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Perfiles de la Oposición

Barroso, nuevo ideólogo de la derecha blandita

Cuando en la Secretaría de Estado de Comunicación, algo así como la madre de todas las engañifas zapateriles, tomabas café con Miguel Barroso, las ideas que al borde del té con pastas te transmitía eran esencialmente dos: la primera, que si el Gobierno tomaba medidas radicales es porque le convenía; la segunda, que si la Oposición le hacía la guerra al Gobierno se equivocaba. O sea, que el PSOE hacía lo que le daba la gana y la derecha tenía que disentir pero de mentirijillas, porque la llave de la opinión pública era cosa del PSOE y la derecha tenía como principal función positiva la aquiescencia y, como función negativa, esperar el fallo del contrario.

Para un Gobierno que sólo llegó al Poder gracias al 11M, reconózcase que la audacia ideológica o, más bien, ideologizante de Barroso era tan notable como cabe esperar de un progre barcelonés de los setenta: ilimitada y sin concesiones a la vergüenza, propia o ajena. Pero era su papel: representar el socialismo con rostro humano y no sólo con rostro. Y lo bordaba. Fernando Moraleda es probablemente mucho más decente que Barroso, pero le falta "cabaré", la bibliografía pérfida del novio de la posible ministra de Cultura, otra chica encantadora de la misma glaciación ideológica pero, ay, distinta generación telúrica. Uno es de "El Viejo Topo", la crema de la crema de la progresía setentera; otra viene de las ayer universidades barcelonesas, mañana ikastolas de Montilla. Qué cambio.

Pero, lo que son las cosas, ahora resulta que Barroso está teniendo un gran éxito como ideólogo de la derecha rendida, blandita o de alquiler. El otro día, el director de un periódico que ha sido referencia obligada de la derecha nacional durante un siglo (y ni un día más, como los cien años de honradez del PSOE) adoptaba como propio el truco de Barroso para engañar incautos. El PP, decía, ha perdido las elecciones por enfrentarse duramente a las medidas más radicales del PSOE, que buscan precisamente que el PP se radicalice oponiéndose a ellas y pierda el oremus y la Moncloa. Vamos, que ZP en realidad es un liberal, un católico y un amigo de Washington, pero lo disimula para engañar al PP, forzarlo a oponerse radicalmente y así lo hunde. Tanto es el sacrificio de Zapatero que ha llegado a facturar el infame, anticonstitucional y antinacional Estatuto de Cataluña y ha pactado con la ETA lo que la banda ha querido, todo por engañar al PP, que se ha opuesto a ambas cosas. Ahora bien, en Cataluña se ha opuesto muy poco, y Piqué ha cosechado un descalabro mayúsculo. Claro, como que el modelo Barroso está hecho para que la Derecha se resigne a un papel de comparsa y no de alternativa a la Izquierda. Si en lo de la ETA sigue el PP la línea catalana del perfil bajo y la oposición matizadísima que pide la carcundia abecedaria, el triunfo de Barroso será total. Es el momento de ir a por el sillón de Rubalcaba. Que eso sí sería un avance.