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CAMINO DE SANTIAGO

La Calle Mayor de Europa

Santiago Milans del Bosch

Desde que se hallaron los restos del apóstol Santiago, en el siglo IX, hasta hoy, se ha ido forjando uno de los itinerarios culturales más conocidos y recorridos en todo el mundo, de una vitalidad –espiritual, social, artística y económica– tal, que ha reforzado la conciencia de Europa y sus raíces cristianas.

El Camino de Santiago fue desde sus comienzos camino de Europa y de cristiandad unida, y generó una extraordinaria vitalidad en todos los órdenes. Ha venido siendo como la Calle Mayor de Europa.

La Recomendación 987 –de 28 de junio de 1984– de la Comisión de Cultura y Educación de la Unión Europea calificó el Camino de Santiago como primer itinerario cultural europeo. Igualmente, el Consejo de la UE se ha pronunciado en repetidas ocasiones (1987, 1989, 1993) sobre la célebre ruta, que a lo largo de la historia ha reunido a los peregrinos "en un aliento común, por encima de las diferencias y los intereses nacionales" y se ha convertido en un "eje básico en la construcción histórica y en la formación de la identidad cultural europea". 

En el Camino nació la primera gran red asistencial de Europa; en él se fundaron ciudades, iglesias, hospitales, albergues, monasterios y catedrales.

Pero ¿qué es el Camino? ¿Cómo surgió? Hagamos un somero repaso a la historia.

Tras el descubrimiento de la tumba de Santiago, empiezan a llegarse a Compostela fieles cristianos de topa Europa. Para el s. X, el Camino es una realidad consolidada. Por lo que hace a los cristianos de la Península, sólo estaban en condiciones de peregrinar los que residían en la estrecha franja del norte que no había caído bajo el dominio islámico. Por eso, las rutas de las costas eran las más seguras: las del interior estaban expuestas a las correrías moras.

A medida que la Reconquista avanza, las rutas jacobeas van extendiéndose y ampliándose. Los monarcas comprendieron que mantener el camino libre y expedito significaba asegurarse una vía de vital importancia económica, comercial y militar para controlar el territorio. La más importante de las rutas, el Camino Francés, traerá peregrinos desde toda Europa por Tours (ingleses y flamencos), Limoges (peregrinos de Bélgica, Champaña y Las Ardenas), Pau (borgoñones y alemanes) y Montpellier (provenzales e italianos).  

Sancho III el Mayor de Navarra y Alfonso VI de Castilla serán los reyes que más apoyarán el Camino, que se fue dotando de una serie de infraestructuras (calzadas y puentes) y lugares asistenciales para el peregrino (lazaretos, ermitas, hostales, hospitales, etc.): fundamentales en este campo fueron las órdenes religiosas hospitalarias, entre las que destaca la de Cluny.

Las raíces históricas son la base de la construcción europea. La unidad de Europa será duradera y provechosa si se asienta sobre los valores humanos y cristianos que integran su alma común: la dignidad de la persona humana, el profundo sentimiento de justicia y libertad, la laboriosidad, el espíritu de iniciativa, el amor a la familia, el respeto a la vida, la tolerancia, el deseo de cooperación y de paz... El 9 de noviembre de 1982, en un memorable discurso, el papa Juan Pablo II recordó, en su primera visita a Compostela, que Santiago está en las raíces de Europa. "Europa: sé tú misma", dijo entonces, haciendo referencia la identidad e historia cristianas del continente.

El Camino de Santiago, desde sus orígenes, tiene un fuerte componente espiritual: el camino es un espacio y un tiempo para encontrarse con uno mismo, con los demás y con Dios; es símbolo y metáfora de la condición cristiana y humana. La búsqueda del perdón de Dios por los pecados cometidos y la necesidad de reconciliación configuran la entraña del Jacobeo, que está lucrado por la Iglesia con indulgencia plenaria.


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