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Telemadrid

Sindicatos neoliberales

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Aunque parezca mentira, la derecha hace tiempo que ha ganado una batalla en la cruenta guerra del lenguaje. Antes, ser liberal, conservador, católico o simplemente de derechas era ya suficientemente malo. Tanto es así, que la derecha no quería ser la derecha y por eso decía que era el centro o, a lo más, el centro-derecha, a veces con el apellido reformista, para que se viera que en realidad era casi izquierda. Ahora no. Ahora, la izquierda, cuando quiere insultarte, te llama "neoliberal", "neoconservador", "ultracatólico", o te acusa de pertenecer a la "extrema derecha", porque los otros términos se han sacudido, al menos en parte, la carga peyorativa que se había arrojado sobre ellos. Por eso, para ser malo no basta ser liberal, sino que hay que hacerse neoliberal.

Y eso es lo que les debe de estar pasando a nuestros sindicatos mayoritarios, que se están haciendo neoliberales o incluso ultraliberales y casi anarcoliberales. Eso es lo que se deduce de lo que están haciendo en Telemadrid. Que aquello está lleno de enchufados de todo pelaje es algo obvio, pero no sólo lo están los directivos a los que señalan los sindicatos, sino que en otros puestos también debe de haberlos, porque si no díganme cómo es posible que una cadena de televisión pretenda sobrevivir tras despedir al ochenta por ciento de su plantilla (casi mil personas). Los sindicatos se quejan de que la emisora podría haber mantenido todos esos puestos de trabajo si se hubiera gestionado de otro modo. Y tendrán razón, pero de momento lo que sus protestas están poniendo de relieve es que Telemadrid estaba funcionando con más del doble del personal necesario. Hacer evidente este tipo de cosas suena sospechosamente liberal.

Ahora, donde mejor demuestran su espíritu neoliberal UGT y Comisiones Obreras es en la huelga misma. Se supone que Telemadrid, y el dinero de todos los madrileños que se traga, tiene su razón de ser en el servicio público al que el canal atiende. Pues los sindicatos, con los paros y los cortes de emisión, están demostrando que en realidad no es verdad, que no hay servicio público que atender, porque se corta la señal de Telemadrid y no pasa absolutamente nada. Y que, por tanto, si cerraran la cadena la única consecuencia importante que tendría sería lo mucho que nos ahorraríamos. La cosa es bien distinta, por ejemplo, con el metro. Cuando los trabajadores del suburbano tienen la delicadeza para con sus usuarios de ponerse en huelga, se organiza una buena y se hace patente lo necesario que es ese servicio público. Pero en Telemadrid la huelga está probando lo contrario, lo que ya muchos sospechábamos, que Telemadrid es un gasto inútil y que mejor que despedir al ochenta por ciento de la plantilla sería hacerlo con el cien por cien, incluidos esos directivos y paniaguados que los sindicatos denuncian. Es más, esta misma conclusión puede alcanzarse con el resto de canales autonómicos. Son un peligro estos sindicalistas neoliberales de Telemadrid.

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