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De Don Nadie a Don Alguien

A veces la gente se vuelve provocadora porque antes se la provocó. Sharron Angle, de 60 años, podría estar disfrutando de los 10 nietos a los que adora aún más que a su magnum del 44. En lugar de eso, es la candidata republicana contra las aspiraciones a un quinto mandato del secretario de la mayoría en el Senado Harry Reid. Ella inició su campaña, en cierto sentido, hace tres décadas, cuando un juez la cabreó.

Cuando su hijo se deprimió a causa de tener que repetir la educación básica –"era un caso de abandono escolar de seis años de edad" – ella decidió optar por la escolarización en casa, que permitía la ley de Nevada. Pero un juez interpretó que el código exigía que los padres que educaran a sus hijos en casa tenían que vivir por lo menos a 50 millas de un centro público.

Ella y muchos espíritus afines más se congregaron en Carson City para obligar a los legisladores a corregir esto. Uno de ellos, irritado por tanta impertinencia de la ciudadanía, dijo "si hubiera sabido que se congregarían aquí 500 personas en lugar de 50 y que tardaría cinco horas en lugar de 30 minutos, la habría guardado (la legislación) en mi cajón y nunca habría visto la luz del día". Angle preguntó a un vaquero que tenía al lado, "¿Puede hacer eso?". El vaquero respondió que claro que podía. Desde entonces viene siendo muy activa políticamente.

Hasta cuando se le pregunta dónde nació, traslada el mensaje: "Fui concebida en Lovelock (Nevada), pero –si usted no es próvida– nací en Klamath Falls (Oregón)". Durante sus cuatro legislaturas en la Asamblea de Nevada, de 42 escaños, muchas votaciones se cerraron "41 contra Angle". Lleva como un distintivo haber sido votada la peor legisladora de Nevada, un desprecio que ella dice siempre que se otorga a un conservador porque los electores son miembros de la prensa y de la clase política.

¿Sus legisladores favoritos? Los senadores Jim DeMint y Tom Coburn y la congresista de Minnesota Michele Bachmann. Vienen de camino en su ayuda. Ella dice que tendrá 73 al terminar dos mandatos del Senado, pero observa que su tía de 103 años vive en Arizona con sus dos hijos, de ochenta y tantos ambos.

El líder de los demócratas del Senado anterior a Reid procedía de otro estado escasamente poblado: Tom Daschle, de Dakota del Sur, fue derrotado en 2004. El torrente de nuevos electores en Nevada es tal –sólo el 24% de los residentes es oriundo del estado– que la talla nacional de Reid no pesa tanto como podría en un lugar en donde el electorado tiene recuerdos más locales. Quizá 200.000 habitantes de Nevada –de un electorado de 2 millones– hayan visto el nombre de Reid en una papeleta.

Él argumenta que Nevada necesita su potencial en Washington más que nunca. Angle, que se ríe con facilidad y con frecuencia, se mofa de eso: Nevada, dice, es el estado con mayor número de ejecuciones hipotecarias y suspensiones de pagos del país, y ahora, por primera vez desde abril de 2006, Michigan no tiene la tasa de paro más elevada de la nación. Nevada sí: el 14%.

Los candidatos de Nevada contratan publicidad televisiva aquí, en Reno y –para cubrir el este de Nevada– en Salt Lake City. Los partidarios de Reid gastaron sumas importantes intentando garantizar la nominación de Angle atacando a su principal rival en las primarias. Reid ya dispone de 9 millones de dólares y hay más en el camino. Angle logrará dinero suficiente de los conservadores de todo el país. Está por ver que estos recursos se estén o no malgastando por una organización de campaña sin experiencia en el horario de máxima audiencia.

Si las elecciones se convierten en un referendo sobre él, ganará ella. Si él las convierte en uno acerca de las imprudentes declaraciones de ella –por ejemplo, "abandonar paulatinamente" la seguridad social; utilizar Yucca Mountain no para almacenar residuos nucleares sino para tratar tales residuos– él podría sobrevivir.

Nevada es un estado sin preferencia clara por una opción política. Bill Clinton se lo llevó en dos ocasiones, al igual que George W. Bush antes de que Barack Obama triunfara con el 55 por ciento. Reid, que entró en política durante el primer mandato de Richard Nixon, es un realista astuto. Aunque su popularidad se mantiene constante alrededor de los 30 puntos, podría alcanzar, digamos, el 43% de los votos en noviembre. Esto podría bastar porque, además de Angle, habrá otros siete candidatos al Senado alejando a los votantes descontentos a patadas, y la gente votará "ninguno de los anteriores", que es la catarsis que tiene Nevada para los descontentos.

Antes de que Abner Mikva, de Chicago, apartado ya de la judicatura federal, fuera congresista, fue un joven que se dejó caer por una sede política en la que un miembro de la maquinaria del consistorio le preguntó quién le enviaba. Él dijo: "Nadie". El caballero del partido dijo: "No queremos a un nadie al que nadie envía".

Angle es alguien a la que nadie envió. Es decir, nadie del estrato superior de la política nacional o por lo menos de la de Nevada. Pero los votantes sí pueden estar dispuestos a enviarla a Washington.

© Washington Post Writers Group

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