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14-VI-2005

Los españoles, con las "caras desencajadas"

El 30 de enero de 1998, ETA dejaba huérfanos de padre y madre a tres niños de corta edad, al asesinar de un tiro en la cabeza a sus jóvenes padres en una céntrica calle sevillana. Pocos días después del salvaje asesinato del matrimonio Jiménez Becerril, el terrorista preso, José Ignacio de Juana Chaos, escribía una carta desde la cárcel en la que decía: “Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella, ya he comido para todo el mes."
 
No sólo a los familiares, sino a todos los ciudadanos con un mínimo de sensibilidad se nos “desencaja la cara” cada vez que ETA comete un crimen. Hoy, sin embargo, no es un atentado de ETA, sino la decisión de un juez la que nos conmociona y hiere. Este juez se llama Santiago Pedraz, y su decisión no es otra que la de pretender poner en libertad a ese criminal, responsable de 25 asesinatos y que sólo ha cumplido 18 años de una pena que le condenaba a más de tres mil años de prisión.
 
Téngase en cuenta, además, que De Juana Chaos, lejos de haberse arrepentido de sus crímenes, ha seguido justificando y reclamando la intensificación del terror en estos últimos años. Junto a la labor propagandística y publicitaria que ha desempeñado a favor de ETA desde la cárcel, De Juana Chaos ha participado en todos los plantes y desobediencias organizadas en los centros penitenciarios por ETA, siendo responsable del "Frente de makos" de su cárcel, desde donde ha transmitido, a través de medios de comunicación, datos sobre los responsables de otros centros penitenciarios, así como del actual presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia, Javier Gómez Bermúdez.
 
De Juana Chaos ha sido, además, uno de los más firmes defensores de la colaboración de ETA con el terrorismo islamista, tal y como dejó de manifiesto en una carta en la que aseguraba en 1998 a una amiga que "si los integristas quisieran, los españoles echaban a correr de aquí en una semana, igual que echaron a correr del Sahara".
 
También desencaja los rostros de los ciudadanos el recordar lo que ha tardado la clase política española en introducir cambios legislativos para intentar que España dejara de ser el único país de la Unión Europea en donde a los terroristas no se le aplicaba el cumplimiento íntegro de las penas y donde los justificadores del crimen se beneficiaban de representación política y financiación pública. Si grave es que la democracia española haya tenido que esperar a la segunda legislatura del PP para endurecer el Estado de Derecho, peor aún es que venga ahora a saltárselo el irresponsable de Zapatero de la mano de los independentistas al permitir la continuidad de los proetarras en el parlamento vasco u ofreciendo impunidad a los presos a cambio de lo que hagan o dejen de hacer en el futuro los terroristas que siguen en libertad.
 
El juez Santiago Pedraz no puede ampararse, sin embargo, en lo tardío de la reacción del Estado de Derecho a la amenaza terrorista. Nadie –incluido el fiscal en su espléndido recurso- le está pidiendo que aplique ningún cambio legislativo con carácter retroactivo. Sólo, que no cierre los ojos a los muchas pruebas que permiten mantener en prisión a ese irredento y sanguinario criminal. Es el propio De Juana Chaos el que ha seguido considerándose “enemigo” de quienes, como las fuerzas policiales francesas o españolas, sólo combaten a los delincuentes. Ha sido él mismo el que se ha seguido sintiendo, en todo, momento parte de ETA bajo las eufemísticas y apologéticas siglas del “Movimiento Nacional de Liberación Vasco”. De las decisiones judiciales, sólo responden quienes las toman. De los atentados, sólo quienes los perpetran. Pero a veces ambas, lamentablemente, nos “desencajan la cara” a muchos ciudadanos.


 

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