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Las claves del derribo del Malaysia Airlines

Nadie usaría un sistema de misiles como éste sin este equipo de identificación amigo-enemigo, salvo que esté manejado por unos locos.

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Rebelde Prorruso, en la zona donde cayó el avión, custodiando la cabina del avión | EFE

El pasado treinta de junio, el gobierno de Kiev, a pesar de las presiones internacionales, decidió no extender la tregua que ya duraba diez días y dio comienzo a nuevas e intensas operaciones militares en la región de Donetsk. Desde esa día, casi a diario, aviones de combate ucranianos han sobrevolado y atacado posiciones rebeldes tanto en Donetsk como en Lugansk. Pero ¿Qué ocurrió para esta escalada en el conflicto?

El día 29 de junio, Ria Novosti anunciaba que las tropas pro-rusas de Donetsk habían tomado el control de dos instalaciones militares ucranianas. Entre ellas, el regimiento de defensa antiaérea A-1402 equipado con misiles SA-11 o BUK, en terminología soviética, en Donetsk. No sabemos todavía qué numero de baterías podría haber operativas y qué número de misiles, pero si los pro-rusos no habían podido tomar dicha unidad después de meses, y si los ucranianos se mantenían firmes es porque algo muy valioso debía haber en su interior. La toma de control, como eufemísticamente se ha denominado a la ocupación de las bases militares, sólo ha sido posible con ayuda desde el interior. Aprovechando la tregua y con apoyo de los muchos pro-rusos que quedan en el ejército ucraniano, como también ocurrió en Crimea, no debió ser difícil adquirir una capacidad antiaérea que producía un desequilibrio estratégico en el conflicto

Desde entonces, los bombardeos se han intensificado en toda la zona rebelde. Aquí surge la primera duda, si las fuerzas aéreas ucranianas estaban en situación de combate en la zona y si se había reportado que los rebeldes tenían misiles SA-11 operativos, ¿Por qué nadie cerró ese espacio aéreo? He aquí la primera irresponsabilidad, máxime cuando el lunes un avión Antonov-22 de transporte era derribado por un misil SA-11, en una zona cercana a la del avión de Malaysian Airlines, seguramente por la misma plataforma. Habrá que determinar a quien correspondía tomar la decisión de cerrar esa zona al tráfico civil y no lo hizo.

¿Cómo opera el sistema de misiles SA-11?

Los sistemas de misiles de defensa antiaérea sin entrar en tecnicismos, se clasifican en tres tipos.

Los sistemas de corto alcance portátiles como los famosos Stinger de Afganistán o los Mistral franceses. Sistemas guiados por la señal infrarroja. Este tipo de sistemas MANPADS estaban desde el comienzo del conflicto en poder de los rebeldes y con ellos pudieron derribar algún helicóptero ucraniano hace ya semanas. Esto había obligado al gobierno ucraniano a reducir el número de operaciones con helicópteros más vulnerables y utilizar aviones de transporte pesado a gran altura.

Los sistemas estratégicos, diseñados para la defensa de una amplia zona de territorio con gran alcance, como los SA-300 rusos o ucranianos. Estos sistemas móviles portan misiles de gran tamaño y pueden derribar un misil de crucero o un bombardero a más de cien kilómetros de distancia. Estos sistemas no llevan incorporados un sistema de radar propio sino que son los sistemas de radares de control aéreo nacionales que cubren el territorio quienes podrían darle las coordenadas de la aeronave a derribar. Se trataría de una misión similar a la que los Escuadrones de Vigilancia Aérea desempeñan en España y que habremos visto por las carreteras españolas en alguna colina o montaña.

Finalmente, los sistemas de alcance medio, alrededor de unos cuarenta a cien kilómetros, que se componen de una lanzadera sobre vehículo, y un camión radar con dos operarios que detectan el objetivo y envían la información a la plataforma de lanzamiento que se compone de cuatro misiles listos para ser derribados. Estamos en este caso hablando de los SA-11 o BUK.

Pensar que en medio de la zona rebelde donde se producen bombardeos diarios, hay una batería de misiles del ejército ucraniano daña la más mínima inteligencia. Si hubieran sido sistemas estratégicos los que lo hubieran derribado, hubiera supuesto la conjunción de un radar fijo de gran alcance, un centro de mando y una batería. Es decir tendría que haber sido una acción totalmente voluntaria y con conocimiento del objetivo. Además una batería de este tipo con un lanzamiento a larga distancia hubiera sido detectada por los muchos sistemas que vigilan el cielo de la antigua Unión Soviética desde los años cincuenta.

Dada la distancia de la frontera rusa al avión derribado, sólo un sistema del tipo SA-300 del ejército ruso, hubiera sido capaz de derribar el avión, de manera que habría sido detectado y descubierto por los sistemas de vigilancia occidentales. Se hubiera tratado de un acto voluntario que en Rusia solo puede autorizar el presidente Putin. Por tanto en una opción descartada.

Si el lunes, de forma exitosa, un Antonov fue derribado volando a 6.500 metros con esta misma plataforma, no muy lejos donde fue derribado el avión de Malaysian Airlines, es lógico pensar que los operarios deberían estar eufóricos con el éxito, y la euforia y el vodka seguramente irían de la mano.

¿Qué causa que el jueves los rebeldes decidan disparar a un avión sobre su territorio y no se pregunten si es militar o de pasajeros?

Aquí se une otra fatalidad. Si los operarios llevan operando el radar hace quince días ya sabrán cuales son las rutas de las aeronaves civiles que están sobrevolando el este de Ucrania. El cambio de la ruta ese día de los vuelos hacia el sudeste asiático, sólo puede sorprender a quien no se le comunica, o sea a los rebeldes.

¿Por qué los rebeldes no tienen dudas de disparar a un punto del radar que no son capaces de ver y que está a treinta y tres mil pies de altura, algo muy habitual en la aeronaves comerciales? Seguro se ha producido una mezcla de varias causas como casi siempre ocurre.

La tensión que produce estar delante de una pantalla de radar durante horas es enorme y no parece que pudieran reemplazar cada hora a los operarios por su escasez. Son muchos los errores que se producen en operadores de radar por cansancio. Un caso semejante dio origen a la guerra de Vietnam, no olvidemos.

Si ha habido bombardeos en la zona y no han pasado aviones civiles en los últimos días en esa ruta, no es difícil pensar que se trata de otro avión Antonov como el derribado.

¿Pero es posible confundir un avión militar y otro civil? Si el sistema IFF de identificación amigo enemigo no opera, lo que es muy probable ya que es un sistema complejo que requiere de un mantenimiento y operación muy sofisticado, es totalmente posible. Nadie osaría usar un sistema de misiles como éste sin este equipo de identificación salvo que esté manejado por unos locos que les dé igual a lo que disparan o que crean que funciona.

Finalmente al tratarse de un sistema autónomo, bastan dos personas para derribar un avión; no necesitan ni órdenes ni códigos. Si les han puesto a cargo de tan valioso activo es porque deben tener la autonomía para disparar sin necesidad de instrucciones por radio o celular que pueden ser fácilmente interceptadas.

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