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Jesús, el judío recuperado por Israel

La relación histórica entre judaísmo y cristianismo ha distado mucho de ser ideal. Si una parte del judaísmo mostró en los primeros tiempos una oposición radical hacia Jesús y sus seguidores, que se tradujo incluso en persecución, no es menos cierto que el triunfo del cristianismo oficial vino también marcado no pocas veces en dificultades, proscripción y muerte para los judíos. Este drama adquiere ribetes especialmente dolorosos si se parte del hecho de que Jesús, su madre y sus primeros seguidores eran todos judíos y de que Jesús, además, refirió sus enseñanzas a las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento. De manera comprensible, durante siglos la actitud del judaísmo hacia Jesús y el cristianismo ha sido de rechazo. Sin embargo, como deja muy de manifiesto el libro de Lapide, esa actitud ha comenzado a experimentar un cambio radical a partir del siglo XX.

Tan sólo en los primeros veinticinco años de existencia del Estado de Israel se publicaron 187 obras –que iban de la monografía a la novela pasando por la obra de teatro– relacionadas con la figura de Jesús. Lapide se centra en tres grandes grupos de aportaciones escritas por judíos: las debidas a autores no-rabínicos (aunque en no pocos casos religiosos), las aparecidas en libros de texto y las surgidas de la pluma de rabinos. Aunque con matices diversos, puede señalarse que los dos últimos grupos resultan menos generosos con la persona de Jesús que el primero. Mientras que los libros de texto silencian la existencia del personaje o insisten en presentarlo meramente como un judío de la época que, posiblemente, tuvo pretensiones mesiánicas y mientras los últimos insisten en convertirlo en un judío más –un fariseo liberal desnaturalizado por el cristianismo posterior– o en un judío imperfecto en su enseñanza y, por lo tanto, inaceptable, en el primer grupo de libros encontramos acercamientos realmente extraordinarios por su poder de sugestión.

En él se agrupan obras como las del erudito David Flusser –que encuentra en la enseñanza del amor el elemento original y esencial del cristianismo–, la novela Senda de justicia del premio Nobel de literatura Samuel Josef Agnon donde Jesús es uno de los personajes principales y la clave de resolución del conflicto, o La senda estrecha, una obra de Aharon Abraham Kabak que muchos han considerado la mejor novela sobre Jesús escrita en lengua hebrea. El libro de Lapide –corto en extensión pero muy sustancioso en lo que a contenido se refiere– constituye un aporte magnífico en relación con la manera en que los judíos contemporáneos contemplan a Jesús y su enseñanza y, especialmente, sobre la forma en que esos nuevos exámenes implican un descubrimiento y una revalorización del personaje judío que, a fín de cuentas, ha tenido una mayor influencia sobre la Humanidad a lo largo de su Historia.


Pinchas Lapide, ¿No es éste el hijo de José? Jesús en el judaísmo actual, Barcelona, Riopiedras, 179 páginas.

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