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El fundamentalismo islámico, al alza en Nigeria

Nigeria, importante productor de petróleo, es el país africano más poblado, con cerca de 130 millones de habitantes: la mitad son musulmanes, el 40% son cristianos y el 10% restante sigue credos locales. Nigeria tiene un Gobierno civil, pero está en problemas por la extensa corrupción y el desigual desarrollo institucional.

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A finales de septiembre la producción petrolera se detuvo temporalmente por las violentas protestas de la Fuerza Voluntaria Popular del Delta de Níger, encabezada por un oportunista, Mujahid Dokubo-Asari. Asari, como es conocido popularmente, tiene 40 años; nació en una familia cristiana, y fue bautizado con el nombre de Dokubo Melford Goodhead Jr. Es miembro del grupo étnico ijaw, que cuenta con varios millones de personas, católicos y otros cristianos principalmente, aunque sus creencias también incluyen tradiciones espirituales locales. Los ijaw son mayoritarios en la principal zona petrolera del país.
 
Asari se convirtió en musulmán en los años 90, y, tras una tentativa de entrar en la abogacía, se embarcó en una carrera política igualmente fracasada. A pesar de su retórica islámica, de su difundida devoción y de su postura militante, sus objetivos son separatistas más que teológicos o ideológicos. Además, como ijaw y habitante del sur, es extraño a la mayoría de los musulmanes nigerianos.
 
Cada vez está más claro que Nigeria ha sido objetivo de agentes musulmanes agresivos, suníes radicales apoyados por organizaciones religiosas de caridad y otros grupos de conversión (dawa) radicados en Arabia Saudí. En los últimos tiempos, el principal objetivo de los islamistas de Nigeria ha sido la institucionalización de la sharia, según las directrices de la secta wahabí, como ley exclusiva en los estados musulmanes del norte.
 
Además de la penetración a través de la frontera con el Chad, las actividades de saudíes, sudaneses, sirios y palestinos en Nigeria son una causa de preocupación. Lo que es más importante, "cantidades significativas de paquistaníes" han sido detenidos en el país y acusados de incitar a la violencia desde el 11 de septiembre del 2001; y a comienzos de 2004 estalló una rebelión de un grupo que se autodenomina "talibán" en el estado de Yobe, en la frontera norte de Nigeria.
 
El rey de Arabia Saudí, Abdulá.Un clérigo "talibán", Alhaji Sharu, declaró a la policía haber recibido fondos para la red nigeriana desde Al Muntada al Islami, una agencia dirigida por el Dr. Adil ibn Mohamed al Salim y radicada en Gran Bretaña pero asociada con las instituciones oficiales de dawa y caridad del Estado saudí, la Liga Musulmana Mundial (MWL), la Asamblea Mundial de Juventudes Musulmanas (WAMY), la Organización Islámica Humanitaria Internacional (IIRO) y la Fundación Islámica Al Haramain. Los investigadores norteamericanos e internacionales presumen que todos estos grupos son entidades de financiación del terror. Todos, también Al Muntada al Islami, están representados en EEUU por la Asociación de Amigos de la Caridad (página web: www.foca.net) y por el abogado de Washington Wendell Belew.
 
En una declaración reciente, Belew descubría, sin duda con humor involuntario: "Los representantes de FOCA se han reunido con altos funcionarios de la Administración Bush con el fin de ofrecer su cooperación en forma de intercambio de informaciones financieras, de recursos humanos y organizativas, entre otras, acerca de nuestros miembros. Aunque estos ofrecimientos han sido rechazados hasta la fecha por la Administración, cooperamos activamente en esfuerzos similares con diversos miembros y comités del Congreso". Belew representa también a Dalah al Baraka Honding, el gigante empresarial saudí.
 
A su vez, Dalah al Baraka está encabezada por Saleh Abdalá Kamel, cuyo nombre aparece en "la cadena dorada", una lista requisada por las autoridades bosnias en Sarajevo en marzo de 2002 que registra los donantes saudíes de Ben Laden y sus socios. Kamel aparece citado como suministrador de fondos de Adil Abdeljalil Batterji, creador de la Fundación Internacional de Benevolencia, una entidad señalada también como financiadora del terror por el Departamento del Tesoro norteamericano.
 
Kamel y Batterji siguen caminando tranquilamente por las calles del reino sin ser molestados. Como consecuencia del escándalo Al Muntada al Islami –la Policía nigeriana descubrió que se habían enviado "millones de dólares" desde Arabia Saudí para financiar el conflicto religioso local–, la influyente rama nigeriana de la Hermandad Qadiri sufí celebró manifestaciones en las que se pedía la expulsión de los wahabíes. Los miembros de la Qadiri también son conocidos por su activismo islámico y su participación en combate en lugares como Kosovo, Chechenia y, más recientemente, Irak.
 
Teniendo en cuenta la posición de Nigeria como escenario ideológico para los radicales, quizá habría sido de esperar que un destacado clérigo de las filas de la minoría chií del turbulento estado norteño de Kaduna, el jeque Ibrahim el Zakzaky, declarase recientemente al Daily Independent, un importante diario nacional: "Por favor, Al Qaeda no existe. No existe. Solamente existe en los archivos de la CIA. Al Qaeda no existe en ninguna parte del mundo. De igual manera, Ben Laden no existe. Estas páginas web de internet han sido rastreadas hasta Texas, en EEUU". Al ser preguntado si creía que Ben Laden estaba vivo, el jeque Zakzaky comentaba: "No sé si está vivo o no (...) El Gobierno de Estados Unidos, que afirma ser el más fuerte del mundo, está luchando contra alguien que no tiene base, no tiene gobierno, no tiene nada, no tiene palacio. ¿Por qué no pueden ir a luchar contra China?". Por lo que hace a los atentados de julio en Londres, declaraba: "Nadie colocó esas bombas, aparte de Tony Blair. El Gobierno británico está detrás".
 
En la imagen, una de las principales mezquitas de Kano.Zakzaky resumió el legado de 45 años de independencia nigeriana como una herencia de mal liderazgo, porque la gente es mala. Pero otros islamistas de Nigeria se han embarcado en una campaña contra la minoría chií. El conflicto suní-chií ya había estallado en el estado de Sokoto (norte) el pasado mes de mayo, cuando fanáticos suníes intentaron impedir que los chiíes accediesen a una mezquita local. Una considerable comunidad inmigrante nigeriana reside en las ciudades de Washington y Nueva York, y los chiíes de entre ellos están preocupados por una información reciente acerca de la gran ciudad de Kano (norte), colgada en una popular página web islámica nigeriana: www.gamji.com.
 
El autor, Mahmud Mustafá, advierte: "Desde que Malam Ibrahim Shekarau asumió el cargo como tercer gobernador civil del estado de Kano, el 29 de mayo del 2003, los fieles chiíes de esta ciudad de dominación suní han estado bajo amenazas de ataque por parte de los wahabíes sedientos de sangre que han tomado el control de la maquinaria del Gobierno (…) El Gobierno patrocinó una campaña mediática sistemática y constante contra los fieles chiíes en su emisora de radio, que alude a los ataques suicidas por parte de disidentes wahabíes iraquíes contra los chiíes y sus lugares de culto como Yihad. Con esta campaña pretenden inculcar el deseo y la obligación de atacar y matar chiíes en nombre de la yihad en las mentes de la gente de Kano, sabiendo muy bien el fuerte apoyo y respeto que los disidentes iraquíes disfrutan entre la mayoría de los suníes de Kano".
 
El Gobierno del estado de Kano presuntamente intenta utilizar sus 9.000 milicianos de la sharia o hisbah para acusar a los chiíes. El hisbah recibe un presupuesto mensual de 54 millones de nairas ($385.714) del estado de Kano, y hoy trabajan como guardias de tráfico. Pero Abdalahi Tanko, director de la Comisión Estatal de Sharia que gestiona el hisbah, ha iniciado un esfuerzo por etiquetar a los chiíes como una amenaza al orden público, equiparándolos con los "maitatsines", una secta reformista militante y milenaria con unos cuantos cientos de seguidores, derivada del Islam pero extremadamente heterodoxa. La secta fue fundada por Alhajji Mohamedu Marwa, nacido en Camerún, a quien se culpó de los sangrientos combates registrados en el norte de Nigeria en 1980 y 1982.
 
Tanko denunciaba en la radio oficial de Kano, el pasado septiembre: "Los chiíes están ganando terreno rápidamente en Kano, como incendio incontrolado (…) en cada rincón y esquina de este estado, y si no actuamos rápida y decisivamente, haremos frente a un desastre peor que el maitatsine". Mahmud Mustafá escribía lo que sigue acerca de estos sucesos: "No es ninguna coincidencia que Tanko hiciera esta declaración un día después de que Zarqaui, el líder de los terroristas de Irak y cuya dirección siguen los wahabíes a la hora de luchar contra los chiíes en todo el mundo, declarara una guerra contra los chiíes de Irak". Además, predijo esto: "Una vez que los ataques empiecen en Kano, se extenderán a otros estados implantadores de la sharia con representaciones similares del hisbah. ¡Ha nacido Al Qaeda en Nigeria!".
 
Aunque puede que tal retrato de la situación nigeriana sea sensacionalista, está claro que, como poder dominante en toda la región del oeste africano, el país continuará siendo un foco importante de la atención islamista radical. Además, los activistas musulmanes de la diáspora del oeste africano que residen en EEUU insisten, con consternación, que Nigeria, que carece de la extensa influencia de los sufíes y de otros místicos que se encuentran en estados costeros francófonos como Senegal, es especialmente susceptible a la agitación fundamentalista. Finalmente, Nigeria también se caracteriza por la polarización de los musulmanes contra los cristianos. En estas condiciones, tiene que ser considerado un país en serio riesgo de convertirse en un nuevo frente importante del terrorismo islamista.
 
 
Stephen Schwartz (Suleiman Ahmed Schwartz), musulmán sufí, fundó y dirige el Centro para el Pluralismo Islámico de Washington, la principal institución musulmana moderada del mundo. Autor de Las dos caras del Islam, es columnista de varios medios, entre los que se cuenta The Weekly Standard.

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