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CEROS Y UNOS

La red social: Facebook

En mayo de 2008 la palabra más buscada en Google no fue sex sino facebook. Mark Zuckerberg había creado la célebre red social sólo cuatro años antes. En agosto de ese mismo 2008 superaba la barrera de los 100 millones de usuarios; en breve alcanzará los 600.

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Zuckerberg era un hacker de familia con ciertos posibles que disfrutaba programando por encima de todas las cosas. En el instituto –uno privado muy bueno, naturalmente– creó con su amigo Adam D'Angelo una aplicación llamada Synapse que atendía a lo que el usuario escuchaba y le creaba listas de canciones a su medida. En la primera semana de su segundo año en Harvard, nuestro hombre pergeñó Course Match, un servicio que permitía saber quién se había apuntado a qué clases, lo que permitió a cientos de estudiantes sentarse ese semestre junto a la chica o el chico de sus sueños.

Poco después tuvo una cita con una chica que le salió mal; despechado y algo achispado, dedicó el resto de la noche a crear Facemash, un sitio web que permitía comparar las fotos de dos estudiantes escogidos al azar y votar quién estaba mejor: era una versión local del entonces famoso sitio web Hot or Not. Para conseguir las fotografías, Zuckerberg se infiltró en los ordenadores de nueve de los doce colegios mayores de Harvard; en concreto, en sus directorios fotográficos, llamados, ¡tachán!, facebooks. Zuckerberg puso a funcionar la cosa en su portátil al día siguiente, y por la noche, antes de que la universidad decidiera cortarle el acceso a internet, las fotos habían sido votadas 22.000 veces por 450 estudiantes.

Zuckerberg pasó por un tribunal disciplinario, pero no recibió más que una pequeña reprimenda. Durante los siguientes meses, además de atender a otros proyectos menores, colaboraría con otros tres estudiantes en HarvardConnection, una web de citas que incluiría descuentos para ir de fiesta a los locales de moda. Sin embargo, acabó dejándoles tirados porque estaba creando una similar luego de que en un editorial del periódico de la universidad se dijera que Facemash no habría causado tanta controversia si la gente hubiera subido voluntariamente sus fotos. Llamó al servicio TheFacebook y lo lanzó el 4 de febrero de 2004; antes de final de mes tenía 6.000 usuarios registrados, unos tres cuartos del alumnado de Harvard.

En esta ocasión, su portátil pudo suspirar de alivio: Zuckerberg subió su nueva creación a un servidor externo, incluso pensó en montar una empresa. Empezó a colaborar con él su compañero de habitación Dustin Moskowitz; otro alumno de Harvard que había conocido a través de una hermandad, Eduardo Saverin, se encargaría de ganar pasta con el invento. La web era sencilla: la gente debía apuntarse con su nombre real y la dirección de su correo oficial de la universidad, subir una foto y varios datos personales y... darle a la tecla e interrelacionarse, que diría un gafotas, con sus amigos. La interacción era más bien limitaíca: sólo se podía "dar un toque" a alguien, acción que no tenían el menor significado oficial, aunque, tratándose de universitarios residentes en colegios mayores, para muchos la cosa sólo podía tener un contenido sexual.

Mark Zuckerberg.Moskowitz fue el encargado de sumar al cotarro a otras universidades. Cuando llegó el verano tenían ya 200.000 usuarios, y unos cuantos se fueron a California a seguir trabajando en el invento. La idea era volver cuando comenzaran de nuevo las clases. Nunca lo harían. La mayoría de quienes no se mudaron al soleado estado del oeste terminarían fuera del proyecto, empezando por Saverin, lo que llevaría a no pocas lamentaciones y a alguna que otra demanda.

Pero poco de eso preocupaba a Zuckerberg, cuya principal obsesión en aquel momento era Wirehog, una aplicación que usaba la base de datos de TheFacebook para posibilitar al usuario que compartiera ficheros con sus amistades. Logró enrolar a un joven veterano de internet, Sean Parker, quien había tenido su bautismo de fuego con la fundación, junto a Shawn Fanning, de Napster. Parker dirigiría la empresa durante año y medio. Fue quien le quitó el The al nombre de la empresa, y consiguió convencer a Zuckerberg de que se olvidara del puñetero Wirehog –recordaba demasiado bien las querellas de las discográficas– y se concentrara en convertir Facebook en una red social mejor. Una labor imprescindible, dada la competencia.

Los responsables de HarvardConnection, luego renombrada ConnectU, demandaron a Zuckerberg por robarles la idea. Pero el caso es que no era nueva. La primera red social de internet fue lanzada en 1997, se llamó SixDegrees.com y llegó a tener un millón de miembros, pero era la época de los módems y las carísimas conexiones a la red, y una web que exigía pasar mucho tiempo online no podía triunfar demasiado. Es más, cuando Facebook fue lanzada ya existían Friendster y MySpace. La primera fue un bombazo, pero se hundió porque daba un servicio pésimo: no funcionaba cada dos por tres. MySpace fue la reina de las redes sociales, pero terminó cayendo por un exceso de publicidad basura y de páginas de usuarios recargadas e incómodas de ver, en el mejor de los casos. Hasta Google había tenido su propia red social, Orkut, que tras ser recibida con cierto interés se convirtió en un feudo particular de los brasileños.

Pero si no era nuevo, ¿por qué Facebook triunfó donde los demás fracasaron o, al menos, no triunfaron tanto? Según Parker, simplemente porque no la cagó. Siempre ha sido capaz de soportar el tráfico que generaba, y su diseño ha sido sencillo y manejable. Los elementos poco exitosos se abandonan y se añaden mejoras poco a poco. Cada usuario pasó a tener un muro, una suerte de foro particular donde tanto él como sus amigos podían escribir; podían subirse fotos, en las que cabía la posibilidad de etiquetar a los amigos, de modo que también ellos las vieran.

Un año después de su nacimiento, Facebook se abrió para los alumnos de instituto, y en septiembre de 2006 para todo el mundo. Su ritmo de crecimiento dio un salto brutal en la primavera de 2007, cuando se anunció que cualquier desarrollador podría crear aplicaciones para la red social y aprovecharse así del boca a boca virtual de sus miembros.

Fue un movimiento muy pensado. Zuckerberg llegó a pedir consejo a Bill Gates a finales de 2005: consideraba que convertirse en plataforma para desarrolladores era una garantía de éxito. Muchas personas entrarían en Facebook para usar las aplicaciones, y muchas aplicaciones se harían para Facebook para conectar con el público. Como sucede con Windows, vamos. La red social tenía 20 millones de usuarios cuando lanzó su plataforma, y dos años después había multiplicado por diez esa cifra.

Cada vez más internautas pasan cada vez más tiempo en Facebook, y empieza a existir un cierto acuerdo en que hará obsoleta a Google como Google hizo obsoleta a Microsoft, y Microsoft a IBM. Ha cambiado el uso que se da a la red, facilitando tanto el intercambio más personal como el activismo político. Y su éxito ha inspirado una de las mejores películas de 2010. No está mal para un proyecto puesto en marcha por unos coleguis en el dormitorio de un colegio mayor.

 

Pinche aquí para acceder al resto de la serie CEROS Y UNOS.

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