Menú
DRAGONES Y MAZMORRAS

De capa caída

Es terrible, pero hay que admitirlo, la literatura está de capa caída. El tono editorial no puede ser más bajo, ni siquiera en Francia. Ahí al menos tienen a Houellebecq para alegrar las pajarillas a unos y pisar el callo a los más. La possibilité d'une île, su próxima novela, es esperada con expectación, bastante más que la que pueda despertar aquí cualquier novela, aunque en España sus seguidores (partidarios y enemigos) tendrán que esperar a que la traduzcan.

Es terrible, pero hay que admitirlo, la literatura está de capa caída. El tono editorial no puede ser más bajo, ni siquiera en Francia. Ahí al menos tienen a Houellebecq para alegrar las pajarillas a unos y pisar el callo a los más. La possibilité d'une île, su próxima novela, es esperada con expectación, bastante más que la que pueda despertar aquí cualquier novela, aunque en España sus seguidores (partidarios y enemigos) tendrán que esperar a que la traduzcan.
Clara Janés.
¡Como siempre que se trata de una novela extranjera!, dirán ustedes. Sí, pero no cuando se trata de un pelotazo, pues en esos casos las traducciones se hacen de consuno con la publicación original, que para eso hay correo electrónico. La va a publicar Alfaguara –y no Anagrama, como las anteriores–, pero el capitalismo es "ansí" y quien paga, pega. Si el presidente Rodríguez les deja, claro.
 
Alguien me ha preguntado cómo traduciría yo el título, pero no he podido dar una respuesta a mi entera satisfacción, ya que todavía no he leído la novela. Lo lógico, aplicando el pie de la letra, sería traducirlo por "la posibilidad de una isla", pero si  descontextualizo el título, como si se tratara de un verso, yo pondría casi una isla, que no es lo mismo que una península ("presqu'île", en francés). Podría extenderme bastante más, pero creo que lo dejaré  para algún debate entre traductores.
 
Los españoles, como siempre, tendremos que refugiarnos en la traducción. Este capítulo sigue siendo la parte del león de la producción editorial, aunque nos pese, y lo que debería ser motivo de orgullo (¡cuánta curiosidad intelectual!) no es sino consecuencia de lo que poco que hay en casa (¡cuánta escasez!). A no ser que Lucía Etxebarría, metida ahora a editora, nos descubra maravillas en Astarté. Hay quien lee mejor que escribe, o escucha mejor que canta o baila, y gracias a eso hay críticos e incluso maestros y, por supuesto, editores. Lo cierto es que no me ha quedado claro si es colección o editorial lo que va a dirigir esa chica tan emprendedora, pero seguro que me entero corriendo, en cuanto asista a la primera presentación que se tercie.
 
A propósito de esto, veo que ninguna de las convocatorias que he recibido hasta ahora me cuadra –ni tampoco a ustedes, créanme–. Ninguna, excepto tal vez el Anuario del Instituto Cervantes, me motiva tanto como para abandonar mis reales, cruzar las barricadas y parapetos abiertos por el celo desconstrutivo de Ruiz Gallardón y llegar a los lugares habituales, o foros. Lo que no sucede en el Círculo de Bellas Artes (exposición 'Pier Paolo Pasolini. Palabra de Corsario' y presentación del Cancionero General  de Hernando del Castillo, publicado por Castalia, en edición de Joaquín González Cuenca) ocurre en la Casa de América (conferencia de Alberto Manguel 'Don Quijote, autor de Cervantes' y presentación del anuario El español en el mundo del Instituto Cervantes), o en la sede de Planeta (calle Recoletos), o en la de Siruela (plaza de Manuel Becerra), o en el Círculo de Lectores (calle O'Donnell).
 
Después de hacer dos veces por semana el trayecto Ciudad de la Imagen (Boadilla del Monte)-Ventas, por la M-30, mi masoquismo ha llegado a "nivel de tope". Lo siento, pero hasta que me recupere del verano no les contaré nada de primera mano, y tendrán que conformarse con lo que me digan de tapadillo mis espías o lo que pueda yo recoger de las notas de prensa, algunas de las cuales son más elocuentes que el más incisivo de los comentarios. Por ejemplo, de Siruela recibo una, sobre el libro de Clara Janés La voz de Ofelia, que reproduzco a continuación:
 
"Antes de su primera visita a Vladimír Holan, el poeta encerrado en una enigmática casa de la isla de Kampa y apartado hasta el punto de vivir de noche y no recibir a nadie, Clara Janés le envía un poema. Él le responde diciendo que había presentido ese poema e invitándola a ir a verlo. Después de su última visita, ella sabrá que el presentimiento de Holan había abarcado también a su persona e incluso su ciudad natal. En La voz de Ofelia, Clara Janés da cuenta de uno de esos episodios, el más intenso e inquietante de su vida. ¿Fue la pasión por la poesía de Holan lo que lo provocó o fue la sensibilidad del poeta encerrado y aquel presentimiento?".
 
Ni yo lo podría hacer mejor, sólo que ellos hablan en serio. ¿Por qué no? Algunas experiencias son imborrables y yo debería saberlo, pero me da risa. Como cuando leo Las memorias de ultratumba de Chateaubriand, pongo por caso. Tal vez deba consultar a un psicólogo.
0
comentarios