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MúSICA CLáSICA

La nueva temporada del Teatro Real

Les ha costado a los chicos del Real avanzarnos la temporada 2001-2002, pero al final la tenemos aquí, para contársela a todos nuestros lectores. Si les parece, comenzamos por la ópera, que es el género fundamental de este coliseo madrileño, de la que se han programado sólo ocho títulos (el Real sigue estando infrautilizado).

Carlos de Matesanz
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- “Rigoletto” de Verdi (mes de octubre de 2001): 10 representaciones. Nueva producción del Real, en coproducción con el Liceo de Barcelona y otros dos teatros italianos. Principal interés: en los papeles de Rigoletto y Gilda de los divos españoles Carlos Álvarez (que canta por primera vez esta comprometida obra) e Isabel Rey; además, como Duque de Mantua, intervendrá el refinadísimo tenor Giuseppe Sabbatini. Dirige García Navarro.

- “Lucia di Lammermoor” de Donizetti (octubre-noviembre): 10 rep. Sobria y oscura puesta en escena de Graham Vick. Principal interés: la soprano eslovaca Edita Gruberova, que se alternará en el papel protagonista con la joven Mª José Moreno (que debutará este papel). Edgardo será cantado por el tenor José Bros. Dirige el marido de la Gruberova, Friedrich Haider.

- “Così fan tutte” de Mozart (diciembre): 10 rep. Nueva producción del Real y del Liceo de Barcelona. Principal interés: la dirección escénica de Josep Mª Flotats (que se enfrenta por primera vez a una ópera) y la dirección musical de Jesús López Cobos (que debuta en el Real). Habrá dos repartos: uno internacional (Véronique Gens, Carmen Oprisanu, Charles Workman, Pietro Spagnoli, Alessandro Corbelli e Isabel Monar) y otro netamente español (María Rodríguez, Lola Casariego, Ismael Jordi, Josep Miquel Ramón, Carlos López y Elena de la Merced).

- “Pélleas et Melisande” de Debussy (enero de 2002): 8 rep. Principal interés: la dirección de Armin Jordan, especialista en el repertorio francés, y un reparto muy homogéneo encabezado por María Bayo, Simon Keenlyside y Jean-Philippe Lafont.

- “Falstaff” de Verdi (febrero-marzo): 8 rep. En el reparto —demasiado heterogéneo— destacamos la aparición del barítono santanderino Manuel Lanza como Ford. Principal interés: la producción escénica de La Scala de Milán de 1980, con bellísimos decorados de Ezio Frigerio y figurines de Franca Squarciapino, más la dirección escénica del venerado Giorgio Strehler. Dirige García Navarro.

- “Babel 46” de Xavier Montsalvatge / “El niño y los sortilegios” de Ravel (marzo-abril): 8 rep. Nueva producción del Real y del Liceo de Barcelona. Principal interés: el estreno absoluto de la ópera corta de Montsalvatge, ambientada en un campo de refugiados en 1946. Dirige Ros Marbá.

- “Madama Butterfly” de Puccini (abril-mayo): 10 rep + (julio): 5 rep. Nueva producción del Real, con los reputados Frigerio-Squarciapino como escenógrafo y figurinista. Principal interés: las sopranos Daniela Dessì (en abril-mayo) e Isabelle Kabatu (julio) interpretando el papel protagonista. Los demás papeles (excepto el de Pinkerton) serán interpretados por cantantes españoles. Dirige García Navarro en su última comparecencia como director titular en el foso del Real.

- “El oro del Rhin” de Wagner (mayo-junio): 8 rep. En coproducción con la Semperoper de Dresde, el Real irá estrenando cada año una de las cuatro óperas de “El anillo de los nibelungos”, con escenografía de Wolfgang Gussman y dirección escénica de Willy Decker. En el reparto destacan los nombre de Alan Titus, Roland Wagenführer y Hanna Schwarz, más los españoles Joan Cabero, Itxaro Mentxaka y María Rey-Joly. Dirige Peter Schneider.

Además de estos títulos, el Real organizará su “Festival de verano” con la tercera visita consecutiva de la Staatsoper de Berlín y Daniel Barenboim.

En el campo del ballet, la Ópera de Montecarlo inaugurará la temporada en septiembre de 2001, con dos programas distintos; el ballet de la Comunidad de Madrid ofrecerá tres coreografías de Maurice Béjart en noviembre; el Royal Danish Ballet traerá en junio un exquisito programa con músicas de Lovenskjold y Tchaikovsky; más una comparecencia del Ballet Nacional de España, sin fechar aún, que interpretará “Fuenteovejuna”, un ballet de Antonio Gades.

Y, en cuanto a conciertos, hay que prepararse, porque se prevén los recitales de las sopranos Julia Varady (el 22 de diciembre, con García Navarro) y Natalie Dessay (el 10 de abril, con Louis Langrée), la mezzosoprano Frederica von Stade (el 24 de febrero, con Raymond Leppard) y el tenor Ben Heppner (el 7 de mayo); más una “Condenación de Fausto” dirigida por García Navarro los días 2 y 3 de marzo.


RECOMENDACIONES DISCOGRÁFICAS


En esta oportunidad les traemos un par de reediciones en serie media que nos acercan a ese fabuloso músico y excelente persona que fue el gran pianista chileno Claudio Arrau. La serie 50 de Philips, que celebra los 50 años de este sello con 50 grandes grabaciones históricas de su catálogo, ha incorporado dos referencias que le tienen como protagonista y que son dos discos de referencia.

CHOPIN: Los nocturnos. Arrau. PHILIPS 464 694-2 (144’17”). 2 CD.

Este doble compacto nos ofrece una de las menos frecuentadas pero más interesantes integrales de los 21 Nocturnos de Chopin, por encima de las tan traídas y llevadas interpretaciones de Daniel Barenboim y Maria Joao Pires (ambas en Deutsche Grammophon), ésta de Arrau —aparecida en 1977— es superior en claridad y sobriedad, con una pulsación asombrosamente exacta y un uso moderado del pedal, que no le resta ensoñación ni dulzura. Como uno de los grandes, Arrau sabe mantenerse en el perfecto término medio que le aleja tanto del almibaramiento como de la parquedad. Su poesía es íntima, callada casi, pero innegable y arrobadora. El álbum se completa —hasta alcanzar una duración generosa— con dos amplias y difíciles piezas del mismo compositor polaco: La Barcarola en Fa sostenido Op. 60 y la Fantasía en Fa menor Op. 49.

LISZT: Sonata en Si menor y otras piezas. Arrau. PHILIPS 464 713-2 (74’36”).

También es generosa la duración de este álbum dedicado a Liszt. No es muy conocido el Liszt de Arrau, y sin embargo es soberbio. En él, el lado virtuosístico de esta música —insoslayable— pasa casi desapercibido, a pesar de estar servido con una solvencia fuera de toda duda. Pero ello es así porque ese virtuosismo, para Arrau (como, probablemente, para el propio Liszt) no es más que el medio, la herramienta, para expresar música infinitamente bella. Philips tiene en catálogo las dos interpretaciones más recomendables de la monumental Sonata en Si menor de Liszt: la de Sviatoslav Richter —atormentada y a ratos escatológica— y ésta de Arrau. introspectiva y casi serena.

Además, nos encontramos, con dos estudios de concierto —Waldesrauschen y Gnomenreigen—, “El valle de Obermann” de “Años de peregrinaje” y la bellísima “Bendición de Dios en la soledad” de las “Armonías poéticas y religiosas”. Estas obras menos frecuentes del genial compositor húngaro, especialmente la última, nos demuestran hasta que punto las interpretaciones de Arrau son Liszt en estado puro. un disco imprescindible.
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