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CRÓNICAS COSMOPOLITAS

Asesinos Inc.

No hay que ser discípulo de Freud para entender que Santiago Carrilo se confiesa asesino (El País, 29-3-2006), y, puesto que ha sido amnistiado y goza de todos los derechos cívicos (y algunos más), opina que sería políticamente correcto indultar sin condiciones a los asesinos de ETA, para que obtengan todos sus merecidos derechos cívicos (y algunos más).

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No hay que ser discípulo de nadie, ni siquiera de Lenin, para entender que Carrillo compara a ETA con el PCE y exige para la primera el mismo trato "democrático" que obtuvo el segundo. Y para que las cosas estén claras firma su artículo con su más vistosa condecoración: "Ex secretario general del PCE". Asesinos Jubilados Inc. Pese a la náusea, le cito:
 
"No puedo ponerme en la piel de los dirigentes de la organización terrorista, pero más de treinta años de ser el responsable del trabajo clandestino del PCE bajo la dictadura franquista –incluyendo el periodo de la guerrilla– me proporcionan una experiencia sobre el funcionamiento de tal tipo de organización".
 
Reivindica, pues, las profundas similitudes entre ETA y PCE, hasta en el terrorismo, con su sinónimo de "guerrillero"; sin aludir, of course, a cómo se encargó él personalmente de liquidar dichas guerrillas acabando con sus jefes recalcitrantes.
 
Yo no soy un furibundo partidario de las venganzas colectivas, más bien al revés (y, dicho sea muy de paso, el Tribunal Internacional de La Haya me parece un aquelarre, y se demuestra cada día, como casi todo lo que hace la ONU en cuestiones de justicia y derechos humanos; habría que cancelarlo fulminantemente, como primera medida de su tan cacareada reforma). Por ello no me escandalizó la amnistía que inauguró, con la Constitución, las libertades cívicas y las elecciones, los primeros pasos de la transición democrática. Pero lo que Carrillo no dice, ni puede, es que, si el PCE no tuvo el menor lío con la Justicia, fue juzgado por el pueblo español y barrido en las primeras elecciones, como se barren del patio las hojas marchitas y malolientes.
 
Santiago Carrillo.Bueno, él personalmente se ha "salvado", pero a costa de convertirse en el mono de saltimbanquis que le muestran por las plazas de las aldeas, y hasta en los platós de televisión, dando volteretas con barretina "honoris causa" y taparrabos de marca "Concordia" cubriendo sus partes criminales. Sólo le falta hacer publicidad para Coca-Cola, como Gorbachov.
 
Pero Carrillo ni siquiera alude a uno de los problemas fundamentales de ETA, con o sin "tregua permanente", que constituye, sin embargo, su objetivo esencial, por el que han matado, y a veces muerto, tantos "patriotas vascos". Me refiero a sus extravagantes reivindicaciones de Navarra y del "territorio vasco bajo ocupación francesa", según los términos de ETA y de su burdel ambulante Batasuna, o sea "Euzkadi Norte", o País Vasco Francés, o más bien Departamento de los Pirineos Atlánticos –en sus deseos, bastante ensanchado hacia el Bearn–. O sea, un delirio criminal de imposible realización; algo así como, salvando las distancias, y no sólo geográficas, la decisión programática de Hamas de destruir Israel como meta incuestionable para la creación de un Estado palestino.
 
Apartar este problema crucial, como si no existiera, despeja desde luego una autovía para las negociaciones, pero una autovía que conduce en línea directa a la guerra. Porque si, contra la voluntad de la mayoría de los navarros pero con la complicidad de este Gobierno de mierda, podrían inventarse "lazos históricos" entre Navarra y las tres provincias vascongadas (que formaron parte de su reino, cuando era francés y tenía como capital Tolosa), e imponer por la fuerza a los navarros (aunque sería dificilísimo) uno de esos "estatutos" criminales que están destruyendo España, empezando por su Constitución, es puro delirio considerar que pueda soñarse siquiera que Bayona, Biarritz o San Juan de Luz dejen un día de ser francesas. Es para morirse de risa.
 
Y ya que tanto miráis al pasado para construir el futuro, tened en cuenta que la Revolución Francesa ha pasado por ahí; ha llegado hasta el último rincón de Francia, y la unidad de la nación no es ninguna broma. Tampoco lo es en España: sería más bien una larga tragedia.
 
¿Negociar con ETA? Pues sí, desde luego, pero todas las cartas boca arriba, y el primer punto de dicha posible negociación es éste: abandonen pública y oficialmente sus pretensiones de conquistar Navarra y los Pirineos Atlánticos franceses y hablemos de cosas reales, como el País Vasco real, y empecemos por discutir cuándo van a entregar las armas, cuándo van a cesar en vuestro mafioso "impuesto revolucionario", cuándo van a respetar el verdadero bilingüismo constitucional. ¿Cuándo, en una palabra, van a respetar la democracia pluralista y el Estado de Derecho? Y sólo después podremos discutir si hay amnistía, y para quiénes, y en qué condiciones podría disolverse ETA e iniciarse realmente una nueva etapa tanto en la vida política como en la vida cotidiana de los vascos.
 
Yo mismo he escrito "negociar", y el término en sí deja muchas puertas abiertas; ahora bien, si se entiende por negociación algo así como –por parte de ETA–: entregamos las armas a cambio de Biarritz y el resto, la única respuesta es: imposible. Si pretendéis negociar a cambio de la democracia y de la voluntad de todos expresada en elecciones libres, lo mismo: imposible. Negociar aceptando de antemano las condiciones totalitarias y expansionistas de ETA sería criminal.
 
Reconozco que le era muy difícil a Mariano Rajoy no ir a la Moncloa para discutir de estas cuestiones con Rodríguez Z., pero me imagino que es consciente de los peligros que esto conlleva. Todas las divisiones acorazadas de la izquierda claudicante desfilan al son del tamboril, cantando loas a la magnífica labor de Zapatero, que "ha logrado la paz", y además así lo reconocen los Reyes, la ONU, la UE y Sharon Stone (no, confundo: la actriz se declaró solidaria con "los estudiantes franceses en huelga"). No podía faltar en este ambiente victorioso que todas la oficinas de agit-prop presentasen la visita de Rajoy a la Moncloa como una rendición, el reconocimiento por parte del PP de la admirable política del gran timonel.
 
Desgraciadamente, creo que Zapatero se ha apuntado un tanto: tan cobardemente conformistas son los españoles que seguro que sube, o subirá, en los sondeos, y hasta es probable que gane las próximas elecciones, que es lo único que le importa, a fin de cuentas. Para eso negoció el "estatuto" catalán, para eso colabora con ETA, y hará lo que sea, lo que considere útil, caiga quien caiga, para mantenerse en el poder. Enfrente están los ciudadanos, muchos ciudadanos, quienes serán, a fin de cuentas, los que juzgarán si la actual euforia en torno a la "tregua permanente" y "la paz eterna" es algo más que un nuevo engaño, pura filfa, y tendrán la última palabra con su voto. Pero como fuerza política, y muy solo, está, ay, el PP. Qué le vamos a hacer, con "esos bueyes hay que arar", como dicen que dijo José Martí.
 
Para volver al Carrillo de marras, y concluir por ahora, notemos que califica a los terroristas de ETA de izquierda "abertzale", y eso me recuerda a ciertos de mis amigos que me siguen preguntando si aún soy de izquierdas o si me he pasado a la derecha; y aprovecho para responderles que si ETA es la izquierda, no es que yo sea de derechas, sino de extrema derecha.

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