
Este segundo pastel improvisado tiene para Rubalcaba la ventaja de aplazarlo todo a un momento posterior a las elecciones, pero no estoy seguro de que el pastelero haya cumplido a satisfacción con el señorito que hizo el encargo. 
Ballesteros, Pamies y García Hidalgo han debido de amenazar con que, si la cosa seguía, cantaban. Como
Estando el pastel en el molde y habiendo el horno alcanzado su correcta temperatura, van la mitad de los magistrados del Pleno y dicen algo tan obvio como que avisar a un etarra de que va a ser detenido es colaborar con la organización a la que pertenece. El primer pastel ya no sirve y urge preparar otro. Para eso Bermúdez se las pinta solo. Se inventa que la cuestión a debatir no es la calificación del delito, sino si hay suficientes pruebas para procesar a los tres imputados, que es cosa que nadie discutía, ni siquiera
El pastel sale redondo, en su punto y con un atractivo color dorado. Lástima que el olor que despide no esté a la altura. El caso es que todos los magistrados, sin excepción, se ponen de acuerdo en que se debe investigar más y devuelven a los procesados al escalón inferior, el de ser tan sólo imputados.
Este salto mortal con tirabuzón, este segundo pastel improvisado tiene para Rubalcaba la ventaja de aplazarlo todo a un momento posterior a las elecciones, pero no estoy seguro de que el pastelero haya cumplido a satisfacción con el señorito que hizo el encargo. Para empezar, el caso sigue en
Como ven, Pastelerías Bermúdez vuelve a llamar nuestra atención con una de sus creaciones, nunca del todo logradas, pero siempre sorprendentes.
