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José Blanco gobierna y decide por ti

Afán de aferrarse al poder como sea no se les puede negar. Haciendo como que se estimula la economía mientras se la mata a conciencia con más y más intervencionismo y gasto público.

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José Blanco, ministro de Fomento y eminencia intelectual del socialismo patrio, resulta entre divertido y ridículo cuando se pone solemne. Ahora quiere recordarnos, por si lo habíamos olvidado, que "gobernar es decidir", lo cual es cierto pero incompleto: gobernar en plan socialista es inmiscuirse, entrometerse, decidir ilegítimamente por otros, en contra de su voluntad, e imponiéndoles las decisiones de forma coactiva. Blanco asegura que los principios de su Gobierno son "determinación, ambición, sensibilidad y responsabilidad". Veamos.

Determinación: ZP "ha apostado por estar en el G-20. Y lo ha conseguido". Efectivamente, ZP es como un ludópata que juega con dinero ajeno: si se paga el precio pedido y se consiguen los enchufes adecuados uno puede entrar en cualquier parte, y la factura ya la abonarán otros; confundir eso con "una conquista que no tendrá marcha atrás" o con que "España ha consolidado su posición en los centros mundiales de decisión" es una sandez muy patriotera y demagógica. Y en el aspecto técnico de lo que es el determinismo, la acción de este Gobierno no es indeterminada o aleatoria: sus decisiones son peores que el azar, van sistemáticamente en la dirección equivocada.

Ambición: afán de aferrarse al poder como sea no se les puede negar. Haciendo como que se estimula la economía mientras se la mata a conciencia con más y más intervencionismo y gasto público.

Sensibilidad: el Gobierno te ama, se preocupa por ti (cómo te atreves a dudarlo), y "considera que se debe de reforzar el Estado de bienestar para que la crisis económica no derive en una crisis social". Los problemas con el lenguaje y los conceptos de Pepiño le llevan a decir que quizás se refuerce el Estado de bienestar cuando obviamente pretende recordarnos que van a incrementar obligatoriamente la dependencia de la sociedad del Estado, lo cual implicará una crisis social permanente.

Responsabilidad: como sólo llevan cinco años en el Gobierno, ahora van a renovar "los pilares sobre los que se sustenta nuestro crecimiento" porque la herencia económica que recibieron anteayer parecía saludable pero estaba con el colesterol alto la pobre por "el excesivo peso de la construcción residencial". En la primera legislatura no pudieron hacer nada por los líos típicos de las herencias, que se eternizan hasta resolverse, pero ahora se van a poner a ello y van a "involucrar a todas las instituciones y agentes sociales": quieran o no, los van a involucrar pero bien, para que todo el mundo se pringue y participe de la responsabilidad en el desastre.

Así que "el Gobierno decide que en esta crisis, el Estado debe de fortalecer sus resortes". Y dale con el "debe de", que alguien le explique a este genio que eso significa quizás, tal vez, puede ser, y que no casa bien con el tono admonitorio que quiere dar a su discurso. El Estado es tan frágil, está tan inerme, que no es aceptable en esta grave coyuntura que un socialista solamente insinúe que podría ser que hagan algo para fortalecerlo.

No les resulta fácil, pobrecillos, pero van a "recuperar parte de la presión fiscal que hemos bajado en la anterior legislatura". Recuperar siempre suena bien, sobre todo si se nos recuerda que nuestra caldera tiene una "presión fiscal notablemente inferior a la de nuestros vecinos europeos"; no vamos a ser nosotros menos que ellos, faltaría más. Además los malvados capitalistas van a "hacer una contribución adicional" en sus plusvalías, esas que expropian a los honrados trabajadores.

Para aquellos que creen que estamos cerca del Estado mínimo después de estos últimos decenios de ofensiva neoliberal, Blanco nos recuerda que "la política fiscal es claramente redistributiva al destinar más de la mitad de los Presupuestos Generales del Estado al Gasto social". Lástima que lo llamen social cuando quieren decir estatal.

Alguien podría sugerirle que la mentira tiene un límite más allá del cual no cuela: "Los españoles seguirán pagando menos impuestos que cuando llegamos al Gobierno porque hemos sido rigurosos en las cuentas públicas en tiempos de bonanza y tenemos margen para acudir al endeudamiento". ¿Menos impuestos? ¿Rigor? ¿Margen de endeudamiento? Política ficción.

Entre muchas otras memeces propias de su cargo y condición no podía faltar la mención a "la firme lucha contra la gran amenaza del siglo". ¿El socialismo? ¿El estatismo? No... "el cambio climático".

"Sí, gobernar es elegir y esta es nuestra apuesta, clara, firme y decidida". Hemos elegido gastar todo lo que podamos confiscar con la firmeza que da el que nosotros mandamos y el pueblo obedece: está muy claro.
Francisco Capella es director del área de Ciencia y Ética del Instituto Juan de Mariana, creador del proyecto Inteligencia y Libertad y escribe regularmente en su bitácora.

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