Opinión
Noticias y opinión en la red
7-XI-2006

La versión oficial del 11-M, sin "obstáculo" fiscal

Vaya por delante, una vez más, que si la masacre del 11-M hubiera sido obra, única y exclusiva, de terroristas islamistas contrarios al apoyo español a la intervención aliada en Irak, es decir, si la desacreditada "versión oficial" fuera cierta, la vileza del Gobierno del 14-M culpabilizando de la misma al Gobierno del PP no sería menor que la de aquellos apologistas del terrorismo nacionalista que culparon del secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco a la política de dispersión de presos que, ciertamente, tanta animadversión generaba y genera entre los etarras.

Lo escandaloso, pues, para nosotros del escrito firmado por los fiscales del caso, Olga Sánchez y Javier Zaragoza, no es tanto que ponga de relieve la lógica e indiscutible animadversión del terrorismo islámico hacia determinadas políticas del Gobierno de Aznar, tales como el impulso a las detenciones de Abu Dahdah y otros miembros de la célula española de Al Qaeda apenas un mes después del 11 de Septiembre, o el muy posterior respaldo del Ejecutivo popular al derrocamiento aliado de Sadam Husein. Lo grave es que los fiscales utilicen esa evidente animadversión de los terroristas islámicos hacia la política del PP para dar por buena una desacreditada versión oficial de la masacre que, apoyándose en falsas pruebas y en falsos testimonios, sin indagar clamorosos indicios de una posible conexión etarra y sin esclarecer el sospechoso papel de algunos miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, ha terminado por reconocer –tal y como hizo el juez Del Olmo en el, por lo demás, bochornoso auto de conclusión del sumario– su ignorancia sobre el nombre y el número exacto de personas que trasladaron y colocaron las bombas.

Se supone que la Fiscalía debía ser la primera interesada en dilucidar tan determinantes extremos. Pero a la vista está que esta Fiscalía dependiente de Conde Pumpido tampoco va a ser "obstáculo" para la desacreditada versión oficial del 11-M. Una versión desacreditada que, para colmo de la infamia, es utilizada por el Gobierno del 14-M, no para arremeter contra los islamistas, sino, por el contrario, a favor de su criminal y ciertamente indiscutible oposición a la política antiterrorista del PP. Y es que cuando el colaboracionismo con el terror se disfraza de "infinitas ansias de paz", no hay que extrañarse de que los terroristas, tanto galgos como podencos, quieran sacar tajada hasta de los escritos de la Fiscalía.