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En espiral

La idea de la red social

Para cualquiera que esté interesado en los negocios de internet es muy recomendable ir a ver la película La red social. Más allá de la historia, que si no es cierta está bien contada, es relevante cómo plantea la cuestión del valor de la idea de negocio.

Los gemelos Winklevoss tuvieron la idea de crear una red social para Harvard, pero encargaron su ejecución a un técnico. Saverin puso el dinero inicial, pero desapareció porque tenía un futuro profesional más prometedor que ser director financiero de una empresa sin ingresos. Por su parte, Zuckerberg trabajó día y noche para crear Facebook.

A pesar de la mitología sobre el emprendedor que tiene una idea original y única, lo cierto es que la idea casi nunca es ingrediente fundamental en la receta del éxito. Facebook no era una idea original, ni siquiera lo era el "Harvard Connect" de los Winklevoss. Cuando Zuckerberg creó Facebook ya existían MySpace o Friendster. Más o menos por la misma época surgieron otras redes como Orkut o Hi5. Algunas de ellas, como Tuenti en España, han conseguido cierta relevancia en una zona geográfica o un segmento de población. Si Facebook es hoy "la red social" por excelencia no es porque fuera una idea original ni porque fuera la primera.

En realidad, lo que ha determinado el éxito de Facebook es la ejecución. No se trata de hacer algo original, sino de hacer algo bien. Por eso no basta con tener una buena idea y encargarle a otro que la desarrolle. Ni basta con abrir la cartera y pagar para que otro haga algo. Hay que trabajar 24 horas al día, estar atento a los usuarios, ver lo que necesitan y mejorar el producto continuamente. Exactamente lo que hizo (y hace) Zuckerberg.

Por eso Zuckerberg es multimillonario, dueño de una de las empresas más importantes del mundo, y los Winklevoss y Saverin han necesitado usar el enrevesado sistema legal americano para aprovechar un éxito al que ellos han contribuido poco o nada.

Borja Prieto es autor del blog Desencadenado.