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CÓMO ESTÁ EL PATIO

Fauna ibérica: los votantes de ZP

El desastre económico, político y social provocado por Zapatero es de tales dimensiones, que no es posible dejar de advertirlo... a menos que uno haga renuncia expresa de aceptar la realidad.

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Hay personas, tal vez millones, que siguen considerando a ZP inocente de todos los cargos que se le imputan y creyendo que esto de "la pertinaz recesión" es un invento de la ultraderecha para arrebatarle el poder al pueblo. A continuación les ofrezco un estudio taxonómico de los distintos tipos de personajes que votarán a Zapatero en las próximas elecciones, aunque sea con ayuda de la farmacopea y el rostro famélico por la falta de alimentos. Con la lógica reserva de las excepciones que toda generalización implica, y sin ánimo de agotar la materia, estas son algunas de las especies más caracterizadas entre los simpatizantes de ZP:

– El profesor universitario

Especialmente si pertenece a cualquier rama de las humanidades, el profesor de la universidad española es un ser vivo que siempre acudirá puntual a entregar su voto a la izquierda. Normalmente lo hace a favor de grupos radicales o antisistema como IU o cualquier partido nacionalista, pero en caso de que peligre la mayoría "de progreso" acudirá puntualmente a otorgarle su confianza al actual inquilino de La Moncloa. Tiene el sueldo asegurado y, aunque odie meticulosamente a Zapatero por tibio, la victoria de un partido de izquierda moderada como el PP le obligaría a participar de nuevo en algaradas callejeras, manifestaciones y huelgas en contra de la derechona, con lo bien que se está en la playa o en el chalé construido en zona protegida.

– El parado de izquierdas y larga duración

A éste no le cambian el voto ni aunque le ofrezcan un trabajo fijo, o, mejor dicho, especialmente si le ofrecen un puesto así. Su hábitat es la tasca de la esquina, ecosistema en el que desarrolla su actividad diaria en tiempos de crisis. Cuando la economía está boyante y hay exceso de oferta de empleo, trabaja temporalmente en desempeños poco exigentes, con el único fin de acumular meses suficientes para trincar el paro cuando manden los suyos, pues, como sabe perfectamente, socialismo y paro son un binomio indisoluble. Vive feliz con su paga mensual, que completa con alguna chapu ocasional y la ayuda de sus ancianos padres, siempre al quite para que no le falte de nada. Zapatero es el único que puede garantizarle ese tren de vida durante unos años, y por eso le vota; con toda la razón del mundo.

– El joven ni-ni-ni

El ser vivo ni-ni-ni (ni trabajo, ni estudios ni putas ganas de na) vive aterrorizado ante la posibilidad de que un día escampe la crisis y algún desaprensivo le ofrezca hacer algo de provecho en la vida, sobre todo si le hace la propuesta delante de sus sufridos padres. Vive feliz saliendo de marcha con los amigos a las discotecas del extrarradio, sableando a los papás, comprándose chándales blancos y viendo la televisión hasta la madrugada. Si alguna vez se adentra en las hiperbóreas regiones del pensamiento político, es para determinar, con la autoridad que le otorga su trayectoria, que la izquierda es la única fuerza política que hace algo por los jóvenes. Aspira a convertirse en Zapatero él mismo, es decir, llegar a los cincuenta sin haber hecho jamás nada útil pero con un sueldo y una pensión de jubilación garantizados. No sólo vota a ZP, sino que afea a sus padres que no hagan lo mismo, por eso cuando hay elecciones los castiga yéndose de fiesta tres días seguidos.

– El cura progresista

Se avergüenza de que los obispos pasearan a Franco bajo palio, pero si estuviera en sus manos le haría lo mismo a Zapatero, con una foto de Míster Bean en el centro de la Sagrada Custodia. Hasta le cantaría un Te Deum, si no fuera porque su desconocimiento del latín es sólo equiparable al que tiene sobre la teología católica. A las viejecitas del asilo les dice que voten a Zapatero para no perder la pensión, y a los jóvenes de los grupos parroquiales que aporrean las guitarras en sus liturgias heréticas les aconseja lo mismo con el argumento de que hay que luchar "por un mundo más justo". Es partidario del aborto y de las energías renovables.

– El abuelo cebolloide

Este vota al PSOE aunque su pensión desaparezca por consunción de las arcas públicas (siempre será culpa de la derecha). Como a Zapatero, los franquistas le mataron un familiar en la Guerra Civil, con la carga emocional que ese drama lleva aparejado. Los rojos le liquidaron a otros siete, pero esos no cuentan, por fachas.

Por supuesto hay más grupos de seres vivos dispuestos a dejar a Zapatero a La Moncloa cuatro años más (sindicalistas, feministas, cineastas, gafapastas, perroflautas y profesionales liberales especializados en el trinque de la subvención), pero de ellos tendremos que ocuparnos en futuras entregas. Las indigestiones de progresismo literario son tan pesadas...
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