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Columna publicada el 22-06-2001
El 19 de enero de 1986, siendo director general de El Diario de Caracas, publiqué un artículo titulado “Bienvenido señor Reich”, en contestación a una serie de calumniosos ataques personales de periodistas y líderes de la izquierda venezolana en contra del nombramiento de Otto Reich como embajador de Estados Unidos en Venezuela.
El presidente Bush nombró en marzo a Otto Reich como subsecretario del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental y todos los admiradores de Fidel Castro, de Daniel Ortega, de los guerrilleros colombianos y de Hugo Chávez –tanto dentro como fuera de Estados Unidos– están preocupados porque se trata de alguien que los conoce muy bien. La familia de Otto Reich tuvo que emigrar en dos ocasiones, primero de Austria por los nazis y luego de Cuba por el castrismo comunista.
En ese artículo de 1986 decía: “pienso que lo que realmente preocupa a los enemigos de la libertad es que usted, proveniente de una familia que ha sufrido persecuciones de nazis y de comunistas, debe ser un hombre con ideas muy claras sobre el debate ideológico planteado hoy en el mundo y habiendo vivido los primeros 15 años de su vida en un país latino, serán pocos los cuentos chinos que le podrán meter”.
Otto Reich fue el mejor embajador de Estados Unidos que conocí mientras viví en mi patria, Venezuela, y en 1986 no tenía la menor idea de que yo mismo me vería presionado a emigrar por el inmensamente corrupto gobierno del presidente Jaime Lusinchi.
El embajador Reich fue, desde 1983 a 1986, consejero especial del secretario de Estado George Shultz, quien recientemente escribió una carta a Los Angeles Times negando las falsas acusaciones contra Reich aparecidas en la prensa y alabando su extraordinaria labor en el Departamento de Estado, donde recibió premios por “Servicio Ejemplar” y “Honor Superior”. La carta del Dr. Shultz –quien fue también decano de la Escuela Graduada de Administración de la Universidad de Chicago y secretario del Tesoro– no fue publicada. Evidentemente que Schultz tampoco es bien visto por la izquierda, habiendo recomendado la eliminación del Fondo Monetario Internacional, burocracia multilateral que tanto daño ha hecho en América Latina.
El público latinoamericano quizá conoce mejor a Otto Reich por su participación en el programa de CNN en Español “Choque de Opiniones”, donde a menudo presenta puntos de vista contrarios a los de la economista venezolana Ana Julia Jattar.
Ahora, luego de ocho largos años del gobierno de Bill Clinton, cuando el retroceso en América Latina en parte se debe a que el libre comercio y la apertura no eran más que jarabe de pico en boca de los clintonistas, es verdaderamente importante para todo nuestro hemisferio que las mentiras de la izquierda no logren derrotar la confirmación de Otto Reich en la Cámara del Senado.
Carlos Ball es director de la agencia de prensa © AIPE y académico asociado del Cato Institute.

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