
En septiembre de 2007 Solbes vaticinaba el final de la escalada del Euribor y descartando una crisis hipotecaria en España. No está mal para quien habla como si estuviera por encima del bien y del mal. 
Empecemos con Almunia, quien en octubre de 2007 restó importancia a los pronósticos negativos de los pocos analistas que llevaban la contraria a los servicios de estudio de los bancos centrales, de la Comisión Europea y de los ministerios de economía. A finales de ese mismo mes, Europa Press difundía unas declaraciones del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE en las que "descartó la posibilidad de que se pueda producir una crisis económica" en 2008. Por si no quedaba clara su posición, Almunia puntualizaba que "no se puede hablar de crisis, ya que se va a seguir creciendo" a buen ritmo. Además, profetizó que la zona euro crecería en 2008 entre el 2% y el 2,2% mientras que España lo haría a una tasa muy superior. Para terminar de meter la pata, el político socialista decidió anticipar la evolución de la inflación. Según el dirigente económico y monetario de la Unión Europea, las subidas de precios irían remitiendo en los primero meses de 2008.
Un mes más tarde el comisario Almunia insistía en la solidez de los fundamentos económicos europeos, aunque ahora lo que negaba era que fuésemos a vivir una recesión en los países de la Unión. Es más, fundamentaba sus optimistas previsiones en que disponía de "información sobre los indicadores de actividad económica que no señalan riesgos de recesión". Ahora supongo que habrá que preguntarse cómo se elabora esa información sobre la que nuestros burócratas tratan de predecir el futuro sin ningún éxito.
También a comienzos de este año el vicepresidente segundo del gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, afirmaba que cuando la gente habla de crisis o de recesión "se está exagerando mucho". Pero si rebobinamos hasta septiembre de 2007 nos encontramos con un Solbes vaticinando el final de la escalada del Euribor y descartando una crisis hipotecaria en España. No está mal para quien habla como si estuviera por encima del bien y del mal. Claro que comparado con las idioteces que suelta su presidente en materia económica dentro y fuera de España cualquiera parece un sabio.