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Los orígenes de la Estadística

El auténtico interés de los matemáticos por la estadística no se despertó antes del siglo XIX y sin embargo dos nombres ingleses, John Graunt (1620-1674) y William Petty (1623-1687), figuraban ya en la historia de los orígenes de esta rama de las matemáticas.

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A John Graunt se le debe la idea de utilizar métodos estadísticos para abordar los problemas sociales. Estudió los casos de defunción por accidente, suicidio y enfermedades varias y constató que los porcentajes se mantenían de unas ciudades a otras. Sus trabajos fueron completados y continuados por el que fuera su gran amigo William Petty, uno de los hombres que más ha contribuido al desarrollo de la Economía Política.

La biografía de William Petty resulta verdaderamente fascinante. Hijo del sastre de una pequeña ciudad inglesa, de niño demostró una extraordinaria facilidad para el estudio del latín y del griego y una desmedida afición por la navegación. No se sabe bien cómo, llevado de su gusto por el mar, cuando no tenía más de doce años fue a parar a las costas de Normandía. Se dice que, a base de enseñar inglés y todo lo que sabía sobre navegación, consiguió una pequeña fortuna que le permitió costearse una buena formación en el colegio de los Jesuitas de Caen. En 1644 volvió de nuevo a su país natal y terminó sus estudios de medicina en la Universidad de Oxford.

Una novelesca historia le hizo ganarse una importante reputación como médico y como científico. En la mañana del 14 de diciembre de 1650 una mujer Ann Green, condenada a la horca, fue ejecutada. Tras dejar que su cuerpo pendiera media hora, levantó el sheriff su cadáver que fue entregado al joven anatómico, William Petty. Cuando se disponía a diseccionar el supuesto cadáver, Petty observó que un leve hálito de vida quedaba en aquella mujer y se entregó con ardor y con todos los conocimientos que tenía a su alcance a la noble tarea de devolverle la vida. Fue así como Ann Green resucitó, las autoridades la indultaron, alcanzó una notable celebridad y gozó después de una vida familiar enormemente dichosa.

En 1662 el infatigable Petty pasó un año en Dublín donde se obsesionó con una idea verdaderamente original: construir el barco más rápido del mundo. El 28 de octubre, fiesta de San Simón y San Judas puso a flote lo que iba a ser el primer catamarán de la historia, una veloz embarcación que él bautizó como “Invención” pero que los dublineses, en honor al santo del día, llamaron Simon&Jude.

Petty escribió sobre medicina, matemáticas, política y economía. Sus estudios sobre la probabilidad de supervivencia del hombre a determinadas edades resultaron de una ayuda inapreciable para el nacimiento, a finales del siglo XVII, de las compañías de seguros de vida.

Resulta curioso el nombre que este pionero de la Estadística dio a la nueva ciencia. La denominó “Aritmética política” (Political Arithmetic) y la definió como “el arte de razonar por medio de cifras sobre cosas que se relacionan con el gobierno”.