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CÓMO ESTÁ EL PATIO

Mensaje de Z a los españoles con motivo del Solsticio de Invierno

¡Españoles! No se asusten. Soy el mismísimo José Luis Rodríguez Zapatero, Zeta, presidente del Gobierno de ¡España! Sonsoles y yo queremos dirigirnos a nuestros súbd…, a nuestros conciudadanos, aprovechando la amable invitación del titular de esta columna, para darles cuenta de los grandes éxitos que han jalonado mi gestión a lo largo del año que ahora termina. ¿Y qué les voy a decir? Pues que ha sido un año sensacional en el que ¡España! ha avanzado prodigiosamente por la senda del progreso. Tras el último mandato de José María Aznar López, estábamos al borde de un peligroso precipicio; gracias a mí, ¡España! ha dado un gran salto adelante.

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Es cierto que hay sectores que no han entendido el carácter eminentemente progresista de mis decisiones; por ejemplo, el grupo Prisa, con Cebrián a la cabeza, que se ha atrevido a cuestionar la moralidad de conceder una licencia en abierto a mis amigos de La Sexta aduciendo connivencias espurias con ciertos "brujos" visitantes asiduos de La Moncloa. Naturalmente, tengo que desmentir esta absurda acusación. En realidad, la concesión de la tele en abierto a Roures, Contreras y Milikito fue realizada bajo el más exquisito principio de legalidad: nos lo jugamos en un partido de baloncesto de tres contra tres, a diez puntos.
 
Para mi equipo seleccioné a Carme Chacón y a Jesús Caldera, que aunque no ha jugado mucho tiene bastante altura. Y ése fue mi error. Yo venga a decirle: "Jesús, el corte de UCLA, el corte de UCLA", cuando teníamos la posesión del balón, y el tío sin hacerme ni puto caso, venga lanzar melonazos desde la línea de triple. Y en defensa nada de nada. Cómo sería la cosa que hasta Roures, que es un tapón de piscina, le robaba todos los rebotes. Total, que perdimos 10-5, y eso gracias a que en un intento agónico de remontada Carme metió un magnífico triple.
 
En fin, un desastre. Pero las apuestas entre caballeros están para cumplirlas, y no tuve más remedio que darles la tele en abierto que habíamos acordado. El árbitro fue Sonsoles, que ajustó sus decisiones perfectamente a lo establecido en el reglamento de este deporte, o sea, que de ilegalidad nada de nada. Otra cosa es que en el asunto de los derechos del fútbol televisado los prisaicos tengan discrepancias legales con mis amigos de La Sexta. Ahí yo no puedo intervenir. Es decir, no debo. Además, al fiscal Pompidú y al ministro Bermejo les tengo ocupados con el follón ése de los hombres de paz vascos, y no es cuestión de hacerles perder la concentración con rencillas entre familias progresistas.
 
Por cierto, los hombres de paz de Euskal Herria me han defraudado mucho a lo largo de este año. Yo pensé que eran personas no sólo de paz, sino de talante, algo más importante si cabe, y que a poco que se sentaran a negociar conmigo abrazarían el proyecto de la España plurinacional y megaprogresista que estoy pergeñando. Oiga, pues no. Siguen empeñados en defender lo mismo que hace cuarenta años.
 
Arnaldo Otegi.Qué tíos. Su cabezonería me ha dejado un poco con el culo al aire. Porque es que ahora tengo que detenerlos. Y es algo realmente absurdo, porque a mí me da igual que el País  Vasco se declare independiente, pero siempre y cuando ese suceso no me joda las expectativas electorales. Las cosas se pueden hacer poco a poco, de forma que todos salgamos beneficiados. Pero estos tíos no razonan. Lo quieren todo y lo quieren ya. Pues hala, que se las entiendan con Rubalcaba y Sarkozy.
 
Gracias al Supremo Arquitecto, la política internacional ha sido el bálsamo que me ha curado de todos estos roces cotidianos con la realidad española. Ahí sí que he triunfado como un campeón. Hasta Sonsoles, que es algo escéptica sobre la capacidad intelectual y diplomática de Moratinos y Leyre Pajín, no tiene más remedio que reconocer que lo estoy haciendo muy requetebién.
 
Mi última fazaña ocurrió en la pasada cumbre iberoamericana, como todos ustedes saben bien. Cuando mi amigo el presidente Chávez, espejo de demócratas y faro que ilumina el camino del socialismo de los siglos venideros, comenzó a decir esas verdades tan rotundas sobre la condición eminentemente fascista de Aznar, tuve que reprimirme para no levantarme de mi sitio y correr a darle un sentido abrazo. Qué bien resumió la esencia del aznarismo, el muy canalla.
 
El problema es que a mi lado estaba el Borbón, que a estas alturas sigue pensando que los españoles merecen un respeto. Los españoles sí, Majestad, pero sólo los progresistas. Claro, cuando vi que al Rey se le comenzaban a hinchar las venas del cuello no tuve más remedio que fingir también cierta incomodidad, pero mientras mi amigo Chávez me interrumpía no dejaba de pensar: "Qué par de huevos tiene este tío".
 
Al acabar el incidente, Trini me dijo que lo mejor era decir que la actuación del Rey había sido previamente pactada con nosotros. Me pareció que algo tan absurdo era un insulto a la inteligencia de los progresistas españoles, pero se ve que ella conoce mejor la capacidad intelectiva de nuestros votantes, porque lo cierto es que el engaño funcionó.
 
Sigo consolidando el Eje Mundial por la Libertad, con La Habana, Caracas, Teherán y Madrid como principales mojones. Ah, y lo de la Alianza de Civilizaciones, que sigue viento en popa. Me sorprendería mucho que cuando deje el Gobierno de ¡España!, dentro de veinticinco años, no me hicieran Secretario General de la ONU, o directamente presidente del mundo, por absoluta aclamación.
 
En materia legislativa, también los éxitos de este último año han sido rutilantes. El matrimonio entre homosexuales, la ley de la memoria histórica y la de propiedad intelectual con canon digital incluido han sido hitos históricos que las generaciones venideras me agradecerán sin paliativos.
 
Estoy especialmente orgulloso de haber podido mejorar las condiciones económicas de mis amigos los artistas, siempre tan desprendidos. Su dura labor en las jornadas de exaltación democrática inmediatamente posteriores al 11 de marzo de 2004 merece un premio de toda la sociedad en su conjunto, así que no entiendo por qué los usuarios de internet y el facherío liberal se han puesto como se han puesto.
 
Vamos a ver: los artistas son una gloria nacional, una especie en peligro de extinción por la que todo desvelo presupuestario es insuficiente. Cualquier español debería sentirse orgulloso de dar unos euros a Ramoncín, que tanto ha hecho por la libertad y la democracia de este país, digo de ¡España!
 
Bajarse música de internet es un grave delito, sólo equiparable a no votar al PSOE. Pero como no podemos poner una multa a todos los usuarios del E-mule ni a los que votan al facherío, lo razonable es establecer un impuesto general para que todos contribuyamos al engrandecimiento de nuestra cultura.
 
Mercedes Cabrera.Me duele que un acto tan elemental de justicia redistributiva no lo entiendan los sectores más jóvenes de nuestra sociedad, que siguen aferrados a no sé qué pamplinas de los derechos individuales. Parece mentira que hayan estudiado bajo la Logse. Si hubieran prestado atención a sus profesores, sabrían que su deber es apoyar entusiastamente cualquier medida coercitiva del Gobierno, siempre que éste sea de carácter progresista, como es el caso. En fin, tengo que decir a la ministra cabrera, quiero decir a la Ministra Sra. Cabrera, que aumente las horas de Educación para la Ciudadanía en los próximos cursos. No podemos permitir que de la escuela pública salgan sujetos con esa abyecta manía de pensar por ellos mismos.
 
Arreglados todos estos pequeños detalles, durante la próxima legislatura me voy a dedicar a salvar al planeta. Esto del cambio climático está adquiriendo unos tintes negrísimos. Oiga, que nos vamos a tomar por saco en cuatro días como el mundo no nos haga caso a Al Gore y a mí mismo. Yo reconozco que soy un chico Gore. O sea, es que el tío me encanta. Qué forma de epatar al público y hacer que se mee por la pata abajo del susto sin moverse de la butaca. Un fenómeno este hombre.
 
Y es que lo del cambio climático manda cojones. Me dicen mis asesores en la materia, todos ellos reclutados de ONG marginales en defensa del medio ambiente, que como no me ponga serio el mundo se acaba. No tienen apenas estudios, y se lavan relativamente poco, pero cuando me pasan sus informes sobre esta cuestión es que se me caen al suelo. Sobre todo porque está clarísimo que todo es culpa de la derecha, que no quiere proteger el medioambiente ni es dialogante ni nada. Voy a ver qué se me ocurre para que la Humanidad haga lo que tiene que hacer, es decir, obedecer fielmente mis instrucciones y, eventualmente, las de Al Gore.
 
Por otra parte, España está completamente arreglada gracias a mi gestión durante esta legislatura, así que bien puedo permitirme el lujo de solucionar los problemas del resto de la Humanidad, usando, eso sí, las mismas herramientas: talante, sonrisa y mucho diálogo.
 
Pero para que el mundo pueda seguir existiendo unos años más es imperativo que todos ustedes me voten el próximo 9 de marzo. Si quieren a sus hijos, no tienen otra salida posible. Voten por mí y no se arrepentirán. ¿O es que alguien puede decir que he defraudado las expectativas que desaté cuando llegué a La Moncloa?
 
Feliz Solsticio de Invierno a todos y todas.
 
Vuestro presidente,
 
Z.
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