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Islamismo

El frente nigeriano

El protagonismo de un joven nigeriano en el atentado frustrado contra el vuelo Amsterdam-Detroit del pasado día de Navidad –reivindicado nada menos que por Osama Bin Laden en un mensaje en audio emitido por Al Jazira el 24 de enero–, vuelve a obligarnos a atender un escenario de activismo yihadista tan importante como es el del país más poblado de África con 150 millones de habitantes: Nigeria.

En tan sólo cuatro días de enfrentamientos entre musulmanes y cristianos morían la semana pasada en la localidad de Jos –capital del estado de Plateau situado en el centro del país y ciudad aquella cercana a la capital–, Abuja, más de 500 personas. Las heridas abiertas durante años en esta localidad no acaban de cerrarse pues ya se produjeron en ella sangrientos disturbios en 2008, 2006, 2004 y 2001. Precisamente los enfrentamientos de ahora se han producido en el marco de la reconstrucción de viviendas destruidas durante los choques anteriores que en noviembre de 2008 se saldaron con 400 muertos. Jos ocupa una posición sensible, al estar en la línea imaginaria este-oeste que separa el norte musulmán del sur cristiano y animista. La violencia estallaba el 1 de enero en la localidad más septentrional de Bauchi donde choques entre islamistas y fuerzas del orden provocaban una cuarentena de muertos.

Ambos escenarios luctuosos recuerdan los enfrentamientos que el pasado julio se saldaron con cientos de muertos cuando yihadistas del grupo Boko Haram atacaron instalaciones policiales en la localidad también septentrional de Maiduguri y los disturbios se extendieron a otras localidades. Entonces el grupo fue duramente reprimido y su líder eliminado, pero la semilla del radicalismo hace largos años que está enraizada en esta región. Ahora el problema añadido es que el baño de sangre se produce en momentos muy delicados en términos políticos pues el presidente Umaru Yar’Adua no se encuentra en el país ya que se recupera de una arriesgada operación de corazón realizada en Arabia Saudí.

El yihadismo desarrollado en Nigeria tiene una dimensión global desde el pasado 25 de diciembre; esto es lo nuevo. En cuanto a lo tradicional, tiene una dimensión más limitada, africana y dentro de ella saheliana, que hace años que viene llamando la atención de los instrumentos de lucha antiterrorista dada la cada vez más visible presencia de terroristas de dicho origen en escenarios del Sahel y del Magreb actuando bajo las siglas de Al Qaida en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI). Y es que el islamismo se extiende, poco a poco, hacia el sur del continente. Ya se ha asentado en Nigeria, de donde ya salen terroristas para el norte e incluso para occidente. Conviene no perder de vista que donde estamos perdiendo la guerra contra el terrorismo no es sólo en Afganistán, sino en los otros frentes, empezando por el nigeriano.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.