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Son libros

¿Por qué no imitar a Amazon?

Las ventas de ebooks en España crecen, aunque pueda parecer lo contrario. Sin ir más lejos, el otro día aparecía la información de que cierta tienda ha vendido en el primer trimestre un 220% más de libros electrónicos que en el mismo periodo del año anterior.

Es decir, que pese a los denodados intentos por no satisfacerla y pese a que la oferta deja mucho que desear se va construyendo una demanda real de gente que desea consumir este tipo de producto y que, atención agoreros de la piratería, está dispuesta a pagar por él.

¿Qué deberían hacer las empresas para llegar a ese consumidor? Pues supongo que habrá sesudos y carísimos estudios de mercado tratando de descubrirlo, pero la respuesta es muy sencilla: imitar a Amazon. De acuerdo, no es fácil copiar los muchos servicios y el alto nivel de calidad de la tienda de Bezos, pero más difícil era inventarlo y ahí la tienen.

Por supuesto, no me refiero a plagiar la conocida web, pero sí a incorporar, al menos en parte, las funcionalidades que hacen que sea tan sencillo y agradable comprar libros electrónicos en ella y que, por tanto, se estén vendiendo como churros, en el mejor sentido de la expresión.

¿Y cuales son estas funcionalidades? Pues todas aquellas que aportan valor añadido, empezando por un proceso de compra claro, cómodo y sin errores y terminando por las opiniones de los consumidores, los resúmenes adecuados, los enlaces con contenidos similares que puedan interesarnos...

A todo esto habría que unirle, por supuesto, la posibilidad de adquirir libros desde el propio dispositivo de lectura, algo que tampoco parece tan complejo incorporar con los nuevos e-readers dotados de conexión wifi, y que resulta fundamental para las compras impulsivas y extremadamente satisfactorias que sin duda tienen mucho que ver en las cifras de éxito que esta exhibiendo Amazon.

En este sentido, hay que reseñar que El Corte Inglés ha lanzado ya un dispositivo que permitirá comprar en su tienda, en principio de una forma rápida y sencilla y con su tarjeta de clientes, que tanta confianza despierta en sus usuarios, como medio de pago. Esperemos que la iniciativa funcione y, sobre todo, que cunda el ejemplo.

Por último, también es necesario establecer un esquema lógico de precios. No me refiero a que, como en Amazon, todo deba costar 10 euros, pero por mucho que nos empeñemos no se puede esperar que el consumidor medio pague más por una edición electrónica que por una de bolsillo, y eso es exactamente lo que está ocurriendo actualmente. Para muestra un botón: El jinete polaco de Antonio Muñoz Molina nos cuesta nueve eurazos como ebook y sólo 5,95 en una edición de bolsillo en papel. De locos.

Resumiendo: dé a su tienda accesibilidad, valor añadido y un esquema de precios razonable y tendrá muchas opciones de triunfar.

Si al final todo está inventado...

Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter.

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