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CRÓNICA NEGRA

Los más del mundo mundial

Lujo tipográfico, redoble de tambores y alarde de claros clarines para anunciar que la policía ha desmontado el que iba a ser el mayor laboratorio de cocaína de Europa. Casi al tiempo que los canales oficiales dejaban filtrar –sin pruebas– que España había dejado de ser la mayor consumidora de cocaína del mundo. Es que están cerca las elecciones.

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En España, que nunca ha sido la mayor consumidora de tabaco del mundo, hay una ley antitabaco a sangre, de palo y tente tieso, caiga quien caiga, antes muerto que fumando. Y sin embargo no hay una ley anticocaína, siendo como es el mayor mercado, con el laboratorio más grande jamás pensado en Europa, según fuentes interesadas del aparato político del Ministerio del Interior.

En un laboratorio de cocaína no se fabrica la coca, la coca la da su planta, que nace del suelo como la leche sale de la teta de la vaca y no del tetrabrik en el que la toma Zapatero; la planta de allá de Colombia, tierra de machos y alcaloide, donde crecen las hijas de mala madre tan reguapas y fondonas. En el laboratorio descubierto, en Las Cañas de Villanueva de Perales (Madrid), se iba a procesar pasta base de coca y transformarla en cocaína. Habría sido una fábrica enorme, una superfábrica a una nariz pegada, un monstruo superlativo.

Los narigudos encocainados estaban de enhorabuena, hasta que la pasma dio con ellos, provocando un colapso intenso. En la casa había 29.000 litros de ácido clorhídrico, más 1.150 kilos de cloruro cálcico y otras sustancias propias de este negocio. Además del laboratorio, los narcos tenían pisos de seguridad, en los que los agentes descubrieron dos millones de euros, tres armas de fuego y 470 teléfonos móviles.

Los capos se movían con escolta, utilizaban micrófonos direccionales y gafas negras. Entre los sospechosos hay un empresario al que se le supone una actividad ilegal y su esposa, apoderada de un teatro. Juntos manejan una cadena de locales de hostelería y gimnasios. Sus intereses están próximos a la Plaza de los Carros, según el reporter de la criminal.

Los mayoristas coqueros estaban buscando disimulo cuando toparon con los de la Udyco, y enseguida se supo que había uno que intentó meter en la costa española pasta base por un tubo, en dos barquitos con pabellón bolivariano que tuvieron que volver echando humo para la tierra del jefe Chávez. Una mujer era uno de los principales puntales del equipo.

El dinero encocado es el más corrosivo del mundo. Escribo cocaína y el procesador de textos taladra el papel. La madera, por su propio carril, ha incautado bienes y convertibles financieros por valor de cincuenta millones de euros. Empresarios, abogados, propietarios, millones de euros, coca para enjalbegar el banco de España, mujeres de primera, diversiones de caviar y brut rosé, amarrados al Möet Chandon Imperial, quítate esos pantalones de Armani, esos gemelos de Cartier y saca el rouge de Dior. Hay que celebrar el mayor alijo, en el mayor espacio, en la mayor franja de terreno, en el mayor consumidor de Europa.

La coca ya no es nuestra droga, después del derrocamiento de los celtas cortos, del ducados, del winston: la coca es nuestra madre. La pasta de coca nos hace nacer fuertes y vigorosos como pequeños anarquistas. El laboratorio superior y narigudo se cierra mientras España se abre, madre y madrastra, a la pasta de coca, nunca mejor dicho. El gobierno dead walking nos informa de que detrás de los trasiegos del polvo blanco que se manipula, se alarga y se corta hay abogados y empresarios y, mira qué bien, ningún político. En cualquier caso, por dios, que no te muerdan.

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