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EEUU

Las pifias de Obama: una antología

Para marcar a un republicano de por vida, todo lo que se necesita es que dé un patinazo. El establishment político jamás dejó que Dan Quayle superara sus problemas con la palabra patata. Por su parte, el New York Times distorsionó y manipuló una información relacionada con unas preguntas que había hecho el presidente Bush Sr. sobre determinado escáner en una reunión de comerciantes para afirmar que había perdido el contacto con la realidad.

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¿Pero qué hay de Barack Obama? El tipo es una máquina de meter la pata en constante funcionamiento. Echemos un vistazo a algunas de las perlas que ha soltado durante la campaña:
 
– En mayo de 2007 afirmó que los tornados de Kansas se habían cobrado la vida de, agárrense, 10.000 personas:
Por si se les había escapado: esta semana tuvo lugar una tragedia en Kansas. Diez mil personas han perdido la vida.
¿Cuál fue el número real de muertos? Doce.
 
– En Oregón, este mismo mes, puso patas arriba el mapa:
En los último quince meses hemos recorrido cada rincón de los Estados Unidos. ¿He estado ya en 57 estados? Creo que me queda uno por visitar.
– El otro día, en Sioux Falls (Dakota del Sur), dijo exultante:
Gracias, Sioux City... Lo siento, me he equivocado. Llevo demasiado tiempo en Iowa. Perdón...
– También en fechas recientes, Obama se decantó por zaherir la geografía a la hora de explicar la ventaja que le llevaba Hillary Clinton en Kentucky:
Creo que la senadora Clinton, que procede del vecino estado de Arkansas, es mucho más conocida. De ahí que no resulte sorprendente que ella lleve cierta ventaja en algunos estados del Centro.

¿En qué mapa Kentucky más cerca de Arkansas que de Illinois?

– En marzo de 2007, y mientras se conmemoraba el Domingo Sangriento de Selma (Alabama), declaró que la unión de sus padres era un fruto directo del movimiento por los derechos civiles:
Los sucesos de Selma hicieron estremecerse al país, y que algunos se mostraran dispuestos a superar barreras. Ellos [sus padres] se unieron, y nació Barack Obama Jr.
Obama nació en 1961. La marcha de Selma se produjo en 1965. Su portavoz, Bill Barton, dijo más tarde que Obama estaba hablando "metafóricamente" del movimiento por los derechos civiles "en su totalidad".
 
– Hace poco, en Cape Girardeau (Missouri), alardeó de sus conocimientos sobre la guerra de Afganistán y lamentó la falta de traductores en ese país:
Sólo disponemos de un número reducido, y si todos están en Irak, entonces es más difícil que los utilicemos en Afganistán.
Quizá la dificultad provenga, más bien, de que en Irak se habla el árabe (y el kurdo) y en Afganistán el pastún, el parsi y otros idiomas no árabes.
 
– En Oregón, dijo desconocer por completo la célebre planta de desechos nucleares de Hanford:
Van a escuchar algo que raras veces se escucha a un político; y es que no estoy familiarizado con las instalaciones de Hanford, de manera que desconozco lo que está sucediendo allí exactamente. (Aplausos). Bien, dicho esto, prometo que tendré me enteraré antes de que regrese al aeropuerto.
Supongo que durante el trayecto alguien le recordó que votó a favor de una partida presupuestaria para actividades militares que comprendía "los costes, plazos y asuntos técnicos" relacionados con el vertedero nuclear más contaminado de la nación.
 
– En marzo de 2007, el Chicago Tribune difundió esta joya informativa que revelaba la existencia de alguna que otra mentirijilla en el libro de Obama Dreams from my Father (Los sueños de mi padre):
Luego está ese ejemplar de Life que Obama considera su despertar racial, cuando sólo contaba 9 años. En él –anotaba Obama– aparecía un artículo con dos fotografías en las que se veía a un afroamericano física y mentalmente marcado por sus esfuerzos por clarear su piel. Lo cierto es que, según los propios historiadores de la revista, ni el artículo ni las fotografías existen.
– Y cómo no citar su patinazo más problemático: el otro día declaró en Portland que Irán "no representa una grave amenaza" para EEUU (con el pobre argumento de que los "países pequeños" con pequeños presupuestos de defensa no pueden hacernos daño), pero al día siguiente cambió radicalmente de opinión y afirmó: "Llevo años diciendo que la amenaza iraní es grave".
 
Barack Obama, saludado por la izquierda y los medios como un Mesías trascendente y omnisciente, es una máquina andante y parlante de meter la pata. ¿Cuántas más se le van a perdonar? ¿Cuántas más nos podemos permitir?
 
 
© Creators Syndicate

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