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Carta de París

Primera victoria

Con el 31,1% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Nicolas Sarkozy ha logrado un triunfo. Cuando fueron elegidos como presidentes, ni Mitterrand ni Chirac obtuvieron un porcentaje tan alto en la primera vuelta. El resultado de Ségolène Royal no es nada malo, un 25,8%. Me resulta totalmente incomprensible, pero hay que tener en cuenta que en Francia varios millones de electores votan sistemáticamente y tradicionalmente "a la izquierda", cualquiera que sea el candidato.

François Bayrou ha fracasado en su propósito, su ambición, su sueño, pero con un 18% se convierte en uno de los ejes de la segunda vuelta. No él personalmente, sino sus electores. ¿Votarán por Royal o por Sarkozy? Apuesto a que se dividirán entre los dos candidatos diga lo que diga Bayrou, que aún no ha dado consignas de voto para la segunda vuelta del 6 de mayo.

Muchos comentaristas anuncian que Le Pen se ha derrumbado totalmente. Me parece muy exagerado, teniendo un 10,5%. Ha perdido varios puntos en relación con anteriores presidenciales, desde luego, pero tampoco ha sido para tanto. Es probable que Sarkozy le haya quitado electores a Le Pen, pero sobre todo, creo yo, la causa esté en que ha aparecido en la campaña como un hombre envejecido, cansado, reiterativo y fuera de juego.

La que sí se ha derrumbado es la izquierda totalitaria. Buffet, del PCF, no llega al 2%, lo que supone una derrota histórica. José Bové se ha quedado en el 1,3%. Laguillier, lo mismo, Voynet, la verde carca 1,4%. El único que llega al 4,2% es el carterito Besancenot, de la LCR. Todos ellos llaman a votar por Royal y contra Sarkozy, pero juntos apenas alcanzan los votos de Le Pen.

Algunas observaciones sociológicas: la participación ha sido muy elevada, con una abstención de sólo un 15%, y si bien el clásico enfrentamiento entre derecha e izquierda ha tenido y tendrá lugar, los dos candidatos son atípicos, porque por primera vez en la historia de las presidenciales galas van a competir una mujer y un hijo de inmigrantes. Uno de ellos será presidente de Francia. Anteriormente, todos los presidentes de la Quinta República desde De Gaulle representaban la imagen del padre, y todos eran provincianos, de la France profonde.

Nicolas Sarkozy no es un político cualquiera: bajito, nervioso, utiliza a veces frases duras y además es "húngaro". Le resulta antipático a mucha gente y la izquierda le trata de facha. Sin embargo, tuvo dificultades en su propio campo y se enfrentó con el presidente Chirac, el primer ministro Villepin, el presidente de la Asamblea Nacional Debré y varios ministros y diputados de su propio partido y triunfó. Ahora gana en la primera vuelta. No hay dos sin tres, se dice. Veremos. Pero resulta que el único que tiene programa es Sarkozy.