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MUNDO CIENTíFICO

Cómo cuidar nuestro intestino

Carmen Fernández Ruiz

Esta semana se ha dado a conocer un descubrimiento científico que revolucionará el diagnóstico de las patologías del intestino. Especialistas y pacientes van a poder acceder ahora a una nueva tecnología que permite a los médicos ver todo el intestino delgado utilizando una mini píldora con cámara de vídeo en miniatura desechable introducida en una cápsula ingerible. Este descubrimiento tiene gran importancia si tenemos en cuenta que en Estados Unidos, unas 100.000 personas al año contraen cáncer colorrectal. En España, los tumores malignos de colon y recto suponen la tercera causa de muerte por cáncer, superado solamente por el de pulmón y estómago. Las sociedades oncológicas estiman la incidencia anual de cáncer de colon y recto en España alrededor de 11.000 casos, que arroja un número de defunciones cercano a los 7.000 anuales.

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Nuestro intestino se divide en dos estructuras. Una donde se absorben los nutrientes de los alimentos —intestino delgado, lugar donde será utilizado este descubrimiento— y la otra por donde se eliminan los desechos de nuestra digestión —el intestino grueso, también conocido como colon o recto pues son dos porciones que pertenecen a él—.

Fisiológicamente nuestro organismo está diseñado para defecar todos los días e incluso varias veces, pero esto no siempre ocurre así. En el caso de individuos en situaciones estresantes el organismo sufre una contracción, alteración o ansiedad que impide la relajación necesaria para realizar este proceso. También personas que no ejerciten su cuerpo o no lo hacen habitualmente pueden padecer de estreñimiento.

A pesar de las ventajas de las deposiciones diarias hay personas que para tratar de conseguirlo consumen productos corrosivos para el colon. Es el caso del exceso de grasas saturadas en la alimentación diaria, la toma de laxantes que provoca una defecación que se aleja del ritmo natural de cada individuo. Como sostiene el profesor indio Ranjit K. Chandra, miembro de la Organización Mundial de la Salud y candidato al Premio Nobel, una dieta rica en grasas puede desembocar en procesos cancerígenos. Chandra considera que en estados de malnutrición o de una nutrición poco equilibrada el organismo es más susceptible de padecer ciertos tipos de cánceres y patologías digestivas.

Una dieta alta en fibra disminuye las patologías de colon ya que los que la consumen en gran cantidad defecan regularmente y se evita que sustancias cancerígenas estén mucho tiempo dentro de este órgano. Entre los alimentos ricos en fibra se encuentran las frutas, las verduras y las legumbres. Para obtener un mayor beneficio de ellos, deben ingerirse de la forma más natural posible. Así lo sugiere un estudio que publica la revista británica "Journal of Clinical Pathology", que considera que el consumo de verduras explica la baja incidencia de cáncer de colon entre los vegetarianos.

Los restos de la digestión que se acumulan en el colon ya no presentan sustancias nutritivas sino todo lo contrario son sustancias tóxicas que necesitan ser eliminadas regularmente. Si no es así pueden provocar diversas patologías en este órgano: el Síndrome del colon irritable, las hemorroides, las fisuras anales o tumores benignos o malignos. Entre los síntomas de estas patologías está el sangrado, el dolor, el aumento repentino de gases o deposiciones blandas y estreñimiento que se alternan.

Numerosos estudios médicos tratan de frenar la incidencia de algún tumor intestinal y mejorar la calidad de vida de estos pacientes. Así, una investigación publicada esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences indica que científicos de la Universidad Thomas Jefferson, de Filadelfía, han descubierto un marcador proteínico llamado GCC, que sólo aparece en las células cancerígenas colorrectales. El GCC está producido por el intestino y las células cancerígenas lo llevan consigo cuando se inicia la propagación del tumor. Este descubrimiento permite que los investigadores puedan determinar si el cáncer se ha extendido a otras zonas del organismo y cómo se podría tratar rápidamente.

Reducir el consumo de frutas y verduras, las dietas bajas en fibra y altas en grasa, la obesidad, el consumo de alcohol y el tabaco, son factores que aumentan las probabilidades de padecer alguna enfermedad intestinal. Por esto, a pesar de los nuevos descubrimientos en el campo médico-científico lo más importante para evitar estas enfermedades es conocer los hábitos de cada cual y cómo estos contribuyen en mayor o menor medida a mantener una vida sana.