Menú

Cataluña: Rajoy y Santamaría no quieren hacer frente a los golpistas

Por mucho que hayan jurado guardar y hacer guardar la Constitución, nadie cree que vayan a atreverse a impedir la nueva consulta secesionista.

0

Por mucho que Rajoy haya jurado guardar y hacer guardar la Constitución, nadie se cree que el Gobierno de la Nación vaya a atreverse a impedir una nueva e ilegal consulta secesionista en Cataluña como la que los sediciosos gobernantes autonómicos perpetraron el 9 de noviembre de 2014. Y ciertamente no es creíble por varias razones.

En primer lugar, porque el ordenamiento constitucional, que los separatistas empezaron a violar en la Diada de 2012, todavía no ha sido restablecido en Cataluña, a pesar de las numerosas sentencias al respecto emitidas por los Altos Tribunales, que los separatistas han venido hasta la fecha desobedeciendo ostentosa e impunemente. La irresponsable e insensata renuencia, o directamente oposición, del Gobierno y de los partidos políticos con representación parlamentaria a intervenir la Administración autonómica en rebeldía en aplicación del articulo 155 de la Constitución ha permitido a los separatistas continuar su proceso secesionista –incluida la creación de numerosas y no menos ilegales estructuras de Estado–, sin que hasta la fecha les haya faltado impunidad y, lo que todavía resulta más delirante, financiación extraordinaria, vía Fondo de Liquidez Autonómica del Estado.

Por otra parte, el único procedimiento penal abierto en su día por el dimitido fiscal general del Estado Eduardo Torres Dulce, y por el que se solicitaban penas de prisión por delitos de prevaricación, malversación de fondos, usurpación de funciones y desobediencia, ha ido paulatinamente disolviéndose, hasta el punto de que la Fiscalía ya sólo pide penas de inhabilitación para cargo público únicamente por delitos de prevaricación y desobediencia, por lo que ninguno de los imputados tendrá que ir a prisión.

El ridículo reproche penal que van a tener delitos tan graves como los que entrañó el 9-N debilita el poder disuasorio que cabría esperar de una condena que, para colmo, a día de hoy ni siquiera se ha producido.

Por si esto fuera poco, el Gobierno de Rajoy, lejos de corregir la cómoda pero insensata y contraproducente política de intentar contentar a los que no se van a contentar, que tanto caracterizó su primera legislatura, ha insistido en ella a través de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que no ha tenido empacho alguno en hacer guiños a los sediciosos con vistas a la negociación del nuevo sistema de financiación autonómica. Estas nueces en forma de financiación extraordinaria, mejora de inversiones y trato privilegiado y casi bilateral que le están cayendo a la Administración autonómica catalana desde que sus mandatarios empezaron a agitar abiertamente el ordenamiento constitucional no augura precisamente una vuelta de los golpistas al acatamiento de la legalidad. Por el contrario, lo interpretarán como lo que ciertamente es: un gesto de debilidad del Gobierno, que, para colmo, crea agravios y recelos en otros mandatarios autonómicos, que no ven tan recompensada su lealtad institucional.

Finalmente, el hecho que Sáenz de Santamaría no se haya atrevido a desmentir a Junqueras cuando éste ha afirmado que la vicepresidenta se ha ido de Barcelona "convencida" de que habrá nueva consulta secesionista es quizá el más elocuente indicio de que el Gobierno de Rajoy, nuevamente, no se va atrever a hacer cumplir la ley en Cataluña. Ojalá no sea así, porque la unidad de una nación vale lo que vale su Estado de Derecho.

En España

    Recomendado

    Lo más popular

    1. Todos contra Rivera: "Mentiroso, miserable, bodrio, populista..."
    2. Virulento ataque de Marhuenda al Rey: le ordena humillarse ante el separatismo e Iglesias
    3. Pilar Rahola, indignada por la traición de Tous al 'clan de la paella'
    4. Pablo Planas: 'La pútrida iglesia de Junqueras'
    5. La escatológica imagen que Mónica Naranjo dedica a sus detractores
    0
    comentarios

    Servicios