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Susana Díaz también se apunta a la guerra civil

Ha decidido asegurarse el poder en el partido pasando a convertirse en digna hija política de Zapatero y tan radical como Sánchez.

Susana Díaz | EFE

Poco antes de ser quemado en efigie por sus camaradas, dijo Errejón: "La hegemonía cultural ya la tenemos: nos faltan la electoral y la política". Por desgracia, tenía razón. Y si llega a dársela su íntimo enemigo Iglesias, chequista familiar y vocacional, la situación de las libertades en España sería totalmente desesperada. No obstante, cuando Podemos se pierde en su ferocidad totalitaria, aparece el PSOE escorándose a la extrema izquierda en vez de al centro, como sería lógico en un partido democrático y relativamente normal.

Ninguna de las dos cosas es el PSOE. A lo largo de siglo y cuarto ha presumido siempre de democrático cuando ganaba y se ha mostrado como un golpista redomado cuando perdía. Provocó la guerra civil tras su derrota electoral en 1933, pese a que Besteiro, cabeza de un tercio del PSOE y la UGT, denunciara como criminal y tal vez suicida el proyecto de otro tercio, el encabezado por Largo Caballero, que, tras colaborar como Secretario de Estado con la dictadura de Primo de Rivera, quiso convertirse, asistido por los pro-soviéticos Álvarez del Vayo y Araquistáin, en el "Lenin español".

El golpe contra la República del PSOE

Lo que sus mismos autores llamaron la "bolchevización del PSOE" -a la que se sumó, el jefe de las JSU Santiago Carrillo-, no hubiera logrado su propósito si el tercio centrista del partido, dirigido por Indalecio Prieto, no se hubiera unido al sector guerracivilista en vez de respaldar a Besteiro. Sucedió al revés: el que muchos consideraban y aún consideran patriota y republicano más que socialista fue el organizador del golpe de Estado de 1934, falsamente llamado revolución de Asturias. Él compró las armas y diseñó el golpe contra la República, con el apoyo de Esquerra Republicana y el respaldo tácito de Azaña, masón desde 1932 y sectario siempre, que logró convertir su complicidad en brillante ejercicio de victimismo cuando fue juzgado, dejando como testimonio un libro, brillante como suyo, Mi rebelión en Barcelona, en el que solamente el título responde a la verdad.

En el exilio mejicano, donde vivió muy bien con el botín del "Vita" birlado a Negrín y que contenía parte de lo robado en las cajas de seguridad de los bancos de Madrid, Prieto pidió perdón a los españoles por organizar el golpe del 34, del que dijo arrepentirse todos los días de su vida. Más vale tarde. Pero de nada sirve la verdad cuando el PSOE decide reescribir la historia, la suya y la de los demás. Los centristas, los "españolistas" se convierten en feroces comisarios, en propagandistas del guerracivilismo.

Susana Hood, heredera de andaluces pobres

Susana Díaz pasa por ser algo parecido a Indalecio Prieto en el PSOE actual: una reserva castiza de cierto patriotismo español. Pero esta semana, como Prieto en 1934, ha decidido asegurarse el poder en el partido pasando a convertirse en digna hija política de Zapatero y tan radical como Sánchez. Lo ha hecho con dos actuaciones: la primera, en el Parlamento Andaluz, donde, para defender el mantenimiento de la Ley de Sucesiones en contra de lo que pedía el PP y hace la Comunidad de Madrid, que bonificando el 99% recauda más que Andalucía, dijo muy campanuda que "no consentiría que los ricos pagasen con el dinero de los andaluces Sanidad y Educación". No le basta con heredar a la fuerza a los pobres andaluces que no pueden pagar los impuestos de la herencia y renuncian a ella. Encima, los insulta.Sucede, además, que Andalucía es la mayor receptora de fondos del FLA junto con Cataluña, que comparte con el cortijo de ERE-Land el dudoso honor de aplicar la mayor presión fiscal de toda España a sus ciudadanos. ¿Cree Susana Díaz que al exhibirse como una demagoga intelectualmente harapienta conseguirá algún voto al norte de Despeñaperros?

Como Prieto, Díaz es populista pero calculadora, así que su gesto se ha entendido como un alarde izquierdista para competir con 'Snchz' en ese terreno de hegemonía cultural podemita que antes de convertirse en San Lamberto de Laclau, con la cabeza bajo el brazo, proclamaba Errejón. Sin embargo, al aceptar que compite con la horda morada, da por perdida la batalla por el centro, que es donde se supone que se ganan las elecciones, o al menos donde, cuando ha ganado, lo ha hecho el PSOE. Sólo hay una excepción, la de Zapatero, Largo Caballero redivivo, que fue quien entregó en bandeja la mayoría absoluta a Rajoy.

Susana la miliciana

Sin embargo, Susana Díaz ha perpetrado esta semana una fechoría tan atroz que, a mi juicio, la inhabilita moralmente como presidenta de un Gobierno de España. Es una Ley de Memoria Histórica de Andalucía, que deja en mantillas la siniestra e ilegal de Zapatero que sólo la cobardía patológica de Rajoy mantiene vigente, pero que por higiene democrática debería haber derogado al llegar al Poder con mayoría absoluta en 2011.

El articulado completo, interminable y norcoreano, lo ha resumido muy bien Pedro de Tena en LD. Pero hay varias cosas que no sólo son ilegales e ilegítimas sino, en términos cívicos, sencillamente criminales.

La primera es entender que en la guerra civil sólo se produjeron crímenes por parte del bando franquista, cuando la guerra civil fue buscada por el PSOE desde 1934 aunque sólo la logró tras asesinar a Calvo Sotelo en 1936 y provocar un alzamiento tan civil como militar. Y cuando nada puede compararse con la represión en las checas del bando republicano, o simplemente rojo, con masacres como la de Paracuellos, responsabilidad directa del socialista Santiago Carrillo, pasado al bando de Stalin.

La segunda es declarar ilegal, como si la Junta de Andalucía fuera una instancia superior al Parlamento, las amnistías de la Transición para los crímenes de la guerra y la posguerra, desde Paracuellos y las checas a los crímenes etarras, pasando por los cometidos en el bando nacional. Con este disparate, que parece redactado por Baltasar Garzón "El prevaricador", el parlamento andaluz se equipara al parlamento golpista catalán, que se ha proclamado superior a las Cortes y a esa legalidad constitucional que se supone defiende el PSOE y, dentro de él, la súbita miliciana Susana Díaz.

Del PCE de la Transición al de ahora

Si en vez de una oportunista cegata fuera una socialista decentilla, le hubiera sido fácil destrozar la propuesta de Izquierda Unida. Le bastaba recordar los discursos del PCE, desde Sánchez Montero a Camacho y al Solé Barberá del PSUC defendiendo precisamente la amnistía total como herramienta esencial y duradera de reconciliación nacional. Mal está que Izquierda Unida se empeñe en un viaje contra el tiempo y su mejor historia pero aún es más estúpido que ella rechace lo que defendieron los socialistas, empezando por Felipe González, al que, llegado al Gobierno y con tres mayorías absolutas, nunca se le ocurrió acabar con la amnistía y con el espíritu de la Transición, tan celebrado fuera de nuestras fronteras.

Pero entramos en el tercer crimen de lesa historia, que es extender el franquismo hasta 1982, cuando el PSOE llega al Poder y, repito, no intenta siquiera discutir la legitimidad de esa amnistía que votó y aplaudió. Ahora va a resultar que en España no hubo elecciones democráticas en 1977 y en 1979 ni se votó la Constitución del 78, nacida del Parlamento democrático. Por supuesto que las hubo y el PSOE se presentó y celebró su resultado en 1977 aunque mostró su mal perder en 1979, cuando dijo Guerra que "el pueblo español se ha equivocado". ¿Ahora va a resultar que la democracia que trajeron los antiguos franquistas de UCD y los comunistas del PCE, con el aplauso del PSOE, que ha sido su máximo beneficiario en 39 años, nunca ha existido? ¿Qué todo ha sido un inmenso, interminable, impune crimen de lesa humanidad, imprescriptible y sólo juzgable por la nueva legalidad emanada del comisariado de la Junta de Andalucía? Eso sólo lo ha defendido la ETA ayer y Podemos hoy, cuando imita a los etarras. ¡Y hete aquí a Susana Díaz sumándose al cortejo separatista y bolivariano!

Pero el colmo es que esta Junta de Andalucía para la reanudación de Guerra Civil pretenda incluir como asignatura obligatoria en primaria y secundaria el estudio de los crímenes del franquismo y sólo del franquismo, con el apoyo de un comisariado gramatical para vigilar el lenguaje instilado a los niños como virus mefítico y totalitario, para que aprendan a odiar y, algún día, lleguen a vengarse matando a los nietos o biznietos del otro bando, que, al ser también el de la mitad de los andaluces, es el suyo.

Y, de remate, la abstención del PP y Ciudadanos

Sólo hay una cosa que me ha parecido tan abyecta como la traición de Susana Díaz al PSOE socialdemócrata y su paso al bando podemita: la abstención del PP y Ciudadanos ante esa ley que, repito, no es una ley sino un crimen. Los grandes crímenes nunca se producen porque los perpetren los malos, sino porque los buenos no hacen nada para detenerlos. Es lo que está pasando en buena parte de España. También en Andalucía.

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