- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Mariñas deberá indemnizar a Norma Duval tras afirmar que era lesbiana
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- ESCAÑOS VACÍOS PARA ROSA DÍEZ, por Mercedes R. Martín
- Juande Ramos deja fuera a Casillas de su primer once en el Real Madrid
- ¿Hacia un nuevo dólar? La Fed quiere emitir deuda propia al margen del Gobierno
- Detectives de la SGAE se infiltran en asociaciones anti canon para vigilarlas de cerca
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
- La menopausia, un fenómeno que sólo afecta a las mujeres y a las ballenas asesinas
- Otra vez los eufemismos: "Que el bisturí no roce el corazón del pluralismo"
- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- Moratinos dice que la ONU amparaba las escalas autorizadas por Aznar
- ¿Está todo el PP a favor del acercamiento al País Vasco del asesino de Goyo Ordóñez?
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- El etarra Aitzol Iriondo se orinó en los pantalones cuando estaba siendo detenido
- Chacón anuncia la supresión del límite de 3.000 soldados en el exterior
- Zapatero llama "radical" al PP por pedir la disolución de los ayuntamientos de ANV
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
Columna publicada el 07-12-2003
El acto de la Fundación para la Libertad celebrado en el Pabellón Euskalduna de Bilbao ha sido, sin duda, el más emotivo, brillante, importante y trascendente de todos los celebrados en España con motivo del XXV aniversario de la Constitución. Al lado de los discursos de Redondo Terreros y sus amigos en la primera trinchera, si no la última, donde se defiende la nación, palidecen todos los demás. Todos, sí, incluido el del Rey, que no ha debido de ser muy bueno cuando cada cual puede interpretarlo como le da la gana, hasta ese enemigo de la libertad y de España llamado Gaspar Llamazares.
Hubo una época, la del inminente peligro golpista o la de la espiral golpismo-terrorismo, en la que al Rey se le entendía todo en sus discursos, hasta en Navidad. Cuando no se le entiende nada o no se le entiende con la suficiente claridad es que algo no funciona. Probablemente, lo que falla es que los Reyes, el Príncipe y su prometida, las infantas y sus maridos, Froilán y los otros tres nietos, más los primos, tíos y sobrinos de todas las ramas del frondoso árbol borbónico acuden a los más diversos actos culturales, deportivos, sociales, recreativos y benéficos. También a los funerales, especialmente si los muertos son militares caídos por España en el extranjero. Sin embargo, nadie espera que algún miembro de la Familia Real asista a un acto como el del Euskalduna en Bilbao. ¿Y por qué? ¿Tiene menos importancia la defensa de la Constitución que de la España Salvaje, la de los concejales vascos del PP y del PSOE que la del lince ibérico? Evidentemente, no. Es un error pensar que la Monarquía está por encima de la Nación y es de suponer o de esperar que nadie en la Zarzuela lo piensa. Pero entonces, el guión al que viene ajustándose el discurso Real desde la Transición debe cambiar, como han cambiado los peligros nacionales. Y los gestos políticos también deberían evolucionar en consecuencia. ¡Ah, si hubiera estado Leticia por videoconferencia en el Euskalduna! ¡Ah, si el Príncipe hubiera mandado una postal!
Las cosas se han puesto tan graves en el País Vasco y Cataluña que uno entiende que en Madrid, es decir, en la España Oficial que suele identificarse con el poder político, se produzca algo parecido al miedo, por no decir al pánico institucional. Y ese miedo estaría bien si se basara en la percepción del peligro y en la decidida voluntad de afrontarlo. Sería lamentable que, en cambio, se manifestara en esa forma de escapismo y de negación de la evidencia que consiste en elevar grandes cánticos al consenso del 78 y en decir o sugerir que aquellas cataplasmas valen para estas metástasis. Aquel consenso se basó en un temor a la fuerza coercitiva del Estado, fuera democrático o dictatorial, y ese temor ha desaparecido entre los nacionalistas. Maragall lo explicó con absoluta y desvergonzada claridad hace pocos días, cuando achacó su respeto a la Constitución a un efecto del 23-F. Da la impresión de que algunos quieren jugar a poner a la Corona por encima de las opciones nacionales, como si todas lo fueran. Y todas no lo son.

Otros artículos
- (2008-09-20) La lenta reconstrucción del Muro de Berlín y la triple derrota liberal
- (2008-09-01) El Informe Recarte, un extraordinario desafío intelectual
- (2008-07-30) La indefensión absoluta o la dictadura mediático-judicial que se nos viene encima
- (2008-07-19) El régimen del 11-M y los escombros de la nación española
- (2008-05-28) España está madura para la dictadura gallardonita
- Todos los artículos de Federico Jiménez Losantos
La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
