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ALCA

La esperanza de los pobres

En el encuentro de comunidades de base monseñor Dionisio Echagüe reafirmó la errada idea de que el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) aumentaría la pobreza en el continente, ocasionando desempleo, promoviendo el monocultivo, destruyendo bosques y contaminando el ambiente. Según el coordinador de la Curia Pastoral, ese tratado es un proyecto de las multinacionales que arruinará a los Estados, porque "los países poderosos siempre quieren dominar por medio del capital".

La realidad es totalmente diferente. El ALCA no es la panacea ni está libre de deficiencias, como los subsidios agrícolas, que EEUU desea mantener en perjuicio de los agricultores de otros países. Pero la aprobación de ese tratado ampliaría el comercio a niveles muy superiores. Y la ampliación del comercio, del intercambio voluntario de bienes y servicios, proporciona grandes beneficios a todos los participantes, particularmente a los pueblos más pobres, como sucede desde hace miles de años. Nada es más seguro en economía que las ventajas de la división del trabajo bajo el libre comercio.
 
El ALCA repetiría el éxito del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), entre México, Canadá y EEUU. Ese tratado triplicó en una década el intercambio comercial de sus miembros, impulsando el crecimiento de México. Mediante el NAFTA los trabajadores de Canadá y México tuvieron acceso al más grande y rico mercado del mundo, y son hoy los socios comerciales número uno y dos, respectivamente, de EEUU.
 
NAFTA derrumbó varios mitos de la izquierda. EEUU no tiene dominio alguno sobre México o Canadá, pese a ser el más poderoso de los tres. De hecho, de los tres países fue el que menos beneficios directos obtuvo del tratado. No se crearon muchos empleos en EEUU, pero tampoco se perdieron por una "masiva emigración" de empresas a México y Canadá, como erradamente advertían sus opositores. Por otra parte, los consumidores de los tres países se beneficiaron con productos y servicios más baratos, más abundantes y de mejor calidad.
 
Vicente Fox.Las multinacionales no son las que impulsan los tratados, como cree la izquierda. Grandes empresas y sindicatos de EEUU se oponían al NAFTA y denunciaban que destruiría la industrialización norteamericana. Las manufacturas, sin embargo, tuvieron un acelerado crecimiento en producción y empleos. Pero los mayores beneficios los recibieron las economías más débiles, especialmente México, que aumentó su producción y mejoró su nivel de vida, reduciendo la pobreza. No menos importante, el libre comercio fortaleció la democracia, acabando con 71 años de hegemonía del PRI con la elección del presidente Vicente Fox.
 
¿Cómo podría el ALCA ser una amenaza para los países pobres? Desde Alaska a Tierra del Fuego, sería el área de libre comercio más rica del mundo. La producción total del Mercosur apenas alcanza el 3% de la del ALCA. Es innegable que lo que más conviene a nuestros países es lograr acceso al mercado más rico, con mayor población y con ingresos 10 veces más altos que los de los miembros del Mercosur. Con mayor demanda hay más inversiones y empleos, y suben el nivel de salarios y la calidad de vida, en especial para los más pobres.
 
Es imposible construir una sociedad más justa sin respetar la libertad individual y la dignidad del ser humano. El libre comercio promueve esa libertad individual. No son los gobiernos ni los países los que comercian, sino las personas. Las políticas que restringen el intercambio lo que hacen es restringir la libertad de los individuos para tener acceso a lo que desean impidiendo que tomen decisiones sobre sus propias vidas.
 
Este atropello a la dignidad del ser humano se sustenta en la peregrina creencia del estatismo de que los gobernantes son más inteligentes, saben lo que en realidad conviene al pueblo y, por ello, deben tomar todas las decisiones económicas importantes.
 
 
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Porfirio Cristaldo Ayala, corresponsal de AIPE en Paraguay y presidente del Foro Libertario.