
Países que dicen defender la independencia judicial y la separación de poderes están hoy empeñados en dar un golpe de estado contra una pequeña nación extranjera con tal de aplicar su credo, despreciable, del socialismo del siglo XXI. 
Zelaya, cuya lista de amigos incluye al sandinista Ortega, al grupo ex terrorista FMLN de El Salvador y especialmente a Hugo Chávez, patrono de libertadores por todo el continente, cuenta con la comunidad internacional para implantar en Honduras el socialismo del siglo XXI. Ahí está el Gobierno de España ayudando a forzar al débil frente al fuerte.
Esta comunidad internacional –reunida hoy en el espléndido marco de Turtle Bay donde debió cerrarse todo después de que Hitchcock filmara Con la muerte en los talones, lo último meritorio que se vio allí–, y sus correveidiles de la prensa bienpensante se han empeñado en machacar al gobierno legítimo de Honduras.
De nada sirve que Zelayabuscara, agitando a la población antes como ahora, un segundo mandato prohibido por la Constitución de Honduras, que el Tribunal Supremo ordenara su arresto ni que todas las instituciones del pequeño país, desde el parlamento al defensor del pueblo pasando por la Iglesia, respaldaran la necesidad de que desistiera de su intento golpista. De nada sirve que no haya habido nada más constitucional en mucho tiempo que deponer a Zelaya.
Aparte de recordar el artículo 239 de la constitución hondureña, impecablemente aplicado, lo que ya hemos hecho, permítase citar un informe del servicio de información del Congreso americano de agosto de 2009:
El Tribunal Supremo de Honduras tiene autoridad constitucional y legal para conocer de casos contra el presidente de la República y muchos otros altos funcionarios del Estado, para sentenciar y ejecutar las sentencias, y para pedir la asistencia de las fuerzas públicas a la hora de exigir su cumplimiento.
El informe añade que los poderes legislativo y judicial aplicaron la norma constitucional y legal en el caso contra el presidente –hoy golpista de facto– Zelaya, de acuerdo con el Derecho hondureño.
La comunidad internacional a lo suyo. Es esto.
Que vengan los hermanos Marx y nos lo expliquen.Vamos a cancelar una defensa que costaría cinco años poner en marcha, porque la amenaza no será efectiva hasta dentro de cinco años. Y no desplegaremos interceptores en tierra en Europa, porque tenemos un nuevo plan para desplegar interceptores en tierra en Europa.