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FIDEL CASTRO VERSUS LEE KWAN YEW

Lo que va de Cuba a Singapur

Roberto Brenes

En 1959 los jóvenes abogados Fidel Castro y Lee Kwan Yew accedieron al poder en, respectivamente, Cuba y Singapur, dos naciones tropicales. Ambos eran nacionalistas radicales y de izquierdas, y ambos se aferraron autocrática y dictatorialmente a la poltrona. 

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No busquen más semejanzas. Cincuenta años más tarde, Singapur y Cuba son países muy distintos como consecuencia de la muy diferente visión de sus autócratas.
 
Singapur, que en 1959 no era más que un subdesarrollado islote, es hoy una de las naciones más desarrolladas del planeta. Cuba, que entonces era uno de los países más prósperos de las Américas, está sumida en la miseria.
 
Cuba tiene 110.000 km2, tierras fértiles y 12 millones de habitantes, mientras Singapur posee menos de 700 km2 –de arena y manglares– y 4,5 millones. Ahora bien, el PIB de ésta (51.1 millardos de dólares) es más de cuatro veces superior al cubano (222,1), y el ingreso per cápita de ese país asiático (48.900 dólares) es diez veces más alto que el del americano (4.500).
 
Singapur consume 35,9 millardos de kWh de electricidad cada año y 800.000 barriles de petróleo al día, tiene dos millones de teléfonos fijos (1 por cada 2,5 habitantes) y casi 5 millones de celulares. Los datos correspondientes para Cuba son los siguientes: 16,4 millardos kWh al año, 150.000 mil barriles diarios de petróleo, 972.000 teléfonos fijos (1 por cada 12 habitantes) y 152.700 celulares (1 por cada 800 habitantes).
 
Singapur.Los indicadores sociales de que Cuba tanto se jacta para justificar la revolución comunista son igualmente deprimentes. Mientras que en 2007 su tasa de natalidad era de 6.04 por 1.000 y su esperanza de vida de 77 años, Singapur ofrecía un 2.3 por 1.000 en el primer rubro y 82 años en el segundo. La isla americana supera a la asiática en alfabetización (99.8% vs. 92.5%), pero los grados de escolaridad y preparación universitaria son notablemente superiores en la segunda.
 
¿Cuál de ellas está mejor equipada para el futuro? Aparte de las notorias diferencias económicas y de calidad de vida, Singapur es un país globalizado, inserto en la comunidad de naciones, con reservas monetarias de 157 millardos de dólares (35.000 dólares por habitante) y una deuda externa de apenas el 15% del PIB, mientras que Cuba cuenta con unas reservas de 4.500 millones de dólares (375 dólares por habitante) y una deuda pública del 37,2 % del PIB.
 
¿Por qué este par de naciones, que iniciaron su revolución nacionalista con líderes de similar extracción social e ideológica, con visiones políticas parecidas, y que no tuvieron que rendir cuentas a electores ni respetar las libertades individuales, acabaron siendo tan diferentes? No hay una respuesta simple, pero mientras Lee utilizó todo su poder para introducir mejoras en lo material, Fidel se sirvió de lo material para consolidar su poder político; mientras Lee buscó la apertura, las alianzas y la inversión local y extranjera, ofreciendo ventajas y garantías a los inversores, Fidel hizo todo lo contrario; mientras Lee jamás desdeñó ni eliminó el sistema judicial, Fidel nunca se molestó en dar a Cuba siquiera una apariencia de república dotada de separación de poderes.
 
Lee abandonó el trono en 1990. Hoy gobiernan sus hijos y parientes, que no han hecho sino profundizar en el exitoso modelo de apertura que heredaron. La autocracia va perdiendo terreno en Singapur, y a Lee se le considera un paladín de la globalización y el capitalismo.
 
Fidel Castro acaba de dejar el poder porque así se lo ha exigido el cuerpo, pero se aferra a una sucesión familiar con todos los vicios de su fracasado modelo. La historia no lo absolverá, sino que lo absorberá.
 
 
© AIPE
 
ROBERTO BRENES, presidente de la Fundación Libertad (Panamá).