- La jefa de prensa de Rajoy demanda a un colaborador de LD por un presunto delito de injurias
- El PP filtra sus nuevos fichajes en el Congreso
- El Gobierno vendió edificios a mitad de precio cuando Caldera era el titular de Trabajo
- Anuncian nevadas en cotas bajas de la Península y nuevos descensos de temperaturas
- Rajoy elige un domingo navideño para anunciar la candidatura de Mayor Oreja
- Miembros de la Familia Real y políticos de todo signo esquían en las pistas de Baqueira Beret
- El Ejército de Israel ocupa zonas urbanas de Gaza en busca de terroristas
- Comunicado íntegro del Partido Popular
- Olmert asegura que la incursión en Gaza era "una operación inevitable"
- Juan Carlos Girauta: Ni con Mayor Oreja
- Rajoy elige un domingo navideño para anunciar la candidatura de Mayor Oreja
- La jefa de prensa de Rajoy demanda a un colaborador de LD por un presunto delito de injurias
- El PP filtra sus nuevos fichajes en el Congreso
- El Gobierno vendió edificios a mitad de precio cuando Caldera era el titular de Trabajo
- Miembros de la Familia Real y políticos de todo signo esquían en las pistas de Baqueira Beret
- De la Vega pide construir "una globalización ética" frente al cambio climático
- El Ejército de Israel ocupa zonas urbanas de Gaza en busca de terroristas
- Cospedal denuncia que "a veces" el PSOE ha sido "más nacionalista" que el PNV
- Olmert asegura que la incursión en Gaza era "una operación inevitable"
- Moratinos niega que el Gobierno haya pagado un rescate por Cendón
El énfasis de El País contra el "urbanismo salvaje" había disminuido ligeramente en tiempos recientes, y parecía razonable, porque la crisis económica está golpeando con particular rigor a la construcción de viviendas. Pero ahora han vuelto con la cantinela y con esa expresión que evoca inevitablemente el capitalismo salvaje (jamás nadie habla del socialismo salvaje, por supuesto). Estos fueron los titulares sobre las viviendas cerca del mar: "El cemento se traga 140.000 metros cuadrados de costa al día (...) El cemento se come al día unos 140.000 metros cuadrados de la primera línea (...) El ritmo de destrucción del litoral se ha duplicado con la burbuja inmobiliaria (...) Hay un muro de cemento en la costa sin uso la mayor parte del año".
Las metáforas digestivas son sugerentes, porque lo que se come no se destruye sino que se transforma para bien, y resulta nutritivo, indispensable y no pocas veces sabroso. Pero no va por ahí el pensamiento único, que paradójicamente identifica la construcción con su opuesto, la destrucción.
Los titulares de El País indican que para el diario independiente de la mañana (y ni un minuto más, como ironiza Carlos Herrera) al parecer la única manera de no destruir el litoral es no edificar allí nada. Toda construcción significa tragar y comer en el sentido letal de aniquilar. Típicamente, el progresismo ignora a la gente de la calle, al español normal y corriente que quiere invertir sus ahorros en un piso cerca del mar. ¡Vade retro, destructor!
La gente normal, que toma decisiones libres, siempre ha sido objeto de recelo por parte de la corrección política, y El País nos brinda un nuevo ejemplo. En efecto, el mensaje de esos titulares no subraya el hecho de que el bienestar de una multitud de familias ha aumentado porque ahora tienen un piso cerca de la playa. Nada de eso: lo que han hecho no sólo es malo, porque toda construcción allí es mala, sino además feo, porque lo que han edificado no son casas sino muros; y además absurdo y egoísta, porque hay muchos meses del año en que los ciudadanos no van a la playa.

La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
