Crónica Rosa

La foto de la polémica

Dos semanas han pasado tan solo desde la muerte de la actriz Liz Taylor, cuando un periódico inglés, concretamente el Daily Mail, publicó el pasado domingo una fotografía, que en principio nunca se había publicado, en la que la actriz aparecía desnuda.

El revuelo no se ha hecho esperar, y la noticia ha tenido como es lógico un alcance internacional importante. La sorpresa tampoco ha tardado en llegar cuando un lector de la edición on line del mismo periódico le ha llamado la atención y ponía en tela de juicio la autencidad de la misma, que según un libro de fotografías en concreto Classic Nude Photography Tecniques and images, la instantánea la atribuye a una tal Lee Evans que era bailarina.

La foto estaba fechada en 1940, año en el que la recientemente desaparecida actriz tenía 8 años.

El mencionado diario publica que un coleccionista privado, ha publicado una imagen de Liz desnuda cuando tenía 24 años, y que fue un regalo que por aquel entonces le hizo a su marido, el productor Mikel Tood, que murió de forma repentina 13 meses después de haberse casado con la guapísima Taylor.

Todo un culebrón. Seguramente esto no será lo único que salga después de la muerte de la actriz y su azarosa vida seguro que va a dar mucho de sí y más de uno intentará aprovecharse de la memoria de esta mujer que los últimos años de su vida tuvo que pasar grandes temporadas hospitalizada, ya que tenía una salud muy frágil.

La Taylor una vez muerta dará mucho que hablar. Una mujer que lo que más le gustaba era casarse, disfrutaba con una boda como nadie. Su gran amor fue Richard Burton, con el que se casó en dos ocasiones.

Ya entrada en años recordad aquel camionero de pelo cardado y pendiente y con pinta de matón, mucho más joven que ella. Con toda seguridad ese cuerpo tan ordinario le pondría a la actriz pero a la hora de aquel abrir la boca, a ella le debería aburrir de tal manera que se divorció de él al poco tiempo de casarse.

Cierto es que se ha ido uno de los mitos de Hollywood, y sin lugar a dudas los ojos más bonitos de la historia del cine.