigir mejor mi empresa.

Juan Antonio Martínez

Coach Empresarial

Director XLNS Coaching

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