Crónica rosa

La tristeza de Isabel Preysler

Isabel Preysler está destrozada a consecuencia del derrame cerebral sufrido por Miguel Boyer hace tres semanas. No ha dejado ni un solo día de ir a visitarlo, interesarse por la salud de su marido, hablar con los médicos, e informarse por si se diera algún tipo de evolución, que desgraciadamente no ha habido.

En este tiempo no se ha producido ningún cambio favorable, sino todo lo contrario, ya que han aparecido problemas respiratorios. Me cuentan que, al estar consciente, cuando los familiares entran en la UCI durante los escasos minutos que está permitido, se emociona, y la propia Isabel ha comentado que es lo peor que le podía pasar. Está impresionada, son unos momentos muy duros, y si no hay la más leve recuperación, es muy posible que se vean obligados a trasladarlo a un centro especializado y que permanezca allí ingresado el tiempo que sea necesario.

Miguel Boyer tiene 74 años, y con esa edad es muy dificil que se produzca un cambio neurológico positivo. Los médicos están planteándose qué tipo de secuelas son las que le puedan quedar, y todo apunta a que puedan ser bastante graves.

Una situación triste donde las haya. Isabel ha contado en todo momento con el apoyo de sus hijas Tamara y Ana, que acompañan cada día a su madre hasta la clínica. Dada la gravedad del caso, le ha sido imposible trasladarse hasta Miami para conocer a su nieta Sofía, hija de Chábeli, ya que cuando estaba todo dispuesto ocurrió el fatal acontecimiento.

Por su parte, su hijo Julio José va a participar por unos días en el musical Grease a partir del 27 del presente mes, motivo por el cual tendrá que permanecer en Madrid y seguramente también se le pueda ver, al igual que a sus hermanas, acompañando a su madre hasta el centro hospitalario. Siempre se ha dicho que la relación de Boyer con los hijos de Isabel era estupenda.