Crónica rosa

Norma Duval, cantante de ópera en su nuevo trabajo

Desde que se separó de José Frade, Norma Duval es una mujer renovada, liberada y con muchas ganas de comenzar una nueva andadura en su vida. ¿Cómo se puede cambiar tanto en tan poco tiempo? La que fuera vedette tantos años, siempre fue un personaje accesible, tenía muy buena relación con la prensa. Hacía de vez en cuando sus exclusivas, llevándoselo calentito, como tantos. Recuerdo lo bien que lo pasamos en el bautizo de su hijo pequeño, Christian.

Todo aquello desapareció cuando se separó de su marido, Marc Ostarcevic, y se casó con ese señor tan antipático que la apartó de todo su entorno. Norma, de la noche a la mañana, rompió con todos, se volvió distante, antipática y hasta muda, todo esto urdido por su ex marido, pero eso ya terminó afortunadamente.

La Duval apareció de nuevo y dispuesta a ser la de siempre: reportajes pactados, posados consentidos en la revista ¡Hola!, muy cuidados, con fotos que realzan su belleza de su amigo Victor Cucart. Un regreso por la puerta grande. Menuda es ella.

Su vuelta al panorama rosa que tanto le gusta lo hace, según la propia Norma, feliz y enamorada de un empresario alemán afincado en Ibiza, para algunos millonario y para otros no tanto como parece. El caso es que ella pregona a los cuatro vientos el buen momento por el que está pasando. No esconde su amor: las fotos y los posados hablan por sí solos.

En la actualidad está pensando en su regreso a los escenarios, según cuenta, "con una obra divertida en la que encarna a una cantante de ópera". Será una producción de Enrique Cornejo que llevará por título “La Diva”. Podría recordar la vida de María Callas.

Al preguntarle por este proyecto afirma que está encantada y que si vuelve a los escenarios será en España. Tambieén tiene otro en cartera que sería un musical pero todavía no puede adelantar nada. Reconoce que tiene muchas ganas de trabajar, pero esto no se producirá hasta que pase el verano. Todo apunta que en los próximos meses la veremos en Baleares con su rubio germano.

No le importa nada lo que se pueda especular con la fortuna de Matthias, e insiste: "Soy muy felíz en todos los sentidos, en mis ojos puedes ver mi felicidad. Estoy feliz, tranquila y relajada". Y deja muy claro: "En este momento no me planteo volver a casarme". Dice el refrán que no hay dos sin tres... Chi va piano va sano e va lontano.

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