Menú
Con tu apoyo hay más Libertad
  • Sin Publicidad
  • Acceso a Ideas
  • La Ilustración Liberal
  • Eventos
FALACIAS SIN FUNDAMENTO

Contra la Renta Básica de Ciudadanía

Debemos a Joaquín Estefanía en su columna habitual la divulgación de casi todas las falacias económicas y éticas hoy comúnmente aceptadas por el estatismo. Como buen colectivista, el rigor intelectual le es ajeno y asume convencido todas las sofisticadas falsedades del socialismo. Una de ellas es la Renta Básica de Ciudadanía (RBC).

0
"Consiste ésta en un ingreso pagado por el Estado a cada ciudadano de una sociedad por el mero hecho de serlo; un pago incondicional que da una cierta seguridad a las personas, que les proporciona un cierto fundamento material sea cual sea su situación económica (parado u ocupado, rico o pobre, con familia a su cargo o sin ella...), al que se puede añadir todo tipo de ingresos adicionales. La filosofía de la RBC es que se tiene derecho a esa renta de existencia por el simple hecho de existir, no para existir."

"Según Daniel Raventós, profesor de la Universidad de Barcelona, con el pago de una renta básica a todos los ciudadanos, al menos se solucionarían los siguientes problemas: evitaría a las personas tener que elegir entre la RBC y un empleo; al convertirse en una renta garantizada, permitiría que todo el mundo pudiera contar con una cantidad de dinero regular, aunque fuera modesta, y por tanto hacer proyectos y tener una mayor movilidad; la simplificación administrativa sería notable, tanto por la ampliación de derechos como por el control."

La ciencia de la ética demuestra fácilmente que el único derecho natural es el derecho de propiedad. El único derecho que toda persona tiene por el mero hecho de existir es el de controlar su propio cuerpo y los objetos o entidades que posee legítimamente. Ningún derecho natural auténtico puede obtenerse a costa de otro ser humano, ya que por simetría, si Pedro tiene derecho a algo respecto a Pablo, entonces Pablo tiene el mismo derecho respecto a Pedro. Si yo puedo quitarte mil pesetas entonces tú puedes quitarme mil pesetas y estamos como al principio.

Los defensores de la RBC ignoran deliberadamente que el Estado no puede dar algo a alguien si antes no se lo ha quitado a otra persona mediante la confiscación fiscal. La RBC no es ningún derecho auténtico, sino un intento de sistematizar el robo institucional y la redistribución coactiva de riqueza. El Estado ya no presta servicios, sino que directamente da dinero. Su carácter incondicional indica que ya no se trata de una red de seguridad que proteja a los que intentan prosperar en la vida y tal vez se caigan o accidenten: parece que hasta el individuo más vago, pasivo, irresponsable e indolente tiene derecho a parasitar a los demás.

Los colectivistas ignoran que la riqueza no está dada, que no existe simplemente ahí fuera lista para su reparto, sino que hay que producirla con el esfuerzo del trabajo humano inteligente. En un paraíso de abundancia y maná celestial puede tener sentido la RBC, pero no en el mundo real. El empeño de los colectivistas por garantizar la seguridad de la existencia humana es completamente contrario a la realidad natural de la lucha de todos los seres vivos por su existencia. Si todas las personas deciden tumbarse a la bartola y esperar a que les entreguen su renta básica, ¿de dónde van a salir los recursos necesarios para la misma? ¿No hemos quedado que basta con existir para tener derecho a ella? Por muy de acuerdo que estén todos los parásitos, no podrán sobrevivir si no disponen de huéspedes productivos de los cuales aprovecharse. ¿Qué sucede en medio del desierto donde no hay nada comestible que repartir?

Los partidarios de la RBC no la fundamentan, básicamente porque es una tarea imposible demostrar lo que es falso. Lo único que hacen es describir obviedades, como qué bonito es que todo el mundo tenga su vida resuelta al menos en un nivel básico. Parece que no han superado la fase infantil de los cuentos de hadas en los cuales todo se soluciona con la varita mágica. El hecho de que algunos premios Nobel de economía como James Meade, Herbert Simon (genio de la inteligencia artificial y la ingeniería del conocimiento pero pésimo economista) o James Tobin apoyen esta idea sólo demuestra lo devaluado que está dicho premio. Como decía el maestro Ludwig von Mises a sus alumnos, no tenga usted miedo a decir una completa estupidez, casi seguro que un premio Nobel la ha dicho ya antes que usted de forma muy solemne y sofisticada.

Como es una pésima idea da igual distorsionarla poco o mucho. Para el PSOE, la RBC es el mínimo vital de subsistencia que toda persona o familia necesita para vivir. Ya no es por existir, sino para existir. Además, "la viabilidad económica de la RBC depende de la cantidad a pagar a cada ciudadano y de los recursos disponibles". Igual que una banda de ladrones se plantea si un atraco merece la pena en función de la parte del botín que quiere obtener cada miembro del grupo y las riquezas disponibles que pueden ser robadas. Si su cantidad debe adecuarse a la realidad socioeconómica en la cual vive cada persona, entonces ya no es simplemente un derecho por existir.

Más interrogantes: ¿a los ricos también se les paga o simplemente se les deja de cobrar en los impuestos, que no es lo mismo?; ¿y a los niños y los locos?; ¿cómo controlar que la gente se gasta el dinero en lo imprescindible para la supervivencia?; ¿cómo determinar de forma no arbitraria la cantidad adecuada, para que no sea una limosna ridícula o un chollo total? Cuando se parte del absurdo y la incoherencia no se pueden esperar respuestas correctas.

La RBC es sin embargo defensible si se utiliza como cantidad exenta de pago de impuestos: entonces es ideal incrementarla rápidamente sin límite. Infinito es la cantidad correcta. ¿Que entonces el Estado no dispondría de recursos? Precisamente de eso se trata.
0
comentarios

Servicios