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BIOGRAFíA INTELECTUAL

El Allan Greenspan menos conocido

Con motivo de la última rebaja de tipos de interés llevada a cabo por Greenspan, se han multiplicado en los medios de comunicación los perfiles biográficos del banquero central más poderoso del mundo. Aunque, en casi todos ellos escasean las referencias sobre su formación teórica y su visión particular del mundo y la economía, considero que merece la pena hablar del asunto.

Uno de los aspectos más destacables de la formación de Greenspan es que fue miembro del seminario de Ayn Rand. Para quien no conozca a Ayn Rand, baste decir que esta rusa refugiada en los EE.UU., está considerada la más ardiente defensora del individualismo y el laissez faire del siglo XX. Algunos consideran sus puntos de vista exagerados. En realidad, Rand reaccionó ante la carnicería comunista y el pillaje socialista reafirmando los principios del interés propio y la libre elección. Quizás se eche en falta en su obra alguna referencia más al amor y a la compasión (ella desde luego, no los excluye), pero lo que es seguro es que prácticamente nada de lo que ella escribió está de más.

Fruto de la colaboración en el seminario de Rand, apareció publicado un libro titulado Capitalism: The Unknown Ideal (Capitalismo: El ideal desconocido) en el que el propio Greenspan colabora con tres artículos. El más importante a nuestros efectos lleva por título Gold and Economic Freedom (Oro y libertad económica) que es una auténtica maravilla y que contiene pasajes como los siguientes:

“Un antagonismo prácticamente histérico contra el patrón oro es un nexo que une a los estatistas de toda condición. Parecen apreciar -quizás más clara y profundamente que muchos defensores del laissez faire- que el oro y la libertad económica son inseparables”; (…) “la oposición al patrón oro se deriva de la incompatibilidad de éste con el déficit público crónico (…) Bajo el patrón oro, la cantidad de crédito que puede financiar una economía está determinada por los activos tangibles de la misma, ya que cada instrumento de crédito es en última instancia un pasivo respaldado con un activo real. Sin embargo, la deuda pública no está respaldada con riqueza real, sino tan sólo con la promesa del gobierno de pagarla con lo obtenido de impuestos futuros y por tanto su absorción por los mercados financieros se hace problemática si su cantidad empieza a ser apreciable. (…) El abandono del patrón oro ha hecho posible que los estatistas utilicen el sistema bancario como instrumento para una expansión ilimitada del crédito. (…) El déficit público es sencillamente un ardid para la “oculta” confiscación de la riqueza. El oro se interpone en este proceso como protector de los derechos de propiedad. Esto es lo que se oculta detrás del antagonismo frente al oro de todo estatista”.

Otro insigne mentor de Allan Greenspan fue el economista austríaco Ludwig von Mises. Greenspan asistió a su seminario en Nueva York durante los años 60 cuando Mises tenía ya más de 80 años. Ludwig von Mises, posiblemente el más grande economista del siglo XX, defendía igual que Rand, el libre mercado sin hacer concesión alguna al socialismo. “¿Por qué habría de hacerlo?”, preguntaba. “No se mezcla el alimento con el veneno para obtener puntos de encuentro”, solía decir. “Una ciencia no incorpora los errores simplemente para aparentar tener un talante más abierto y desde luego ningún socialista ha sido capaz de probar racionalmente (otra cosa es la demagogia) ninguno de sus asertos.”

Es decir, que Allan Greenspan se encuentra al frente de un sistema de papel moneda del que abominaba. Conviene advertir que ningún sistema de papel moneda inconvertible había durado previamente tanto sin colapsarse o volver a la convertibilidad. El récord lo tenía Inglaterra que suspendió los pagos en oro de la libra en la etapa de las guerras napoleónicas, durante un periodo de 24 años. El dólar es inconvertible y no da derecho legal a nada desde 1971 (29 años) y aunque como era previsible, perdió en el primer decenio el 90% de su valor, el 10% restante ha sido conservado moderadamente bien durante 20 años bajo la supervisión de Greenspan. Estos 20 años además han significado el periodo ininterrumpido de crecimiento económico más prolongado en la historia del país.

En una conversación relativamente reciente, alguien le preguntó a Greenspan si seguía manteniendo lo que había dicho entonces. Greenspan contestó afirmativamente. A continuación se justificó diciendo que estaba obligado a llevar a cabo políticas “posibilistas” por el puesto que ocupaba y a cumplir sus funciones independientemente de sus ideas personales. Nuestro anónimo entrevistador le preguntó entonces, si era consciente que un sistema como el actual jamás había sobrevivido sin colapsarse o volver a tiempo a la ortodoxia. Parece ser que Greenspan miró al suelo y no contestó.

Es posible que como dice Blair Rassmussen -buen amigo de Greenspan y director del Liberty Fund-, nuestro hombre haya descubierto lo que nadie había logrado antes. Hacer funcionar el sistema inventado por John Law hace tres siglos y que hasta ahora siempre ha llevado a la ruina a los países que lo han aplicado. Si ese fuera el caso, convendría que escribiera un tratado al respecto antes de morirse. Porque si no, ¿Qué será de nosotros cuando él no esté?

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