- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Mariñas deberá indemnizar a Norma Duval tras afirmar que era lesbiana
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- ESCAÑOS VACÍOS PARA ROSA DÍEZ, por Mercedes R. Martín
- Juande Ramos deja fuera a Casillas de su primer once en el Real Madrid
- ¿Hacia un nuevo dólar? La Fed quiere emitir deuda propia al margen del Gobierno
- Detectives de la SGAE se infiltran en asociaciones anti canon para vigilarlas de cerca
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
- La menopausia, un fenómeno que sólo afecta a las mujeres y a las ballenas asesinas
- Otra vez los eufemismos: "Que el bisturí no roce el corazón del pluralismo"
- Agrio debate entre Rosa Díez y Salgado: "¿Habla usted de la galería de tiro, quizá?"
- Gabilondo critica que los "cachorros de Aznar" pregunten por los vuelos de la CIA
- Moratinos dice que la ONU amparaba las escalas autorizadas por Aznar
- ¿Está todo el PP a favor del acercamiento al País Vasco del asesino de Goyo Ordóñez?
- Mayor no acude a las reuniones programadas tras su charla con Rajoy
- El etarra Aitzol Iriondo se orinó en los pantalones cuando estaba siendo detenido
- Chacón anuncia la supresión del límite de 3.000 soldados en el exterior
- Zapatero llama "radical" al PP por pedir la disolución de los ayuntamientos de ANV
- Rosa Díez a Zapatero: "Su política en Educación merece un enorme suspenso"
Columna publicada el 18-08-2002
Las ruinas de Iberoamérica son también estéticas. Esto puede entenderse de dos maneras: que sus ruinas institucionales tienen como telón de fondo la sombría y polvorienta grandeza de los siglos pasados, esos mitos y hazañas de piedra que son sus monumentos, y también que el abaratamiento estético, es decir, la horterada grandiosa, el chafarrinón grotesco y la zafiedad chillona dominan de forma apabullante el deterioro de sus expectativas más nobles. Si la ruina admite, e incluso promueve, una estética de la pérdida, una lírica convencional capaz de embellecer cualquier cadáver, desde el de Alejandría hasta el de Elvis Presley, hay una estética plana que delata implacablemente la ruina de la cúspide, una estridencia tan atroz en las formas de entretenimiento popular que constituye en sí misma una denuncia y una absolución, el diagnóstico fatal y la mortal enfermedad. Asomarse a los “talk shows” andinos de Laura Bozo (ahora encarcelada por su vinculación –cómo no– con Montesinos) o al mariachi espeluznante de “Hasta en las mejores familias”, un esperpento conducido por Talina Fernández y otras damas de la telecamorra azteca, es un descenso al Purgatorio de la Ética pasando por el Infierno de la Estética. O la merecida bajada al Infierno del Pueblo para un agente soviético exquisito, tipo Anthony Blunt, que entre Cambridge y Bloombsbury escogió el Gulag... para el resto de la Humanidad.
Hay espectáculos más llevaderos que esos abismos de la creatividad del fango. Por ejemplo, la chismorrería “rosa”, que tiene en Iberoamértica cultivadores desgarrados y entusiastas. Quizás la figura más popular, comparable en su día con el español Jesús Mariñas y su “Tómbola”, sea Raúl Molina, “El Gordo”, que dirige y presenta diariamente un programa con una amable pelirroja, indudablemente rolliza aunque acaso no lo suficiente para los gustos del caribe, ya que el espacio se llama “El Gordo y la Flaca”. Pues bien, lo mismo que sólo con Laura y Talina se alcanza a percibir el vértigo del abismo social, para-inca o post-azteca, sólo en los chismes de Molina puede a veces encontrarse alguna perla política de hondísimo significado pero que los telediarios serios ocultarán. Eso sucedió con la presencia de Ricky Martin en la Cumbre del Desarrollo Sostenible, que han celebrado en algún lugar de México algunos de los más renombrados componentes de lo que podríamos llamar la Internacional Justiciera y Musical. De Baltasar Garzón al cantante puertorriqueño, un surtido de aventureros de la política y famosos adictos al “flash” que merece comentario aparte.
Pero la anécdota, de auténtica categoría, fue que en su leído discurso a la docta asamblea, el famoso aunque menos, todavía guapetón y alopécico cantante, primero se trabucó entre un par de conceptos algo arriscados, y poco después, definitivamente, se paró. Sí, se paró. Era otra frase rimbombante, ribera de una adversativa que se quería concesiva y resultó dramática. Entre sonrisas tiesas, Ricky dijo “...por ende” ...y se paró. Y se calló. Y estuvo así como un minuto, pétreo y silente como un cromo de sí mismo, enmudecido por un problema conceptual, un corte de oxígeno en el cerebro o como penitencia por las larguísimas e inútiles peroratas que sobre el “desarrollo sostenible” y el subdesarrollo intelectual sostenible y evidente le precedieron y le continuaron. En fin, como tantas cosas estéticas tremendas en Iberoamérica, esto de Ricky no basta contarlo: había que verlo.

Otros artículos
- (2008-09-20) La lenta reconstrucción del Muro de Berlín y la triple derrota liberal
- (2008-09-01) El Informe Recarte, un extraordinario desafío intelectual
- (2008-07-30) La indefensión absoluta o la dictadura mediático-judicial que se nos viene encima
- (2008-07-19) El régimen del 11-M y los escombros de la nación española
- (2008-05-28) España está madura para la dictadura gallardonita
- Todos los artículos de Federico Jiménez Losantos
La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters
