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CRÓNICA NEGRA

Aquí no hay quien viva

Hace unos meses un grupo de cafres entraron en casa de Moreno, el del cuervo Rockefeller, el de Escenas de Matrimonio, y la emprendieron a golpes y mojicones. A Moreno le pusieron la cara como un pan y le sacaron la pasta gansa; y se fueron tras dejarle medio muerto. Fue la primera vez que Moreno pensó de verdad: "Aquí no hay quien viva".

Las ratas bajan espídicas por el Guadalquivir. En Sevilla la cocaína tiene un color especial. Los agentes buscan a Marta del Castillo con perros expertos en encontrar explosivos, con helicópteros de avistamiento de fuegos, con lanchas fuera borda de guardacostas. A fuerza de fracasar, los agentes buscan a Marta con una máquina creada para revolver el cieno del río y con unos perros prestados por los picoletos, estos sí entrenados para detectar personas entre escombros, en la maleza, entre el cañamazo y los plásticos no reciclados. ¡Cuidado con los perros, que no sean expertos en droga! Porque estamos listos: el olor los volverá locos.

Más allá de la Torre del Oro, más allá del Puente de Triana, el agua turbia da vuelta y vuelta, enfurecida, hasta volverse de nieve. La espuma del Guadalquivir tiene pericosis, la enfermedad del perico que venden los camellos o que roban en la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Occidental. Los agentes de Asuntos Internos no encuentran cien kilos de droga que les han desaparecido del depósito. Hace un año que los buscan. Sin ayuda de nadie, sin presencia de Madrid, a puro venteo de los sabuesos que rascan el aire. Las ratas brincan espídicas en las cañerías, en los vertederos, en las chabolas y las infraviviendas. Son ratas de Semana Santa y pronto de la Feria de Abril.

Para algunos, la mercancía robada se ha ido por las fosas nasales, por las trompas de Falopio, por el caño del tigre, por el agua sucia del Guadalquivir. Alguien les ha dado el cambiazo por kilos de azúcar, que está casi al mismo precio. Aunque con la deflación es que... aquí no hay quien viva.

Moreno, tras meses de incertidumbre, dio las gracias a Pérez Rubalcaba, el ministro teflón, al que todo le resbala, ni una mancha blanca, ni una mancha roja. El ministro recibió la enhorabuena a la puerta del palacete, con un Moreno emocionado y ya repuesto de tanta hostia del Este que le puso el ojo a la virulé. Habían capturado a la banda de los estragos, con su jefe, Astrit Bushi, a la cabeza. Día de fiesta en el chalet de Moreno y en el hotelito de Interior. También en la casa de los vecinos de Aquí no hay quien viva, con el portero metomentodo, el presidente de la comunidad, que parece un ministro de Zapatero; las tres damas de oro, que son como vicepresidentas, incluida la que fuma; la pija, que podría ser el relevo de Aído en Igualdad; la hija del señor Cuesta, que va para ministra de Vivienda, por lo morena y discreta. Y el vecino enmascarado, que podría ser el relevo en Economía, cuando a Salgado le vuelvan a fumar en la cara.

Pero ¡ay, qué poco dura la alegría en casa de Moreno! De repente hasta él, que es un tío de temple, se asusta. Le comunican que el presunto jefe de los brutos, el Bushi, por uno de esos errores incomprensibles del ministerio que dirige Pérez Rubalcaba se ha fugado con lo puesto, a pata, y en las narices de los guardias. Revuelta de los vecinos de Aquí no hay quien viva y también en el 13 de la Rue del Percebe, porque el albano es capaz de colarse en el ático... si no está de okupa Fernández Bermejo, ex de Justicia, con sus escopetas. Incluso podría esconderse en el cuarto de contadores de ésta nuestra comunidad, con Paesa, mientras Cuesta no se va ni a tiros, tomando ejemplo de ministros incombustibles, tan ineficaces como los que ya han tomado las de Villadiego.

Bushi puede tomar asiento en el agujero del portero o en el hueco de la alcantarilla, donde las ratas espídicas sufren síndrome de abstinencia. Recuerden que, en el tebeo, la parte baja de la Rue del Percebe estaba ocupada por ladrones reincidentes: es decir, como en la vida misma. Seguro que si Ibáñez lo dibujara ahora, habría pericos de colores hasta en las lámparas, y sacos de yeso, para dar el cambiazo, como para parar un tren.

En un artículo el maestro Ansón se hace eco de unas sospechas: ¿es posible que los delincuentes huyan porque alguien pague? Ni él ni yo lo creemos; pero Radio Patio, la voz de la calle, difunde alarmantes rumores. La emisora es especialista en celebrities de vía estrecha y maledicencias.

Si los gitanos echaran limones al río, no conseguirían volverlo de oro. El Guadalquivir remueve una pasta que en algunos puntos es como chocolate blanco. El delegado del Gobierno está seguro al 99,9 por ciento de que es capaz de distinguir un ADN de una castaña si logra verlo, pero por desgracia está rota la máquina de fabricar adeenes.

A Astrit Bushi quizá no hubo tiempo para tomarle el ADN. Le llevaron al juzgado por una causa distinta a la paliza de Moreno y le pusieron en libertad. La de Santamaría, el Negro, y la de Bushi, "el del Moreno", son dos de las fugas más insólitas de la historia, que no te las crees ni harto de vino. La tercera fue la del Testigo, un preso de confianza que se fue barriendo barriendo hasta la puerta de Carabanchel; y allí tiró la escoba y echó a correr, porque aquí no hay quien viva.


FRANCISCO PÉREZ ABELLÁN, presentador del programa de LIBERTAD DIGITAL TV CASO ABIERTO.

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