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LOS MODELOS CHINO, CUBANO Y VENEZOLANO

Cómo comprar y corromper voluntades

Definitivamente, si usted quiere ser dictador, tiene que conseguir dinero para comprar y corromper voluntades. Nadie ha coaccionado y martirizado a su pueblo sólo a base de bonitas y románticas frases, aunque éstas hayan servido para la propaganda. Si no me cree, pregúntele a los Kirchner, que andan con problemas para conseguir el dinero que necesitan para sostener a sus aliados.

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Los dictadores tienen tres maneras de hacerse con esos fondos. La primera consiste en heredarlos. Así, Perón pudo manejar ingentes cantidades de oro como consecuencia de las ventas argentinas de alimentos al mundo hambreado por la Segunda Guerra Mundial. Y Chávez tiene más petróleo que cualquier jeque lapidador de adúlteras.          

La segunda pasa por conseguir que ricos vergonzantes como Bill Gates y Warren Buffett les hagan donaciones, aunque mejor si los donantes son gobiernos, porque preguntan menos por el destino final y tienen más dinero. Benjamin Powell y Matt Ryan, del Independent Institute, han mostrado cómo EEUU y sus socios en la OECD han contribuido con su ayuda humanitaria al sostenimiento de regímenes como el de Sudán, encabezado por "el peor dictador del mundo". Según estos autores, los 20 peores dictadores del planeta han recibido de la OECD 55.000 millones de dólares. La asistencia estatal no sólo ha fracasado, pues, sino que ha servido para financiar y fortalecer dictaduras totalitarias o Estados contrarios al mercado.

La tercera alternativa, a la que se recurre cuando no queda más remedio porque las otras no alcanzan, descansa en dejar que la gente, en vez de perder el tiempo rindiendo pleitesía al gobierno, trabaje; se trata, en fin, de dejar que el mercado funcione sin que el gobierno lo impida con tributos y regulaciones. Hubo un tiempo en que la URSS llegó a autorizar minichacras privadas, y éstas, a pesar de que sumaban sólo el 3% de las tierras cultivables, producían el 27% de los alimentos.

China se ha enriquecido enormemente gracias a que, cada vez más, deja que la gente trabaje, es decir, que el mercado funcione. En la lista que ha elaborado Foreing Policy con los peores dictadores del mundo aparece en décima posición el chino Hu Jintao, que está cada vez más firme en su puesto, y a nadie se le ocurriría destronarlo. En cambio, los nueve que le preceden, entre los que se cuentan Kim Jong Il (Corea del Norte) y Robert Mugabe (Zimbabue), quién sabe dónde terminarán.

Hugo Chávez aparece en el puesto 17 de esa lista, y, si sigue como viene, con el país cada vez más empobrecido, a pesar de los ingresos procedentes del petróleo, no está claro que pueda continuar al frente de Venezuela. En el puesto 21 aparece su socio Raúl Castro, que está cayendo en la cuenta de que necesita dinero urgente si quiere seguir el envidiable camino de Hu Jintao, en vez del de Mugabe.

La Habana ha decidido que eliminará, en los próximos seis meses, más de 500.000 puestos de trabajo, el 10% de la "fuerza laboral estatal"; es decir, habrá menos burócratas y más gente disponible para trabajar, por lo que darán más cancha a la iniciativa privada. Increíblemente, la Central de Trabajadores dijo: "Nuestro Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas, con plantillas infladas y pérdidas que lastran la economía, resultan contraproducentes, generan malos hábitos y deforman la conducta de los trabajadores". Y previamente Castro había confesado: "Cuba es el único país del mundo en que se puede vivir sin trabajar".

Según el Partido Comunista, a partir de octubre se emitirán 250.000 nuevas licencias para trabajadores por cuenta propia, que podrán desempeñarse en la reparación de electrodomésticos, la zapatería, la peluquería, la relojería, la mecánica o la jardinería, por citar sólo unas cuantas actividades laborales. Cuba legalizó el trabajo por cuenta propia en 1996, en plena crisis por la desaparición del subsidio soviético.

Actualmente hay unos 143.000 cuentapropistas. El gobierno espera que esas nuevas licencias generen unos 465.000 nuevos empleos –ya que por primera vez los cuentapropistas podrán subcontratar mano de obra–, con el consiguiente beneficio –en términos tributarios– para las arcas de la dictadura.

 

© Diario de América

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